El fuerte dispositivo policial fue el verdadero protagonista de la manifestación. A diferencia de lo que ocurrió durante la tarde del miércoles, cuando la Delegación del Gobierno no evitó que los católicos interceptaran a los laicos a su paso por el kilómetro cero, esta vez la Policía tendió
un amplio cordón para separar a unos de otros.
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Durante los primeros momentos de la concentración, los asistentes lanzaron escasas consignas y lucieron algunos carteles que criticaban tanto al jefe del Estado Vaticano como a la Policía. Una hora después de que comenzara oficiosamente el acto crítico, los congregados intentaron organizarse para celebrar
una asamblea.
La Policía impidió el acceso a los peregrinos a la protesta. Desde el otro lado del cordón, contemplaban entre la indiferencia, la curiosidad o el desprecio a los manifestantes. "¿A qué vienen? Tienen toda la Castellana para ellos", criticaba uno de los asistentes a la concentración. Dentro del perímetro, periodistas, algún peregrino y unas decenas de manifestantes republicanos por la memoria histórica convivieron durante unos minutos con los críticos con las decisiones del departamento dirigido por Dolores Carrión.
Tensión y desalojo
A medida que avanzó la noche, se vivieron escenas de tensión entre unos y otros, que cruzaron
sendas proclamas. Al término de los actos oficiales de la JMJ, numerosos grupos peregrinos se dirigieron hacia Sol, donde algunos radicales carlistas provocaron a los concentrados con vivas a 'Cristo Rey'. Ante el temor de que la tensión llegara a desbordarse, la Policía volvió a tomar el centro de la plaza y dispersó a los grupos más exaltados que insultaban a los peregrinos. Grupos que querían transitar por la
calle Carretas también recibieron golpes de los antidisturbios cuando estos últimos quisieron vaciar la calle. Las cargas se repitieron de forma esporádica, según testigos presenciales, en las plazas de
Jacinto Benavente y
Tirso de Molina.
Pasadas las 23.00 horas, la Policía dio por disuelta la confrontación, que se resolvió con
cuatro personas heridas y ninguna detención. Los accesos por
Metro y
Cercanías a la Puerta del Sol permanecieron cerrados durante el tiempo que se mantuvo el control en la plaza. Los concentrados aseguraron que varias personas ataviadas con los colores de la Jornada Mundial de la Juventud aplaudieron y alentaron las cargas policiales. Los peregrinos, afirmaron, eran los únicos a los que se permitió circular libremente por la plaza. Cuando la Policía se retiró y la situación volvió a una relativa normalidad, se pudo ver a grupos de defensores del laicismo y de peregrinos debatiendo sobre la religión y sobre lo que había ocurrido en los últimos días.
Para este viernes, hay convocadas nuevas protestas. Primero, se concentrarán frente a los juzgados de la
plaza de Castilla para pedir la libertad de los laicos detenidos el miércoles. Después, antes de que parta una
marcha hasta Atocha a las 20 horas, el colectivo
Transmaribollo explicará en Sol lo ocurrido el jueves, cuando efectivos policiales desalojaron a la fuerza a todos los activistas LGTB en Colón -donde protestaban "por la homofobia y transfobia de la Iglesia"- y fueron 'liberados' en Chueca, según han manifestado. Por otra parte, la
Fundación Triángulo ha llamado a la asistencia a una concentración por "la diversidad familiar como forma de riqueza cultural" este sábado a las 20 horas en la plaza Vázquez de Mella.
Una manifestación anónima
Las llamadas a la cita comenzaron a ser numerosas a través de las redes sociales poco después de que el papa finalizara
su periplo matutino por las calles de Madrid durante la mañana de este jueves. En Twitter, etiquetas como #18A o #emboscadasol convocaban de forma anónima a la concentración, de la que rápidamente se desmarcaron los convocantes de la marcha del día anterior. Algunos de ellos, como Redes Cristianas y Europa Laica, desautorizaron la tensión y la violencia vividas el miércoles, y no secundaron la protesta.
El 15-M tampoco utilizó
sus canales habituales para llamar de forma unánime a los 'indignados' a participar en esta enésima acción en la plaza más céntrica de la capital, aunque numerosos 'tuits' contrarios a esta concentración apuntaran al movimiento asambleario como instigador de las protestas. Sin embargo, un escueto cartel en el 'punto de información' de Sol anunciaba la cita sin grandilocuencia alguna.