La salud mental sigue siendo uno de los grandes retos del siglo XXI. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los problemas de salud mental afectan a una de cada ocho personas en el mundo. El pasado año, alrededor del 17 por ciento de los adolescentes en el mundo sufrieron depresión, una cifra alarmante que resalta la urgencia de actuar.
Según la RAE, la depresión es un síndrome caracterizado por una tristeza profunda, pérdida de interés o placer en las actividades diarias, así como una sensación de cansancio constante y dificultades para concentrarse. La palabra depresión suele utilizarse para describir un estado de ánimo más bajo de lo habitual, pero en realidad es mucho más que eso. Se trata de un trastorno psicológico afectivo que implica cambios significativos en la forma de pensar, sentir y actuar de una persona. Puede manifestarse en una amplia gama, desde episodios transitorios de tristeza, habituales en el curso normal de la vida, hasta un síndrome clínico definido, con signos y síntomas que se diferencian de los propios de un estado emocional.
El mayor riesgo asociado a la depresión es el suicidio. Según la OMS, hasta un 15 por ciento de las personas con depresión se suicidan. Se entiende por conducta suicida no solo la que acaba en muerte, sino todos aquellos comportamientos autodestructivos. Se trata de la cuarta causa de muerte en el grupo de edad de 15 a 29 años. Aunque el riesgo suicida existe en todas las formas depresivas y en todos los momentos de su evolución, este aumenta cuando se trata de un varón, cuando la persona es anciana, si existen problemas de alcohol o drogas, y si ya lo ha intentado antes. Es fundamental no ignorar nunca una amenaza suicida ni una tentativa, ya que la mayor parte de los suicidas avisan de alguna manera antes.
Día Internacional de la lucha contra la Depresión

Como cada 13 de enero se conmemora el Día Internacional de la Depresión, cuyo objetivo principal es visibilizar esta enfermedad, desestigmatizarla y fomentar el acceso a tratamientos adecuados. En 2024, la campaña se centró en los adolescentes, un grupo especialmente vulnerable. Este año el objetivo es aumentar la conciencia global sobre la depresión, romper el estigma asociado a las personas que la sufren, así como promover la búsqueda de ayuda y tratamiento.
En esta labor trabajan a diario fundaciones y asociaciones para llegar a normalizar la enfermedad. Jose Ramón Pages, coordinador de la Fundación Anaed comenta que “para a dar a conocer la depresión nos dedicamos a ir a escuelas, asociaciones, centros de salud, centros de mayores, a mil sitios, y nos dedicamos a ir para impartir charlas de concienciación y de prevención sobre la depresión y el suicidio. Somos un centro de recopilación de datos, de manera que también podemos dedicarnos a difundir los datos y a normalizarla de alguna manera”.
Además de los síntomas psicológicos, la depresión también puede presentar síntomas físicos: fatiga, dolores e insomnio
Las alteraciones del sueño, cambios de apetito o de peso, una sensación de inutilidad y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio son otros de los síntomas de la depresión. Page añade que también ”a veces se manifiesta mediante el mal humor o el mal carácter. Es muy típico en los hombres a partir de los 45- 50 años y en jóvenes también se produce ese mismo carácter. A esto se le llama 'entrenador' porque tiende a tener siempre razón, a evitar de problemas o intentar no afrontar la vida".
Además de los síntomas psicológicos, la depresión también puede presentar síntomas físicos, como la aparición de fatiga y/o falta de energía y dolores persistentes, sobre todo digestivos y de cabeza. ”Puede haber alteraciones del sueño desde hipersomnia hasta insomnio o despertares frecuentes durante la noche. Otras enfermedades asociadas, conductuales, que también tienen que ver con el consumo de sustancias, intentos autolíticos o una pérdida de control, cognitivos que afectan a la concentración, a la memoria, a la atención, así como también puede haber una sensación de pérdida de control. También sociales, porque hay una pérdida en el interés en las relaciones, en las interacciones con otras personas, en la relación de actividades que antes se solían hacer, también en las relaciones sociales como en el apetito sexual, puede ser otro de los síntomas”, apunta Mercedes Bermejo, psicóloga del Colegio Oficial de Psicología especializada en depresión.
Tipos de depresión más comunes

