www.madridiario.es

INFOMA 2022

Ayuso en la presentación del Infoma 2022
Ampliar
Ayuso en la presentación del Infoma 2022 (Foto: Comunidad de Madrid)

Plan de Prevención de Incendios, entre la satisfacción y el escepticismo

Por Fernando Rodríguez
sábado 11 de junio de 2022, 17:41h

Con la época estival en el horizonte, las altas temperaturas comienzan a dejarse notar por todo el país. Por el contrario, las precipitaciones se reducen. En ciertas regiones, hasta el extremo. Es el caldo de cultivo idóneo para la proliferación de incendios que, en los primeros meses del año, han calcinado ya cerca de 17.000 hectáreas de superficie a lo largo y ancho de nuestra geografía. No obstante, lo cierto es que las cifras ofrecidas por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico reflejan una tendencia a la baja que invita al optimismo: se trata de un 32,3 por ciento menos de terreno arrasado si se compara con el curso anterior y un 34,66 por ciento menos en cuanto a la media de la última década.

De los más de 4.000 fuegos declarados hasta la fecha en España, en torno al 30 por ciento se han concentrado en el interior peninsular, en comunidades como Castilla y León, Madrid, Castilla la Mancha o Extremadura, donde se ha visto afectada el 20 por ciento de la superficie arbolada y el 10 por ciento de los bosques. En esta tesitura, el Gobierno regional ha decidido anticiparse a un potencial incremento de este fenómeno durante el verano y, con la presidenta Isabel Díaz Ayuso a la cabeza, presentar su Plan Especial de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales en la Comunidad de Madrid (INFOMA 2022), cuyas labores entrarán en vigor a partir del próximo 15 de junio y se extenderán hasta el 30 de septiembre.

Entre las novedades en el plan INFOMA diseñado para este curso se encuentra el cambio de modelo para la integración de la empresa pública Tragsa, quien se encargará de abordar la campaña de incendios durante todo el año. El presupuesto total destinado al proyecto asciende hasta los 42,1 millones de euros, siendo la mayor inversión por hectárea a nivel nacional y uno de los planes mejor dotados en todo el mundo.

Asimismo, se ha optado por incrementar en un uno por ciento el personal en materia de incendios. En suma, 5276 profesionales y voluntarios para luchar contra el fuego este verano: 1.442 bomberos, 255 agentes forestales, 184 personas para vigilancia y apoyo a la extinción, 46 profesionales de medios aéreos, 548 brigadas forestales, 36 efectivos de los equipos de maquinaria pesada y Protección Civil, que cuenta con los recursos del Equipo de Respuesta Logística Inmediata (ERIVE) además de los 2.765 miembros voluntarios.

En cuanto a la concienciación, INFOMA se liga a una campaña de comunicación, #STOPIncendios, que incidirá en la ciudadanía con el fin de concienciar sobre la importancia de la cultura de la prevención y las medidas que se deben adoptar ante la presencia de fuego en cualquier circunstancia. Para ello, la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112) ha elaborado un video explicativo que se centra en la necesidad de llamar al 112 cuando se divise una columna de humo. Gracias a esta sencilla medida se ha logrado que más del 80 por ciento de los siniestros de este tipo en terreno forestal de la región hayan quedado en simples conatos.

“Nuestro deber como Gobierno de la Comunidad de Madrid es proteger la vida y defender el patrimonio natural para las futuras generaciones. Allá donde se presente un incendio, esteremos con los mejores medios y equipos humanos para garantizar la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos”, ha zanjado Ayuso.

Postura de los ecologistas

"Se deja arder el monte para defender las urbanizaciones"

Desde Ecologistas en Acción valoran positivamente el presupuesto destinado al plan INFOMA. Sin embargo, lamentan que la distribución demográfica propia de la región incremente el riesgo de sufrir incendios forestales y, al mismo tiempo, condicione la operativa de los medios de prevención. “El presupuesto destinado a la prevención de riesgos forestales en la región es más que suficiente. En ocasiones, sobredimensionado. El problema es que mucha gente vive cerca de entornos arbolados y de matorral que en verano se convierten en combustible. Esto condiciona todo el operativo, porque se prioriza la seguridad de las personas, después el cuidado de los bienes materiales y, finalmente, el propio entorno. Para defender las urbanizaciones se termina por dejar arder el monte”, explica a Madridiario Raúl Navarrete, portavoz de la plataforma.

