En el juicio, un guardia civil que en septiembre de 2020 disparó contra un joven con esquizofrenia paranoide, quien portaba dos navajas, ha argumentado que actuó conforme al protocolo y que la víctima se encontraba descontrolada, gritando "voy a morir matando policías".
Se le atribuye al acusado un delito leve de homicidio por imprudencia menos grave, según el representante del Ministerio Público, quien además solicita una multa de 3.600 euros. Por otro lado, la familia pide que se le impongan cuatro años de prisión y seis años de inhabilitación.
En la declaración del agente, se ha especificado que se cumplieron los protocolos establecidos para este tipo de situaciones. "Me dijo: «Te mato, he salido a matar policías, solo me vais a parar con un tiro en la cabeza. Voy a morir matando». Estaba a cinco o diez metros y en todo momento estaba con las navajas en alto", ha relatado.
A unos tres metros de distancia, un sargento se acercó y realizó varios disparos. "Se giró y se abalanzó sobre mí. En ese momento sacó el arma y realizó dos disparos a las piernas a zona no vital", ha indicado.
La madre del difunto ha compartido que su hijo experimentaba episodios psiquiátricos debido a su dificultad para tomar la medicación. "Ese día tenía la idea de que la policía le iba a matar. Él chillaba en la plaza. No era violento. Tenía miedo", ha comentado.
Ha expresado su crítica hacia el hecho de que su hijo fuera abordado por 12 guardias civiles, quienes le dispararon en una ráfaga de ocho tiros. "La ambulancia tardó mucho en llegar", ha señalado, lamentando que el agente acusado continúe desempeñando sus funciones como si nada hubiera ocurrido.
Los hechos
La central "COS" de la Guardia Civil comisionó al acusado para que se dirigiera a la Plaza del Ayuntamiento de Manzanares El Real, según la Fiscalía, alrededor de las 00:36 horas del 27 de septiembre de 2020.
Al recibir el aviso, él y un compañero, equipados con chaleco antibalas y guantes resistentes a cortes, se dirigieron al lugar indicado en el vehículo policial.
Al llegar, se encontraron con D. M. C. S., "quien padecía de esquizofrenia paranoide y no realizaba un control adecuado de su patología y tratamiento para la misma, por lo que presentaba un estado de agitación y nerviosismo portando en cada mano una navaja de seis centímetros de hoja y 6,5 centímetros de hoja cada una que sujetaba en alto".
Al ser interrogado por los agentes sobre lo que ocurría, se dirigió a ellos con frases como "hijos de puta, fuera de aquí, os voy a matar". Ante esta situación, los agentes decidieron regresar al vehículo policial y pidieron apoyo adicional así como la activación del SUMMA.
Diversas patrullas de la Guardia Civil, pertenecientes a los puestos de Cerceda, Colmenar Viejo y Tres Cantos, llegaron pocos minutos después. Un operativo policial que contaba con un total de 12 agentes fue puesto en marcha, bajo el mando de un agente con TIP profesional, quien comenzó a dialogar con D. M. C. S. para que cambiara su actitud.
Con el objetivo de cercarle y prevenir su escape en las condiciones en que se hallaba, los demás agentes formaron un arco. Sin embargo, D. M. C. S. persistió en su comportamiento agresivo, gritando constantemente frases como "voy a matar" y "voy a morir matando policías", mientras avanzaba hacia los agentes con las navajas levantadas.
Aproximadamente 30 minutos después, el agente a cargo, ante la insistente negativa de D. M. C. S., dio la instrucción a las patrullas para que situaran sus vehículos a ambos lados de la plaza. Fue en ese instante cuando D. M. C. S. se lanzó hacia él, aunque no logró alcanzarlo, ya que el agente consiguió esquivarlo.
Corriendo por una calle adyacente, D. M. C. S. era perseguido a pie por el acusado y cinco agentes de la Guardia Civil, mientras que otros comenzaban la persecución en vehículos oficiales. Después de recorrer entre 20 y 30 metros, D. M. C. S. alcanzó una plaza.
"Repentinamente" se giró con las manos esgrimiendo las navajas en alto hacia el agente con que se hallaba a un metro de distancia de él, quien logró esquivarle y efectuó con su arma reglamentaria tres disparos disuasorios al aire.
Sin detener su actitud, D. M. C. S. dirigió su mirada hacia otro agente, quien a su vez realizó un disparo al aire con su arma reglamentaria para disuadir la situación.
La Fiscalía añade que los disparos disuasorios realizados al aire no lograron que D. abandonara su actitud, la cual se tornaba cada vez más nerviosa. Posteriormente, el acusado, portando las navajas que sostenía en alto, se acercó a D. M. C. S., situándose a una distancia de aproximadamente 1,60 metros y dirigiéndose hacia él de manera amenazante.
Efectuó dos disparos consecutivos, impactando en las extremidades inferiores de D. M. C. S., quien cayó al suelo a pocos metros de distancia debido a las heridas causadas por las balas en ambas piernas.
La intervención quirúrgica urgente de D. M. C. S. en el Hospital La Paz de Madrid fue necesaria debido a las heridas sufridas, "la cual sin embargo no pudo evitar la muerte del mismo acaecida el día 29 de septiembre de 2020 como consecuencia del shock hipovolémico derivado del sangrado masivo por rotura de la arteria poplítea tras la herida de bala en pierna izquierda".
La Fiscalía exige una indemnización total de 182.725 euros para los familiares del fallecido, responsabilizando al acusado y al Estado como responsable civil subsidiario.