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Jardines verticales en los muros de la M-30 entre la glorieta de Nueva Zelanda y la de Mariano Salvador Maella, en la avenida de la Ilustración.
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Jardines verticales en los muros de la M-30 entre la glorieta de Nueva Zelanda y la de Mariano Salvador Maella, en la avenida de la Ilustración. (Foto: Chema Barroso)

La M-30 ya luce forrada de plantas y sin grafitis en la avenida de la Ilustración

Así es Calle 30 Natura

viernes 07 de julio de 2023, 07:38h
Actualizado: 12/07/2023 11:03h

Los 400 metros de muros que separan las glorietas de Mariano Salvador Maella y de Nueva Zelanda, en la avenida de la Ilustración, ya lucen como tapices naturales gracias a 123.000 plantas de 23 especies vegetales que cuelgan de las tapias de la M-30. Los grafitis que manchaban el hormigón han sido forrados con helechos, hierbas aromáticas y geranios que aspiran a absorber toneladas de dióxido de carbono y otras partículas contaminantes en una auténtica humareda como es la citada vía de circunvalación, la de mayor tránsito de toda España con 1,1 millones de vehículos diarios. El Ayuntamiento de Madrid culmina así la ejecución del primer tramo de los 100.000 metros cuadrados de jardines verticales con los que pretende forrar la autopista.

En esta primera fase de Calle 30 Natura, contemplada como un proyecto piloto, la UTE de empresas contratadas por el Gobierno municipal ha actuado sobre 3.250 metros cuadrados de superficie en los que ha desplegado un sistema de paneles donde se encajan plantas de alta durabilidad, por el territorio hostil al que deben sobrevivir, y con una elevada capacidad de absorción de agentes contaminantes. "Presentamos los jardines verticales más grandes que tiene cualquier ciudad de Europa. Vamos a darnos un tiempo para estudiar la conservación más adecuada y las consecuencias positivas que tienen, pero desde luego nuestra intención en el futuro es poder seguir prolongándolos", ha destacado el alcalde, José Luis Martínez-Almeida

Con esta intervención, exponen desde el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad que ha impulsado este proyecto, el Consistorio busca "una mejora ambiental para amortiguar la isla de calor, reducir las emisiones del tráfico rodado y la contaminación acústica". Desde la concejalía que encabeza Borja Carabante apuntan que la capacidad de aspirar la polución del entorno de los jardines no se conoce a priori y deberá medirse atendiendo a la serie histórica de registros en la zona para comprobar cuánto consiguen reducir la contaminación. Desde La Habitación Verde, estudio de arquitectura especializado en terrazas y jardines, explicaron a ABC que un edificio de cuatro plantas con una fachada vegetal filtra cada año 40 toneladas de gases nocivos y 15 kilos de mateles pesados. En la infraestructura se han dispuesto sensores que miden la contaminación mediante paneles abatibles a fin de monitorizar el volumen de CO, CO2, NO, NO2 y PM que pueden captar. Los datos recabados se contrastarán con los recogidos en Calle 30 y en las estaciones medidoras de Cibeles.

El regidor de la capital, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y el de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, han visitado este viernes la instalación tras terminar los seis meses de ejecución de la obra, que asciende a un coste de 3,8 millones de euros. Allí han supervisado in situ el sistema elegido para el complejo mantenimiento de los jardines: un modelo centralizado y sectorizado de riego con distintos sensores que adaptan la aspersión a las necesidades.

Las 23 especies que componen esta pared vegetal han sido elegidas por su necesidad hídrica reducida, además de por su resistencia y capacidad de absorción de contaminantes. Entre los paneles que las contienen se han colocado tuberías de riego situadas de forma horizontal a distinta altura que llevan goteros incorporados y regulados con distinto caudal dependiendo de la disposición física de cada una. Fuentes consistoriales niegan que estas tareas de conservación supongan un gasto de 200.000 euros anuales, como publicó El País citando la memoria del proyecto, y precisan a Madridiario que "solo requerirá personal cuando haya incidencias".

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Restar espacio a los grafitis

Además de repercutir en la purificación del aire y en mitigar el efecto isla de calor tan expandido por la ciudad, el Gobierno madrileño ha visto en estos jardines verticales una solución a los grafitis, una "lacra", en palabras del regidor, que ya combaten con una patrulla del servicio público de limpieza urgente (Selur) integrada por 51 operarios capaz de acabar con pintadas alusivas en menos de tres horas.

En 2021, borrar el rastro de los grafiteros supuso 118 actuaciones de limpieza diarias. Una cifra ante la cual Martínez-Almeida ya ha marcado como prioridad al área de Seguridad y Emergencias la creación de una unidad policial especializada en perseguir a estos vándalos del patrimonio público que obligan a invertir a Cibeles más de 2,6 millones de euros al año en eliminar sus pintadas. Solo en la M-30, la Alcaldía se gasta 11.000 euros cada jornada. Estas placas naturales mermarán la superficie a pintarrajear al tiempo que servirán como hábitat para aves e insectos, contribuyendo a aumentar la biodiversidad.

Petición a Teresa Ribera

El alcalde ha aprovechado su visita a la instalación para invitar a la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, a conocer esta obra del Ayuntamiento tras "reírse de este proyecto en Twitter con el desprecio que caracteriza al Gobierno de España". "La emplazo públicamente a que felicite a la ciudad de Madrid por tener los mejores datos de calidad del aire que nunca hemos tenido, no como Barcelona, que incumple sistemáticamente, y en segundo lugar, que ante las risas y las chanzas con las que recibió este proyecto venga ahora y compruebe lo que son las políticas de sostenibilidad que hemos puesto en marcha en esta ciudad", ha ahondado.

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