Las enfermeras escolares de Móstoles han alertado en las últimas semanas de que la atención de salud mental dirigida a la población infantojuvenil de la localidad ha experimentado un deterioro. Con una grave falta de profesionales especializados y un aumento sostenido de problemas de salud mental desde la pandemia entre los adolescentes, las profesionales sanitarias que trabajan en los centros educativos del municipio han calificado la situación como “crítica”.
Según los equipos de enfermería escolar, el escenario que se ha configurado en la localidad no puede comprenderse sin la notificación del incremento de casos de salud mental entre la población más joven. Las enfermeras han señalado que desde el curso escolar 2021-2022, los centros educativos han detectado una elevación de los trastornos del estado de ánimo, también en las conductas de autolesión y los intentos de suicido. Laura Rosa, enfermera escolar en un centro de Móstoles, ha explicado que se trata de una “crisis” que ha tenido un impacto directo en el funcionamiento de los centros, porque ha exigido un seguimiento constante por parte de los equipos de orientación y de los servicios de enfermería.
Las profesionales han explicado que este incremento de sintomatología es una tendencia que se ha consolidado curso tras curso. Laura Rosa ha observado que la ansiedad, la depresión y los trastornos alimentarios se han integrado en la rutina de los institutos. Rosa ha indicado que estos casos "están formando parte de nuestro día a día desde los equipos de orientación y de enfermería", y ha añadido que "la atención en crisis, desde la parte de enfermería escolar, es una cosa que estamos teniendo día a día también". Las enfermeras han señalado que esta dinámica ha modificado las prioridades en los centros, que han debido reorganizar horarios, ajustar contenidos y destinar recursos adicionales a la atención emocional del alumnado.
"Realizamos esta derivación pero detectamos que no se está viendo correspondida adecuadamente por la frecuencia de citas"
Los protocolos de la Comunidad de Madrid establecen que, ante signos de riesgo, los centros deben activar una derivación al sistema sanitario. Rosa ha explicado que este mecanismo se ha cumplido desde los centros pero que el problema aparece en la respuesta sanitaria. "Realizamos esta derivación pero detectamos que no se está viendo correspondida adecuadamente por la frecuencia de citas y a veces ni siquiera a lo mejor hay nunca una primera cita", ha relatado la enfermera. Las enfermeras han observado que, en muchos casos, estas primeras citas han sido anuladas o pospuestas durante meses.
El Centro de Salud Mental de Móstoles, dependiente del Hospital Universitario de Móstoles, ha sido identificado como uno de los puntos críticos de la problemática. Según han comunicado las enfermeras escolares, desde el mes de mayo no ha contado con psiquiatras especializados en infancia y adolescencia. Rosa ha añadido que los profesionales que anteriormente ocupaban esas plazas han alertado que no podían asumir en solitario la carga asistencial y que finalmente se han marchado “por situación de burnout”.
Además, este centro no solo atiende a los adolescentes de Móstoles, sino también a los de municipios colindantes como Arroyomolinos o Navalcarnero. La ausencia de especialistas específicos ha obligado a que psiquiatras de adultos asuman provisionalmente la atención sanitaria dirigida a adolescentes. “Están desempeñando esa función como un parche", ha lamentado Rosa.
El otro dispositivo de referencia, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos cuenta con Psiquiatría infantojuvenil aunque, según las enfermeras, se ha observado que las citas se espacian en exceso y que la atención tiende a prestarse de manera online. Rosa ha indicado que "la atención está bastante más centralizada en la parte telemática", una modalidad que, en su opinión, puede ser válida en ciertas circunstancias, pero que no sustituye adecuadamente la evaluación presencial cuando los casos son graves. "En salud mental es posible, sí; es lo ideal, no", ha expresado la sanitaria. Las enfermeras han insistido en que la valoración presencial es fundamental para detectar cambios conductuales, síntomas de alarma o situaciones de riesgo que no siempre son visibles a través de una pantalla.
"La atención está bastante más centralizada en la parte telemática"
Uno de los indicadores más relevantes que se ha incluido en el comunicado enviado por las enfermeras escolares ha sido el aumento en la activación de protocolos de riesgo. Desde el inicio del curso, se han abierto once procedimientos relacionados con autolesiones o ideación suicida en distintos centros educativos del municipio. Además, las enfermeras han confirmado que se ha producido un suicidio consumado y un intento de suicidio grave en menores de edad durante el presente año académico. En este sentido, los equipos educativos han insistido en que la intervención temprana puede ser determinante en la evolución de estos casos y que los retrasos actuales dificultan enormemente la labor preventiva.
El conjunto de estos factores ha llevado al personal de enfermería escolar a solicitar el refuerzo urgente de los recursos sanitarios destinados a la salud mental comunitaria del área. Han reclamado que se garantice la presencia estable de un equipo completo y fijo de profesionales especializados en infancia y adolescencia para recuperar las consultas presenciales de forma ordinaria y reducir los tiempos de espera para los seguimientos terapéuticos. “Por mucho que hagamos en los centros, se está fallando en la parte sanitaria", ha concluido Rosa.
Por su parte, la Comunidad de Madrid ha defendido que el sistema sanitario regional ha mantenido mecanismos de control y seguimiento ante la falta de profesionales especializados. La Consejería de Sanidad ha señalado que "ante el déficit generalizado de profesionales en el área de salud mental se ha diseñado y puesto en marcha un plan de gestión y seguimiento específico de la asistencia a pacientes”. El Gobierno autonómico ha insistido en que estos procedimientos han permitido asegurar la continuidad asistencial.
Fuentes autonómicas han asegurado que los tiempos de espera se han mantenido dentro de los estándares previstos. La Consejería ha afirmado que "el servicio de psiquiatría cumple los plazos que marcan los objetivos institucionales siendo la demora para una primera vista de menos de 45 días".