En cuanto al despliegue de medios aparejado al plan, Ecologistas denuncia que el cambio de contrata ha traído consigo dificultades para completar las plantillas, sobre todo en cuanto a los retenes y equipos de refuerzo que colaboran con el cuerpo de bomberos forestales. “La nueva contrata ha llevado a cabo despidos del personal fijo discontinuo y está teniendo serios problemas para llenar sus plantillas con vistas a este inicio de la campaña. Esperemos, no obstante, que puedan solucionarlo pronto, antes de que entremos en temporada de riesgo verdaderamente alto de incendios y evitar así males mayores”, apuntan.

Otra de las principales dificultades que identifica la plataforma ecologista con respecto a la extinción de incendios es la “falta de coordinación” con las comunidades colindantes. “En ocasiones, los incendios se generan en otra comunidad, pero se deja correr y terminan por llegar a Madrid. Lo hacen, además, muy desarrollados, en condiciones difícilmente controlables, lo que provoca que escapen a los medios habituales de extinción”, concluyen.

Labores de extinción de incendios (Foto: Kike Rincón)

Prevención y precaución, las claves

Como se suele decir, “los incendios se apagan en invierno”. Este dicho, muy extendido entre los expertos en esta materia hace referencia a la importancia de la prevención para disminuir la peligrosidad del fuego. Entre las labores preventivas a desarrollar durante los meses de otoño e invierno destacan la preparación de áreas cortafuegos y líneas auxiliares en torno a las vías de comunicación, sobre todo carreteras y vías férreas. Se trata, en último término, de reducir la vegetación, tanto arbórea como arbustiva, en ciertas áreas y así cortar la continuidad de los potenciales fuegos.

Más allá de la detección y la extinción, los trabajos en primavera y verano deben centrarse más bien en la precaución. Esto se debe a que en nuestro país más del 90 por ciento de los incendios forestales tienen como origen causas humanas, tanto provocadas como involuntarias, fruto del desconocimiento o la imprudencia. Así, resulta fundamental extremar la precaución, sobre todo en entornos rurales o próximos a superficies herbáceas, arbóreas y de matorral.

Entre las claves en materia de prevención expuestas por los expertos cabe destacar la prohibición de hacer fuego en zonas forestales para usos recreativos, tales como barbacoas o fogatas, el pastoreo preventivo, la quema de basuras en vertederos, o el endurecimiento de las sanciones contra el lanzamiento de colillas, especialmente en zonas próximas a la vegetación y en los márgenes de las carreteras.

Y después del incendio, ¿qué?

Son muchos los casos de incendios que, tanto a nivel nacional como regional, han copado portadas en los principales medios de comunicación en los últimos años. El de Somosierra en 1995 arrasó más de 1.000 hectáreas de la Sierra Norte en apenas tres días, el de 1999 en el monte Abantos obligó a desalojar a más de 8.000 vecinos y turistas en El Escorial, el de las proximidades del Pantano de San Juan en 2003 calcinó 875 hectáreas de bosque y el de 2004 en el Parque Regional del Sureste convirtió en polvo y ceniza más de mil hectáreas de arbolado.

Más recientemente, en 2019, tuvo lugar el incendio forestal más grave de la historia de la región desde que se conservan registros, el de Cenicientos, Cadalsos de los Vidrios y Rozas de Puerto Real. Con origen en la localidad de Almorox, en Toledo, este incendio quemó 2.183 hectáreas e incluso afecto a parajes recogidos en la Red Natura 2000.

Incendio de Cenicientos (Foto: Comunidad de Madrid)

Una vez finalizadas las labores de control y extinción de un incendio, comienzan las arduas tareas de recuperación del terreno, que incluyen la formación de fajinas en las laderas de las montañas y la retirada de la madera quemada. Asimismo, debe evitarse el acceso del ganado a la zona y no repoblar hasta que haya concluido el proceso de regeneración natural, que oscila entre los dos y los tres años. De esta forma se pretende evitar la erosión del terreno y otras problemáticas como la aparición de plagas. Todas estas medidas exigen, no obstante, un aumento sustancial en la vigilancia de los montes y en el número de personas implicadas en su conservación.

"Hace falta más educación y concienciación medioambiental"

Desde la asociación 'Cadalso Vive', ponen el foco en la importancia de la educación y la concienciación medioambiental como vías para conseguir una óptima recuperación de los terrenos calcinados. “Antes de nada se debe llevar a cabo un estudio exhaustivo del terreno. No tiene sentido ponerse a plantar semillas como un loco por todo el monte. Lo primero es esperar a que la tierra se recupere. Para ello se necesita un mínimo prudencial de hasta tres años. No obstante, puede que alguna especie no se recupere de manera natural. Es entonces cuando debe dar comienzo el proceso de recuperación artificial, a poder ser con especies autóctonas. Todo esto no es posible sin una adecuada educación y concienciación medioambiental”, argumentan.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios