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Los feriantes, olvidados en la crisis de la COVID-19
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(Foto: Rocío Díaz)

Los feriantes, olvidados en la crisis de la COVID-19

martes 12 de mayo de 2020, 07:44h

La suspensión de los festejos en todos los distritos de la ciudad de Madrid, aprobada por el Ayuntamiento a finales de abril, pretende garantizar la salud de los madrileños y evitar la concentración de un grupo numeroso de personas en un mismo sitio. Ayuntamientos del resto de la Comunidad de Madrid se han sumado a esta medida, como es el caso de Móstoles, Leganés, Aranjuez y un largo etcétera. Sin embargo, hay un grupo de trabajadores y empresarios que se han visto afectados directamente.

Se trata del colectivo de feriantes, personas que viven de las fiestas y las ferias y que se han visto privadas de su actividad profesional justo cuando comenzaba su temporada alta, o para algunos, su única temporada de trabajo. Este colectivo denuncia la situación en que han quedado y se lamentan de que los ayuntamientos no se hayan puesto en contacto con ellos.

Los feriantes de la Comunidad de Madrid, un colectivo de más de 3.000 personas, han decidido unirse y crear la Asociación Cultural Unión de Feriantes Comunidad de Madrid (AUFCAM), para denunciar su situación y facilitar cualquier tipo de comunicación con los ayuntamientos.

Su presidente, Fernando Piqueras, denuncia que no están incluidos en ningún plan de desescalada. “Nadie nos ha dicho en qué fase de la desescalada entramos nosotros, nadie nos dice si entramos en alguna”, se queja.

“Más que nada pedimos que se reúnan técnicos de las administraciones públicas con técnicos nuestros”

Muchos de estos empresarios, a la falta de ingresos esta temporada, deben sumar el pago de préstamos que habían solicitado para costear el mantenimiento de su maquinaria y pagar algunos de los seguros y certificados técnicos necesarios.

“Al estar sin ingresos desde octubre, el resto del año nos vemos obligados a solicitar préstamos como cualquier otra empresa para pagar nuestros gastos fijos: seguros de responsabilidad civil, de actividad, los seguros de los vehículos, seguros de las atracciones…”, comenta el presidente de la AUFCAM.

Desde la asociación, piden reuniones con las administraciones, igual que están haciendo con otros empresarios. “Queremos saber cuál sería la salida”.

A esto se añade que el cese de actividad se justifica por el estado de alarma actual. Si no se aprobara una siguiente prórroga o si ya no fuera necesaria esa medida extraordinaria, el colectivo se vería de nuevo desamparado. “Necesitamos una prórroga al cese de actividad”, porque añade que “cuando acabe el estado de alarma seguiremos sin poder trabajar”, concluye Fernando Piqueras.

Eso, en el caso de que estuvieran dados de alta como autónomos cuando se decretó el estado de alarma. Sin embargo, hay un grupo numeroso de feriantes que no lo estaban. Uno de esos feriantes es Rocío Díaz, dueña de casetas multijuego con las que viaja por las distintas ferias de Madrid.

Su situación es extremadamente delicada. Ella, al igual que otros compañeros de profesión, al tratarse de una actividad estacional, se da de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) exclusivamente los meses de abril a octubre. “Iba a darme de alta justo la semana en que se decretó el estado de alarma, lo tenía todo preparado con la gestoría, solo me faltaba eso”, comenta Rocío Díaz.

Al no estar dada de alta como autónoma cuando se decretó el estado de alarma, no ha podido acogerse a las ayudas que ha proporcionado el Gobierno central a los autónomos por cese de actividad empresarial. “Actualmente no me puedo acoger a ninguna ayuda, a pesar de que llevo 22 años haciendo esto y que no puedo trabajar aunque quiera”, se lamenta la feriante, que como la gran mayoría, regenta un negocio familiar al que se dedican también sus hijos y que ella heredó de sus padres y ellos de sus abuelos.

“Estamos totalmente desamparados”

Hasta ahora, Madrid no contaba con ninguna asociación de feriantes. Ha sido a raíz de la situación extraordinaria que atravesamos cuando la han creado “en tiempo récord de 20 días”, para poder ponerse en contacto con los organizadores de las fiestas, los ayuntamientos, de forma coordinada. “Nos están dejando desamparados totalmente”, denuncia Díaz.

Además, añade que son un sector “muy mal reconocido” porque no suelen exigir nunca nada y forman “un sector muy silencioso que está siendo olvidado”.

A Rosa le pilló la crisis sanitaria preparando una feria flamenca en Leganés. “Ya tenía invertido dinero en la nueva iluminación, en nuevos juegos”, señala, e insiste en que esa feria la tenía pagada “un mes y pico antes”.

“Supuestamente nos lo tienen que devolver, porque no se ha hecho gasto ni de parcela, ni de luces ni de nada, pero ahora mismo es un dinero que yo no tengo”, cuenta Rosa Díaz cuyos compañeros de la Feria de Sevilla han conseguido que se les devuelva todo el dinero dado de antemano.

Desde el Área Delegada de Coordinación Territorial, Transparencia y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid aclaran que no es el Ayuntamiento el que contrata a los feriantes, son solamente los encargados de autorizar o no la ocupación de la parcela.

Asimismo, en relación al crédito producido como consecuencia de la suspensión de los contratos a través del Real Decreto-ley 8/2020 del 17 de marzo, se dedicará a actuaciones que puedan paliar la situación actual, invirtiéndolo en servicios sociales y para la dinamización de la crisis económica consecuencia de esta crisis sanitaria.

Por otro lado, aclaran que en esta situación, “por motivos obvios de urgencia, no se puede consultar a los afectados”, se informa mediante la publicación de las normas, al igual que hacen con las órdenes de sanidad o los RDL del Gobierno.

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