Los primeros refugiados ucranianos ya han llegado al centro de acogida temporal de emergencia de Las Caracolas del Ayuntamiento de Madrid. La vicealcaldesa, Begoña Villacís, ha informado que en las últimas horas han sido atendidos en este recurso municipal un total de 45 personas, de las cuales 18 se han quedado allí hospedadas. El resto se alojarán en casas de familiares que residen en la capital, ha agregado el delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte.
El Consistorio madrileño tiene desplegado en Las Caracolas -ubicado en Villa de Vallecas- a un equipo de 60 profesionales compuesto por psicólogos, educadores sociales y trabajadores sociales, que se harán cargo de los 18 migrantes ucranios, en su mayoría madres con hijos que huyen de la guerra unilateral que les ha declarado Rusia. Por el momento, no se tiene conocimiento de si llegarán nuevos refugiados en las próximas horas, aunque "se espera que pueda irse multiplicando la cifra" actual. "Van a seguir llegando muchas más personas en situación extremadamente vulnerable desde el punto de vista psicológico", ha advertido, por su parte, Villacís.
Madrid se ha ofrecido al Gobierno de España a prestar una primera atención a los expatriados, pero estos no pueden permanecer más de 15 días bajo su cuidado. Es el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones quien ostenta la competencia de dar una respuesta definitiva a los solicitantes de asilo y de reubicarlos. "Esperamos que cumplan su parte y puedan ir derivándolos a otras ciudades para que no se saturen nuestros recursos", ha apuntado el delegado de Familias. No obstante, ha remarcado que el apoyo al Ejecutivo central "va a ser total si se necesita abrir un polideportivo o buscar plazas hoteleras".
El alcalde, José Luis Martínez-Almeida puso a disposición del Gobierno nacional 80 plazas para refugiados cuando Rusia inició los ataques en suelo ucraniano. Tras la llegada de los primeros exiliados, aún quedan 62 disponibles. Tal como ha recordado Pepe Aniorte, España es el cuarto país donde más ucranios viven, por lo que "una de las características de la gente que está viniendo es que tienen familia aquí y buscan su acogida". Por tanto, muchos no precisan de la ayuda habitacional de las Administraciones públicas.
Las donaciones, mejor de dinero
Begoña Villacís, Pepe Aniorte y el delegado del área de Internacionalización, Santiago Saura, han mantenido un encuentro en Cibeles esta mañana con diplomáticos de las embajadas de Polonia, Rumanía, Eslovaquia y Moldavia, países limítrofes con Ucrania que han abierto sus fronteras a la diáspora ucraniana que huye del horror de la guerra iniciada por el Kremlin. En la reunión se ha abordado cómo canalizar de forma "útil" la solidaridad de los madrileños, acordando crear un grupo de trabajo con estos países que elabore, entre otras cuestiones, una lista con los elementos que sí es necesario donar.
Ahora mismo, ha precisado la líder de Cs, "la mejor manera de ayudar es con dinero que pueda ser utilizado en el destino". Es decir, se prefieren donaciones económicas a medicamentos, comida o ropa para ahorrar los costes de transporte, tal como han convenido los representantes de Acnur, Cruz Roja Española y Unicef, que también han participado en la reunión. No obstante, cada embajada tiene sus propios listados de bienes que sí podrían precisarse y los cuales aconsejan consultar pues "determinadas cosas pueden llegar incluso a entorpecer".