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ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE LA FRAVM

Jorge Nacarino, presidente de la FRAVM
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Jorge Nacarino, presidente de la FRAVM (Foto: Mónica González Boto)

Jorge Nacarino: "Que Ayuso no se haya reunido nunca con nosotros es una anomalía democrática"

"El Plan Vive es un fracaso, un auténtico despropósito"

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
miércoles 28 de enero de 2026, 07:00h
Actualizado: 28/01/2026 08:10h

Jorge Nacarino (Madrid, 1983) tomó las riendas de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) en octubre de 2024. Tras más de un año al frente, este técnico de Recursos Humanos especialista en Responsabilidad Social Corporativa recibe a Madridiario en la sede de la plataforma para hacer balance y repasar los principales desafíos a los que se enfrentará la vecindad madrileña en los próximos años.

De la "crisis" de acceso a la vivienda a la dotación de los barrios de nueva creación, pasando un modelo turístico "depredador" que "expulsa a los vecinos de toda la vida" o la "anomalía democrática" que a su juicio supone no haberse reunido aún con la presidenta, Isabel Díaz Ayuso.

Pregunta: ¿En qué punto se encuentra el movimiento vecinal madrileño en la actualidad?

Respuesta: Estamos en un momento un tanto peculiar, en el principio de un cambio hacia una nueva realidad...

Después de la pandemia notamos un cierto envejecimiento en barrios y municipios donde el movimiento vecinal había sido tradicionalmente más fuerte mientras crecía en zonas donde el activismo había sido hasta entonces menor. Hablo de distritos como, Chamberí, Retiro, Salamanca o Centro. De la mano de todos los problemas que ha habido con la ordenanza de las terrazas -de hostelería-.

"Ayuso y Almeida están vendiendo Madrid a trozos"

Ahora empieza a notarse un cambio ligado al modelo urbanístico y de desarrollo económico que está implantando la Comunidad y el Ayuntamiento. Es un movimiento de reacción ante una agresión. Madrid, y me refiero a toda la región, se está vendiendo a trozos. Una especie de Madrid DF con ventas de edificios enteros a fondos buitre que expulsan a los vecinos y a los comercios de barrio para crear alquileres turísticos... La gente está empezando a notar esta inseguridad. A pensar que le pueden echar, que se va a tener que ir a otra parte de la ciudad, a otro municipio, a 35 o 40 kilómetros porque la capital va a estar destinada a otros usos -diferentes al residencial-. Por eso creo que está empezando a generarse un movimiento cada vez mayor de defensa de la vida de barrio.

¿Resulta difícil conjugar los intereses y problemáticas de vecinos con realidades sociales tan diferentes como pueden ser, por ejemplo, Usera u Orcasitas con Salamanca o Centro?

Es complejo porque son realidades distintas y, por tanto, también es distinta la manera de afrontarlas. Pero estamos tratando de acabar con el estigma de que a un vecino, por el hecho de tener mayor capacidad económica, se le hace caso y a otro no, aunque algo de eso evidentemente hay... Independientemente del lugar, nosotros defendemos el derecho al espacio público, al descanso vecinal, al medio ambiente... Para cualquier vecino. Esté donde esté.

La discusión está en que debe prevalecer el interés general, el bien común, y no el interés particular de un determinado empresario o una determinada actividad. Por desgracia, en vez de pensar en ese interés común, -Ayuntamiento y Comunidad- están pensando más en el beneficio a corto plazo. Están dispuestos a arrasar ese interés general.

Muchas veces se os acusa de ser una entidad muy politizada. ¿Cómo es la relación con el Ayuntamiento y la Comunidad?

En ambos casos hablamos de una relación desigual. Hay, más o menos, comunicación y diálogo institucional, pero no compartimos demasiado...

Con el Ayuntamiento mantenemos una relación constante. Acordamos reunirnos trimestralmente con el alcalde -José Luis Martínez-Almeida- y, aunque tal vez no con esa periodicidad, porque las agendas de ambos son complicadas, estamos cumpliendo con regularidad. Distinto, claro, es que haya elementos de conflicto... Aspectos en los que no compartimos nada. Por poner un ejemplo, muy probablemente en las próximas semanas presentemos un contencioso -recurso contencioso-administrativo- contra la ordenanza de terrazas porque no ha habido ningún tipo de participación en su desarrollo. Saben, además, que no compartimos en absoluto el modelo. Eso no quita para que en otro temas podamos trabajar de la mano. En equilibrio territorial, en el Plan SURES, en los planes de barrio... Siempre ha sido así. Incluso en tiempos de Manuela Carmena.

