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Antonio Castro
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Antonio Castro

Julián Romea (actor, 1813-1868) y Matilde Díez (1818-1883)

jueves 29 de octubre de 2020, 18:30h

Uno de los mausoleos más impactantes en el patio central del cementerio sacramental de San Lorenzo y San José es el del matrimonio Julián Romea y Matilde Díez. Un conjunto soberbio que fue proyectado por Demetrio de los Ríos y costeado mediante suscripción nacional. Se erigió en 1886, dieciocho años después de la desaparición del actor murciano.

Sobre un regio pedestal reposan dos sepulcros de piedra con los nombres de Julián y Matilde. Cuatro ángeles de pie los custodian. En una de las caras del pedestal figura el nombre de Julián Romea y, en números romanos, los años de nacimiento y defunción. En la cara opuesta figuran los mismos datos de la actriz. Además, en la base, se hallan los símbolos de la comedia, drama, tragedia y poesía. Todo el conjunto es un monumento porque los restos de los actores están sepultados bajo tierra. Está rodeado por una verja de cerramiento.

Para poder inaugurar este monumento funerario fue precisa una compleja operación que rescatara los restos de Julián del cementerio de San Sebastián, que estaba entre las calles Méndez Álvaro, Canarias y Vara del Rey. La exhumación generó un conjunto de actas notariales que fue recogido en un librito publicado el año 1886. Algunos párrafos de las actas son un poco escalofriantes:

Por los operarios se derribó el tabique-cubierta, y todos presenciamos la existencia de una caja forrada en negro con galón dorado que se hallaba herméticamente colocada en dicho nicho, costando no poco trabajo su extracción. Puesta en el suelo, no existiendo llave, se levantó su tapa; y dentro de la referida caja existía otra de plomo, con un cristal en su parte superior, en el que se encontraba la siguiente inscripción: Embalsamado por el Doctor Simón en Loeches el 11 de Agosto de 1868, cuyo cristal, de unos setenta centímetros de largo por unos cincuenta de ancho, permitía ver perfectamente el busto del cadáver del nunca bien ponderado Don Julián Romea, el cual reconocieron casi todos los presentes.

Curiosamente la última persona enterrada en ese mismo cementerio fue la actriz Carolina Civili que, nacida en Italia, se había afincado en España.

Matilde Díez había fallecido en 1883 y su cuerpo enterrado en el cementerio de San Nicolás, muy próximo al de San Sebastián, más o menos donde hoy se levanta la biblioteca regional Joaquín Leguina.

La reunión de la pareja tras la muerte no creemos que les hubiera hecho mucha gracia. Julián y Matilde contrajeron matrimonio el año 1836 pero pronto surgieron las desavenencias y la separación, que se mantuvo hasta la muerte de Julián. Tuvieron un hijo, Alfredo, un año después. La marcha de Matilde a América con Manuel Catalina acentuó las diferencias de la pareja.

Al margen de sus avatares personales, los dos fueron grandes figuras de la escena desde la década de los treinta del siglo XIX. Julián había nacido en Murcia el 16 de febrero de 1813. Su familia se trasladó a Alcalá de Henares, aunque retornó a Murcia tras ser desterrado el padre. Definitivamente el joven Julián se instaló en Madrid en 1831, matriculándose en el conservatorio. Un año más tarde fue contratado para la compañía del Príncipe, teatro que llegaría a dirigir en 1840. En su época de empresario realizo grandes mejoras en el coliseo municipal.

La madrileña Matilde Díez nació el 27 de febrero de 1818. Aunque con doce años ya hacía teatro en Cádiz, su carrera comenzó a forjarse en el teatro del Príncipe para el que Juan Grimaldi la contrató en 1834, debutando con La niña de la casa. Allí conoció al que fue su esposo. Ambos protagonizaron veladas memorables. Y los dos acabarían dedicándose a la formación teatral en el Real Conservatorio. Julián fue nombrado su director por Isabel II en 1865 cuando ya se encontraba enfermo. Además de poesía y teatro, escribió un Manual de Declamación que fue muy apreciado.

Julián Romea murió en su finca de Loeches el 10 de agosto de 1868. Matilde murió en Madrid el 16 de enero de 1883.

El apellido Romea tuvo continuidad en el teatro con Julián Romea Parra, sobrino del patriarca, y Julián Romeo Catalina, hijo del anterior.

Julián Romea

Cementerio de San Lorenzo y San José

Patio central

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