Según un informe de la Comunidad de Madrid, los casos más frecuentes de depresión suelen ser la depresión mayor, la distimia, el trastorno afectivo estacional, la depresión postparto y la psicótica.
Bermejo explica que el trastorno depresivo mayor, "que intercepta y bloquea mucho, incluso hasta el desarrollo profesional, puede tener síntomas mucho más graves. El trastorno distímico tiene una mayor duración, pero los síntomas pueden ser más leves, pero también puede incapacitar a la persona". También, "pero se habla muy poco y es importante, la depresión perinatal y posparto de mujeres embarazadas que acaban de dar a luz y que se suele diagnosticar. Hay un infradiagnóstico con este tipo de depresión después del nacimiento y se habla de que incluso puede haber una incidencia hasta del 15 por ciento en la población en general. Hay mucho desconocimiento y una vez más es un profesional de la psicología quien debe establecerlo", subraya la psicóloga.
Los antecedentes familiares pueden “incrementar hasta un 50 por ciento el riesgo de padecer una depresión”
La depresión psicótica, que muchas veces puede ir acompañada con una ruptura de la realidad, presenta alucinaciones o delirios. Y luego hay otro tipo de trastornos depresivos que pueden venir por un consumo de sustancias, afecciones -incluso médicas- y trastornos de ansiedad. Puede derivar en un trastorno bipolar.
Diagnóstico
Identificar la depresión requiere observar cambios significativos en el comportamiento, el estado de ánimo y las rutinas. Aunque no hay un diagnóstico claro, Mercedes Bermejo apunta que hay una serie de conductas en las que nos podemos fijar: “En primer lugar, lo solemos ver cuando las personas dejan de desarrollar actividades de la vida diaria que antes desarrollaban, dejan de hacer actividades de ocio que disfrutaban o dejan de practicar hobbies. Su estado de ánimo la mayor parte del día ha decaído y tiene alteraciones en el rendimiento académico o laboral, en el sueño, en la alimentación... “.

“Si hay alguna alteración en el estado de ánimo que perdure en el tiempo, que puede desencadenarse por un proceso de duelo o con una situación de crisis vital, hay que estar pendientes, porque no es lo mismo que una persona esté unos días triste, a que se mantengan los síntomas en el tiempo, conviene evaluar”, explica Bermejo.
Además, el factor genético es importante, los antecedentes familiares pueden “incrementar hasta un 50 por ciento el riesgo de padecer una depresión”. Tanto en niños como adultos cursa de una manera diferente: “En adultos se pueden ver mayores síntomas de tristeza, en cambio en niños se nota por estar más irascibles y retadores, y puede estar cursando una depresión de trasfondo”.
¿Cómo evitar la depresión?
Está demostrado que los programas de prevención reducen la depresión. Entre las estratégias comunitarias más eficaces se encuentran los programas escolares para promover un modelo de afrontamiento positivo entre los niños y adolescentes. Las intervenciones dirigidas a las familias con problemas de conducta pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos.
”Lo primero es escuchar, ver, aprender qué es lo que le pasa, y sin juzgar, intentar convencerlo de que debe acudir a un apoyo profesional"
El apoyo a los pacientes con depresión puede ser crucial en su recuperación. Jose Ramón comenta algunas formas de ayudar: ”Lo primero es escuchar, ver, aprender qué es lo que le pasa, y sin juzgar, intentar convencerlo de que debe acudir a un apoyo profesional. El problema es que hoy se sigue creyendo que un especialista es un loquero y las depresiones no se pasan solas”. El experto añade que “si se trata de una depresión, se necesita ayuda, tanto del asesoramiento profesional de un psiquiatra, como si se debe tomar alguna medicación”.
Por su parte, Mercedes añade que “también podemos recibir la psicoeducación y entender qué es esto de la depresión, cuidar el tipo de palabras y el lenguaje que utilizamos con ellos sin que se sientan juzgados. Lo que es sobre todo importante es acompañarla, escucharla, validarla.
Herramientas digitales para prevenir el suicidio
La Comunidad de Madrid ha incorporado a la historia clínica electrónica una nueva herramienta digital denominada Alerta de riesgo de Suicidio (ARSUIC), que facilita la asistencia sanitaria a los pacientes en seguimiento por conducta autolítica y refuerza la colaboración entre el médico de Atención Primaria y los profesionales del Summa112.
Para su aplicación, la Oficina Regional de Salud Mental y Adicciones pondrá en marcha cursos de formación para los profesionales facultativos de Psiquiatría y Psicología Clínica, así como sesiones de difusión general en Atención Primaria y SUMMA 112.
La región, un año más, es la comunidad autónoma de España con la tasa más baja por 100.000 habitantes por esta causa, lo que representa 5,91 casos, frente a los 8,22 de la media del país, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística.
¿A quién acudir?
Es fundamental buscar siempre ayuda profesional. El Plan de Prevención del Suicidio de la Comunidad de Madrid 2022-2026 recoge los objetivos y actuaciones que, mediante un enfoque de carácter multisectorial, desarrolla la Comunidad de Madrid para la prevención de la conducta suicida. También se ofrecen varios teléfonos de ayuda como el Servicio Madrileño de Salud, el teléfono de la Esperanza de Madrid (91 459 00 50), la Unión Madrileña de Asociaciones de Salud Mental (91 513 02 43) o la Asociación Bipolar de Madrid (91 533 95 15).
Además, desde Anaed, fundación que lleva 30 años informando y ayudando a personas con depresión, a través de psicólogos, guías y charlas informativas en distintos centros, ofrecen programas de asesoramiento e información al respecto (601 05 98 04).