Hace cuatro años, el 18 de julio de 2022, echaron el cierre los cines Conde Duque de Alberto Alguilera y de Santa Engracia. El centro de Madrid perdió de golpe ocho salas de proyección, sin perspectivas de recuperarlas. Hasta hoy. Pero no van a reabrir como cines, sino como teatros.
El complejo Conde Duque, de la calle Santa Engracia, 132, tenía cinco salas. Ahora será un teatro con capacidad para más de ochocientos espectadores, más de la mitad de ellos en patio de butacas y el resto, en anfiteatro. Parte de las butacas del patio pueden retraerse para dejar un espacio diáfano. El escenario tiene una boca con once metros de anchura y nueve y medio de profundidad. Se está trabajando contra el reloj, tras haber derribado las divisiones de las salas, para intentar que pueda levantar el telón antes de que finalice este año 2026.
Los cines de Alberto Aguilera se llaman ahora Espacio Alma, que cuenta con dos salas: la Roja y la Azul. La primera con 300 localidades y la segunda con 200. Aquí la reforma se encuentra muy avanzada, llevándose a cabo las instalaciones y acometidas y preparando la fachada, que conserva su marquesina original de estilo Art Decó. Las dos salas se encuentran bajo rasante, con plena accesibilidad y vías de evacuación. En la planta de la calle se ha habilitado un gran espacio para servicio de restauración. Una de las novedades que incorporará será una taquilla automatizada. La programación en la sala Roja se inicia con la comedia Viernes, de Javi Ruiz, con dirección de Naim Thomas. En los próximos días comenzará la actividad regular en las dos salas con una oferta variada, en la que predominan los espectáculos con música.
Ambos complejos escénicos son propiedad de la misma empresa, una productora de espectáculos musicales y audiovisuales. La productora SMedia estuvo interesada, antes del fallecimiento de Enrique Salaberría en hacerse con el local de Santa Engracia.
Los cines Conde Duque de Alberto Aguilera, 4 se inauguraron el 22 de diciembre de 1995 con las películas Too much, Golden eye y Pocahontas. Fueron proyectados por el arquitecto Gilber López-Ayala.
Un año más tarde, el 20 de diciembre de 1996, se abrían los Conde Duque de Santa Engracia proyectados por Enrique López Izquierdo. No se trató, en este caso, de un cine nuevo sino de la transformación del viejo Alvi, inaugurado en 1967. Aquella gran sala de barrio acogió la última etapa del cinestudio Griffith cuando este abandonó su sede de la sala SanPol en 1982. Allí aguantaría hasta 1988.
En julio de 2020, cuando cerraron estos cines, España sufría en confinamiento provocado por la Covid19, que arruinó a tantos negocios de todo tipo. Pero la decadencia del cine no se debió solo a esta epidemia. Los circuitos de proyección cinematográfica están, en general, heridos de muerte. En esta época, los empresarios y productores de teatro están buscando nuevos escenarios, o recuperando otros antiguos.
Los musicales se han adueñado de una buena parte de los existentes y hay numerosas producciones que no encuentran sala para entrar en Madrid. Con las tres que están en marcha, el distrito de Chamberí aumentará en 1.300 la oferta de localidades para espectáculos en vivo.