Todos los días, de lunes a viernes, Fernando Megía acude al CEIP Rabindranath Tagore para llevar a sus hijas a clase y se encuentra, por desgracia, con los excrementos caninos que cubren las aceras de acceso al colegio. Según este padre, la problemática no es nueva: "Siempre ha habido restos de suciedad en las aceras, pero desde el curso pasado la situación se ha vuelto insostenible".
"Todas las mañanas encontramos excrementos recientes en distintos puntos de ambas aceras, y por la tarde, a la hora de la salida del colegio, aparecen nuevas deposiciones", explica. Como es lógico, niños y adultos las pisan y las extienden con el calzado o con las mochilas de ruedas, lo que agrava el problema.
"Además del riesgo higiénico, existe el peligro de que algún niño pueda caerse sobre ellas. Hay que recordar que el colegio atiende a niños desde los tres años, y lo habitual es que se tropiecen o corran por la zona", añade. La situación se ha visto especialmente agravada durante los días de borrascas y lluvias, cuando la suciedad se dispersa aún más por la acera, complicando el tránsito seguro de los alumnos y sus familias.
En el CEIP Rabindranath Tagore, en Fuencarral-El Pardo, los niños de entre tres y 12 años conviven a diario con un problema que afecta su seguridad y la limpieza de los accesos al centro. La situación se ha vuelto tan preocupante que hace unas semanas el Consejo Escolar se reunió para buscar posibles soluciones y escuchar de primera mano a algunos de los padres afectados.
Irene Martín, miembro del Consejo, explica a Madridiario que "muchos papas" piensan que la raíz del problema está en que "el colegio molesta". "A los veicnos de la zona les molesta el ruido que ocasiona el colegio, las dobles filas que se generan en entradas y salidas y el trasiego. Los padres de urbanizaciones cercanas comentan que es un problema que también se trata en las reuniones de sus comunidades de vecinos", apunta.
Además, durante la reunión, se comentó un incidente ocurrido en diciembre, cuando una madre relató haber visto a un vecino paseando a su perro y dejar que hiciera sus necesidades justo en la puerta del colegio, sin recogerlas. Al recriminarle, el vecino respondió que no veía ningún problema, porque, según él, el colegio le molestaba.
Otros padres afectados coinciden en la gravedad del problema. Isabel Álvarez, madre de dos alumnos, asegura: "Las dos aceras están llenas de caca de perro, pero en una cantidad muy superior a lo que se puede ver en otras calles. No sabemos si este hecho es casualidad o si hay gente que se dedica a hacerlo intencionadamente, puesto que incluso hemos visto caca encima del parachoques de un coche".
La presencia de excrementos es superior a otras vías públicas
Según Isabel Álvarez, caminar por las aceras del colegio se ha vuelto "muy complicado sin pisar alguna de las cacas". "Tienes que ir con mil ojos", recalca. La situación se agrava aún más cuando se va con niños, ya que "como es lógico, corren y juegan por la calle a la salida del colegio y arrastran mochilas de ruedas por las mismas aceras". Además, explica que "en el último mes, con las lluvias, ha sido todavía más difícil, porque la suciedad se esparce con mayor facilidad".
Por su parte, Javier Barchín, otro de los padres afectados, señala que "da la sensación de que algunos dueños de perros aprovechan los horarios del colegio porque saben que no hay vigilancia". Advierte que "hace falta más control, concienciación y, si es necesario, sanciones", y añade que "no es normal que la entrada a un colegio público esté en estas condiciones".
"No es normal que una entrada a un colegio público esté en estas condiciones"
A pesar de que los padres han presentado numerosas quejas a través de la App del Ayuntamiento, la aplicación les indica que "ya está solucionado", sin que se aprecien cambios en la vía pública. "Hay días en los que resulta prácticamente imposible llegar a la puerta del centro sin pisar alguna deposición", confiesa Javier Barchín.
La dirección del CEIP Rabindranath Tagore respalda las demandas de las familias y también ha presentado un escrito al Ayuntamiento solicitando medidas: "Apoyo la lucha de las familias por mejorar la limpieza de la zona y que no haya tantos excrementos. Se trata de una situación que lleva ya mucho tiempo".

Los padres y madres afectados coinciden en la necesidad de actuar de manera más firme. Reclaman "más control, más concienciación y, si es necesario, más sanciones", porque "no es normal que la entrada de un colegio público esté en estas condiciones". Isabel Álvarez añade que "necesitamos que se ponga una solución, se informe a los vecinos de posibles sanciones y se limpien las vías por parte del Ayuntamiento o de quien corresponda". En la misma línea, Fernando Megía pide que se multen a quienes no recojan las heces de sus perros, recordando que llevan meses avisando al Ayuntamiento sobre el problema y que, pese a ello, la situación continúa sin solucionarse.
Existen multas por no recoger las heces y los orines de los perros
Hace unos meses, en mayo del año pasado, el Ayuntamiento de Madrid lanzó una campaña destinada a concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de recoger los excrementos caninos en la vía pública. Bajo el lema ‘Haz tu magia: los excrementos caninos no son abono’, la iniciativa no solo promovía la limpieza de las heces de los perros, sino que también alertaba sobre los orines, un aspecto al que la población presta menos atención, según destacó una de las técnicas responsables de repartir los 36.000 kits de limpieza. Estos kits incluían bolsas para recoger los excrementos y una botella para limpiar los orines.
La campaña se desplegó en 165 ubicaciones de 21 distritos madrileños, incluyendo el distrito de Fuencarral-El Pardo, donde se encuentra el CEIP Rabindranath Tagore. El objetivo era fomentar hábitos cívicos y reducir los problemas de higiene que afectan tanto a peatones.
Las sanciones ascienden los 700 euros
No recoger los excrementos de los perros constituye una infracción según la Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos, Gestión de Residuos y Economía Circular, con sanciones que pueden alcanzar los 751 euros. Esta medida cuenta además con el respaldo de la Ley de Protección de Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid, que refuerza la obligación de los dueños de mantener limpias las vías públicas y garantizar la convivencia en espacios urbanos.
A pesar de ello, las familias y el centro continúan reclamando soluciones urgentes para garantizar la limpieza, la seguridad y la salubridad en la entrada y salida de los alumnos del CEIP Rabindranath Tagore.