Más de 2.000 personas han participado en el desfile con el que la comunidad china pone punto final a sus fiestas de Año Nuevo. Se han convertido junto a las de San Isidro, la Paloma y el Orgullo en una de las citas populares que más madrileños convoca. Tanto que, según el Ayuntamiento de Madrid, ha congregado a alrededor de 110.000 visitantes en esta edición.
Por primera vez se ha cambiado el escenario de esta multicolor parada. Si tradicionalmente recorría las vías principales de Usera, este año se han concentrado y han desfilado por el gran parque de Pradolongo. Uno de los temas de conversación más escuchados ha sido la idoneidad de este traslado. Es cierto que los participantes disponen de más espacio para organizarse y no interrumpen el tráfico rodado. Pero se echaba de menos el calor que proporciona el barrio y la amplitud de sus avenidas, que permite a los espectadores ver mejor a los participantes y a estos, sobre todo lo que ejecutan danzas o ejercicios de artes marciales, desenvolverse más cómodamente.
Podría parecer que el traslado hubiera restado público, pero a simple vista se apreciaba que no. Todos los márgenes y laderas de los caminos interiores estaban repletos de madrileños. La buena comunicación, con el Metro y Cercanías, ha facilitado los desplazamientos. Además, después de las semanas frías y lluviosas, el día soleado animaba a salir a la calle y disfrutar, a la vez, de este gran espacio verde.
La parte oficial ha estado representada por los empresarios y comerciantes chinos, agrupados en la Unión de Asociaciones Chinas de Usera, mientras que por parte del ayuntamiento, han acudido la delegada de Cultura, Marta Rivera de la Cruz, y el presidente del Pleno, Borja Fanjul.
Rivera de la Cruz ha explicado que el cambio de ubicación respecto al año pasado responde a una “respuesta a las peticiones de las asociaciones”, que, según ha señalado, “se encuentran mucho más cómodas” en el nuevo emplazamiento. La delegada ha subrayado que “Yo creo que al madrileño le gusta ser turista en su ciudad y descubrir otros distritos, descubrir que hay algo interesante en cada esquina de Madrid”, y ha añadido que esta celebración puede servir para que “se conozca Usera, que tiene muchas más cosas y es un buen momento para empezar a descubrirlas”.
El desfile permite conocer de cerca la enorme riqueza cultural y social de esta nación. Cada una de sus etnias está representada por sus trajes tradicionales. Se suman a la fiesta asociaciones chinas, alumnos del Instituto Confucio de Madrid y escolares del distrito. Los numerosos dragones y leones, que fueron oportunamente despertados para el comienzo de las fiestas, juguetean con el público más pequeño.
Una novedad de este año ha sido la incorporación del numeroso grupo de jóvenes bailarines de Yingge, con sus extraordinarios maquillajes y caracterizaciones. Esta es una danza folclórica de la región de Chaoshan. Yingge significa “canción del héroe” y procede de la dinastía Ming. Los bailarines recrean los movimientos de los héroes. Su enérgico paloteado ha dado no pocos sustos en las estrechas sendas del parque.
Se ha iniciado así el Año del Caballo de Fuego, símbolo de energía vital, nobleza y éxito. Van rotando los doce animales de su mitología, alternando con los cinco elementos de la naturaleza: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua. Las celebraciones del Año Nuevo Chino empiezan en el primer día del primer mes lunar en el calendario chino del zodíaco. Durante todo el domingo, las distintas zonas de Pradolongo ha sido escenario de las actividades artísticas que ponían el colofón a las fiestas que se iniciaron el pasado viernes, aunque las celebraciones del Año Nuevo Chino empiezan en el primer día del primer mes lunar en el calendario chino. Este año cayó en el 17 de febrero. Suelen prolongarse durante quince días.
La programación del Año Nuevo chino continuará hasta el 3 de marzo con diversas actividades organizadas por el Área de Cultura, Turismo y Deporte y la Junta Municipal de Usera para dar la bienvenida al año del caballo de fuego.