Con la Comunidad, desgraciadamente, es aún más desigual. Hay consejerías con las que venimos manteniendo diálogo e interacción. Con Medio Ambiente, Agricultura e Interior, con Cultura, Turismo y Deporte, con Educación, Ciencia y Universidades... Es lo razonable con cualquier administración. Luego hay otras con las que no hay ningún tipo de comunicación y que consideramos fundamentales. Con Sanidad, con Vivienda, Transportes e Infraestructuras... Además, tenemos un grave problema con la presidenta -Isabel Díaz Ayuso-. Jamás se ha reunido con nosotros desde que es presidenta. Y se lo hemos pedido en varias ocasiones. Es un problema serio. Muy grave. Es una cuestión de voluntad política y nos parece una anomalía democrática.

Los retos de la FRAVM deben alinearse con los de la vecindad madrileña. ¿Cuáles son los principales desafíos a los que os enfrentáis?

En primer lugar, sin lugar a duda, -el acceso a- la vivienda, el principal problema al que se enfrentan ahora mismo los madrileños. Pero también ocupación del espacio público, incluyendo pisos turísticos, y la saturación del modelo turístico depredador, ruidos, terrazas... Una tercera vía se relaciona con todo lo que tienen que ver con políticas sociales. Y la cuarta, la gobernanza metropolitana de Madrid.

Madrid es ya una gran región metropolitana cuya influencia supera incluso los límites de la propia Comunidad. Hay un problema real y es que algunos ayuntamientos hacen políticas casi agresivas contra otros municipios y, al final, quien lo sufre es el vecino. Por ejemplo, la organización de festivales -de música- en los límites de unos municipios con otros, de forma que son los vecinos de esos municipios colindantes quienes sufren las consecuencias cuando es otro Ayuntamiento quien lo organiza realmente. Creemos en un modelo de cogobernanza porque facilitaría mucho la vida a la gente en materias como transporte, gestión de residuos y otros servicios.

Sitúa la vivienda como principal problema de la ciudadanía madrileña. Una de las medidas estrella de la Comunidad a este respecto es el Plan Vive. ¿Qué valoración hacen de este proyecto?

"El Plan Vive es un fracaso, un auténtico despropósito"

El Plan Vive es un fracaso evidente. La prueba es que ahora mismo hay un 20 por ciento de viviendas vacías mientras nos enfrentamos a la mayor crisis habitacional que ha vivido este país en los últimos 40 años... Además, en las que sí están ocupadas nos encontramos infinidad de quejas: clausulas abusivas como el hecho de obligar al inquilino que no tiene vehículo a alquilar también plaza de garaje, altísimas cuotas de mantenimiento cuando debería tratarse de vivienda accesible para rentas bajas... El plan es un auténtico despropósito. Un modelo de mal entendida colaboración público-privada. Es incontestable que está fallando y cualquiera que lo niegue se está engañando a sí mismo.

¿Cuál es entonces la receta de la FRAVM?

La gran apuesta debería pasar por una Ley de Vivienda regional que limite el precio de los alquileres y que permita prorrogar contratos. También por aumentar el parque público de vivienda. Creemos y defendemos que hay que construir vivienda y que se puede construir de la mano de promotores privados, pero no hacerlo alegremente, como única solución, y siempre con un lucro limitado. Construir sin ningún tipo de control es una receta fracasada.

Asimismo, las empresas municipales deberían tener mucha más capacidad de captación de vivienda mediante programas de colaboración con propietarios que puedan facilitar el arrendamiento de la mano de seguros y otras facilidades, así como más recursos para la rehabilitación.

Por último, hay una cuestión fundamental con la que llevamos años peleando, desde que apareció el fenómeno, y en la que se está avanzando en parte: el alquiler turístico y de temporada. Hay un dato que es demoledor. Solo en la ciudad de Madrid hay más de 15.000 viviendas turísticas ilegales. Son más que las viviendas públicas disponibles. Es un sinsentido.

"En Madrid hay más viviendas turísticas ilegales que de titularidad pública"

Tanto la Comunidad como el Ayuntamiento ponen también el foco sobre el fenómeno de la okupación. ¿Lo consideran ustedes un problema real?

Muchas veces se intenta utilizar de manera torticera la okupación como una especie de excusa. Como una cortina de humo. Es una problemática real en determinados contextos, zonas y coyunturas puntuales. Especialmente en la capital. Evidentemente se tiene que abordar, con el foco sobre la seguridad jurídica de los propietarios. No negamos el hecho en determinados barrios. De hecho somos la organización que primero se ha manifestado en contra de narcopisos y otras situaciones similares. Pero lo cierto es que es un fenómeno muy residual y ni mucho menos la causa principal de la actual crisis de vivienda. Quien lo plantea así en el fondo también sabe que no es cierto.

Mencionaba antes que el modelo turístico en la Comunidad era "depredador". ¿Cómo afecta esto a la vecindad?

