El pleno de la Asamblea de Madrid fue testigo este jueves de una fuerte discusión a cuenta de la historia de España a raíz de la petición lanzada por el portavoz de Izquierda Unida, Gregorio Gordo, a Esperanza Aguirre para que condenara el franquismo y la querella de Falange Española contra el juez Baltasar Garzón.
Ante la petición del coordinador de Izquierda Unida, la presidenta entró de lleno. "Ustedes y muchos como ustedes aparentan tener una explicación muy simple sobre los problemas de nuestra historia. Para ustedes, en 1936 los españoles disfrutaban de una modélica república en la que se respetaban los derechos de todos los ciudadanos, y de repente, una coalición de
militares fascistas y de
clérigos carcas, dio un golpe, provocó una guerra civil de 3 años y se mantuvo 36 años en la dictadura. Y a partir de ahí, para ustedes solamente hay buenos y malos. Buenos, todos los de un bando, y malos, todos los del otro bando", manifestó.
"Idílica la II República, nada de nada", recalcó Aguirre, jaleada por la bancada popular. A continuación, pidió a Gordo que condenara él "el golpe del 34 en el que participó su partido". "¿Usted condena el golpe del 34 o condena que la escolta de
Indalecio Prieto asesinase al jefe de la oposición?, en referencia a
Calvo-Sotelo". "La cosa no es tan sencilla, de buenos y malos. En todas las familias los había de un bando y de otro, desde luego en la mía, en los dos bandos hubo hechos heroicos y hechos vergonzosos", lamentó.
"Condene el franquismo"
En su intervención, Gregorio Gordo había pedido a la presidenta que condenara "el golpe del 36, el régimen de Franco y la
brutal represión contra las víctimas" , al tiempo que le recriminó "el sectarismo" del PP. Gordo subrayó que ahora el PP trata de ocultar la "siniestra" historia del franquismo "para tener atados y bien atados a sus deudos en torno a su partido" y le invitó a que condene el franquismo. "De la memoria de los que participaron en el golpe no se preocupe, porque todavía tienen nombres de calles y monumentos, y
fosas comunes con sus víctimas", apuntó.
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La controversia fue avivada también por la diputada Teresa Gómez Limón (PP), al decir que no le extraña la actitud del PSOE porque han visto cómo "un secretario de Estado, el presidente del la FEMP, un concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid y un rector magnífico (Carlos Berzosa, de la Universidad Complutense) han asentido con aplausos a las palabras de un ex fiscal que accedió a la carrera en 1962 después de haber firmado los principios del Movimiento, donde este señor insultaba llamando
torturadores a los jueces del
Tribunal Supremo".
Limón insistió en que los integrantes del Grupo del PP no son fascistas. "Pero si quieren ilustrarse de qué es el
Fascismo no tiene más que preguntarle a su portavoz que en su juventud perteneció a los más granado del mismo", lanzó contra la portavoz socialista,
Maru Menéndez. La propia Menéndez reaccionó en su turno de palabra: "Afortunadamente en mis años de militancia en el PSOE y en la UGT he aprendido a amar la libertad, y que el fascismo, si no se combate, avanza". Asimismo, respondiendo a Aguirre, acusó a ésta de anteponer su papel institucional el sectarismo, "como acabamos de escuchar en este momento, que ha
justificado el golpe militar del 36 en calidad de presidenta del Gobierno".
El "aquelarre de carcamales resentidos"
Gordo atribuyó a la actitud "sectaria" del PP la campaña de acoso y de calumnias que se ha emprendido contra el rector de la Universidad Complutense,
Carlos Berzosa. "El odio que destilan hacia quienes no piensan como ustedes les nubla la mente", dijo en relación a las palabras del diputado Juan Soler contra el vicealcalde, Manuel Cobo.
Esperanza Aguirre pidió a la oposición que no pretenda disfrazar de ataque a la autonomía universitaria lo que no fue más "que una crítica a lo que fue un
aquelarre de carcamales resentidos", aludiendo al acto de apoyo al juez Baltasar Garzón. Después de que la presidenta echase leña al fuego, el consejero de Interior, Francisco Granados, insistió en que "alguien que ha convertido la universidad pública en un
circo de siete pistas para hacer política en contra del Estado del Derecho", no puede ser rector de una universidad pública. La diputada de IU Inés Sabanés acusó a Granados de ser uno más en la "campaña orquestada" contra el rector de la Complutense para que el PP recupere el control de la primera universidad de España.