"No puede ser que los vecinos perciban el turismo como una amenaza"

El turismo es una industria importante, pero no puede ser que implique expulsar a los vecinos de toda la vida de sus barrios. Y en esto coinciden con nosotros desde el sector porque Madrid no dispone de un gran reclamo turístico como puede ser la Torre Eiffel de París. Lo que vende de Madrid es la vida en sus barrios. Es un contrasentido que se esté acabando con esta vida para atraer más turistas porque es precisamente lo que estos buscan.

La apuesta turística debe pasar por un modelo ordenado. No puede ser que el turismo sea percibido por los vecinos como una amenaza. No tiene porque ser así. Lo que hace la actual visión cortoplacista es, como ya ha ocurrido en Barcelona, quemar la ciudad y conducir al sector hacia la crisis. Y entre medias se habrán llevado también por delante la vida de los vecinos.

¿Consideran necesario establecer una tasa turística?

Madrid necesita una tasa turística y la necesita ahora. No puede ser que el coste, por ejemplo, de la generación de residuos por parte de los turistas la estemos pagando entre todos los madrileños.

¿Cómo valora la FRAVM la apuesta de la Comunidad por la atracción de grandes eventos como la NFL, la Fórmula 1 o los macrofestivales?

Una ciudad y una región como Madrid deben tener espacios para albergar grandes eventos. Claro que sí. Pero debe hacerse bien. De un modo planificado desde el punto de vista de la movilidad, del ruido... También con respecto a la periodicidad. No es normal que tengamos eventos cada día en espacios como el Bernabéu o el Palacio de los Deportes. No es normal que los vecinos deban sortear a una cantidad ingente de personas cada vez que salen de su casa. Es un modelo de ciudad, como decía antes, totalmente depredador.

La Fórmula 1 es un ejemplo clarísimo. Ni una gran ciudad europea ha apostado por tener un circuito urbano de Fórmula 1. Ni París, ni Londres, ni Roma, ni Berlín... Por algo será, ¿no? Por el contrario, sí que hay otros países, que nada tienen que ver con el modelo europeo, que se han centrado en ello. La clave está en qué modelo de ciudad queremos. Si queremos un modelo mediterráneo o europeo, donde la gente realmente pueda vivir, o queremos el modelo de Emiratos, de Miami, de Las Vegas...

¿Está preparada la Comunidad para absorber el boom demográfico que se espera en los próximos años? Sanidad, Educación, Transportes...

En lugar de aspirar a acoger 10 millones de habitantes, de ser una aspiradora de población, Madrid debería aspirar a ser una centrifugadora que coopera y no compite con sus territorios más cercanos. Debería ser un polo de atracción para ciudades de tamaño medio cercanas a la región que también podrían ser prósperas, focos de actividad económica. Hablamos de Valladolid, Salamanca... No tiene sentido que Madrid esté absorbiendo cada vez más población y que Talavera o Soria, por poner otros ejemplos, la estén perdiendo.

"Madrid debe dejar de ser una aspiradora de población y comenzar a colaborar con las ciudades de su entorno"

Al margen, lo que ocurre también con las dotaciones es una total y absoluta falta de planificación. Si en los años 70 se consiguió que en España no se pudiera construir sin urbanizar, ahora debemos caminar hacia un modelo en el que los nuevo desarrollos urbanísticos vengan acompañados de obligaciones presupuestarias en materia de Sanidad, Educación, Transportes, Cultura... No puede ser que en un barrio de reciente creación termine de construirse el colegio cuando los niños que viven en él vayan a la universidad.

¿Qué propuestas defiende la FRAVM para mejorar la gestión de residuos en la región?

La gestión de residuos está mal planteada en prácticamente todos los ayuntamiento de España. Llegamos muy tarde a nivel de país. Y la mala aplicación de la famosa tasa de basuras tiene mucho que ver con esos deberes no cumplidos durante muchos años. Estamos de acuerdo con la tasa porque defiende un principio interesante: el que genera y el que contamina debe pagar. Es lo que nos va a permitir avanzar hacia una verdadera concienciación en cuanto a la reducción de residuos y el reciclaje. Pero eso no quita que entendamos que está mal planteada.

Primero, como decía, porque se ha hecho muy tarde. Porque ha faltado planificación. La mayoría de ayuntamientos, incluyendo el de Madrid, estaba esperando a ver si había una prórroga que les permitiese no aplicarla por el momento. Y después porque creemos que se aplica de una manera insolidaria que no fomenta el buen tratamiento del residuo. Si cobras por algo en lo que la gente está colaborando lo que haces es desincentivar...

Para mejorar deben terminar con las bonificaciones respecto a puntos limpios, con las incineradoras... Y, claro, favorecer y premiar los buenos hábitos, el reciclaje...

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