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La Policía interviene tras un incidente en la iglesia de San Antón.
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La Policía interviene tras un incidente en la iglesia de San Antón. (Foto: A-V. Chueca)

Los vecinos de Chueca piden el cierre de la Iglesia de San Antón por atraer la vuelta de la heroína al barrio

sábado 23 de noviembre de 2019, 09:00h

Menudeo de droga, robos y amenazas. En este clima aseguran vivir los vecinos de Chueca, que señalan como epicentro de estos conflictos a la iglesia de San Antón. Denuncian que la labor social que ejerce allí la Fundación Mensajeros de la Paz "se ha desvirtuado", así como que las personas que acuden a este recinto provocan desórdenes públicos en la zona que han pasado de "anecdóticos a diarios".

La asociación que lidera el Padre Ángel se instaló en el templo en el año 2015 para dar refugio a personas sin hogar y ofrecerles desayuno, entre otros servicios. Una labor que ha provocado un "efecto llamada sobre personas vinculadas a la politoxicomanía y el consumo de heroína" y que ha generado conflictos en las calles aledañas. "En las inmediaciones de la iglesia se vende droga, algunos se meten en locales y garajes y la semana pasada hubo un apuñalamiento", relata el presidente de la asociación vecinal del barrio, Esteban Benito.

Una situación "de inseguridad" que tildan de "insostenible" y que los obliga a convivir con la presencia constante de la Policía Nacional, el Samur y el Samur Social. "Los propios gestores llaman para pedir ayuda porque han perdido el control", comenta Benito. Sin embargo, desde Mensajeros de la Paz niegan su relación directa con estos hechos, los cuales atribuyen a la idiosincrasia del lugar: "El barrio de Chueca siempre ha sido conflictivo", insisten.

Así, niegan su relación directa con estos problemas que alteran la convivencia en el distrito y se desvinculan de los mismos. "No somos responsables de las peleas y robos", agrega un portavoz de la asociación. No obstante, sí reconocen haber intervenido "para evitar" algún altercado y advierten de que mantienen una comunicación "constante" con las fuerzas de seguridad para tomar "medidas antes las supuestas molestias" a las que aluden los vecinos.

La Fundación se siente víctima de una "persecución inexplicable" fruto de una "obsesión personal" de la Asociación de Vecinos de Chueca, a quienes pide que traten su aporofobia. "Dicen que los pobres molestan y ensucian las calles, que fuman porros cuando no tienen dinero ni para comer y que tenemos una 'narcoiglesia'", sostiene el portavoz, que califica de "acusaciones muy fuertes" la realidad descrita.

Los residentes en la zona mencionan una atmósfera "estresante" y un miedo generalizado que se traduce en una "imposibilidad para hacer vida normal o descansar". "Algunos vecinos viven aquí desde hace décadas, tienen memoria y recuerdan el esfuerzo que costó salir de la situación de los años 80 y 90", cuenta en referencia a esa época en la que se convirtieron en el punto neurálgico de los estupefacientes en Madrid.

En consecuencia, piden el cierre de esta iglesia 24 horas "antes de que pase algo más grave". Valoran el trabajo de la institución, pero consideran que "no es digno para nadie hacerlo en estas condiciones" y supeditan la continuación de su actividad a implementar "los medios adecuados" y situarse "bajo el control de la Administración". "Son personas con muy buena voluntad, pero con eso no basta para frenar los problemas", explican sobre los voluntarios del templo.

Por su parte, la asociación hace hincapié en que esta es la única zona en la que operan en la que se han enfrentado a esta "oposición". "Ni en Vallecas, ni en el Rastro ni en Villaverde hemos sufrido tal persecución", se quejan. Además, justifican su tarea como una colaboración ante la crisis de refugiados. "El Ayuntamiento de Madrid ha reconocido estar desbordado por este tema y nosotros hemos acogido familias con niños que incluso han dormido en el despacho del Padre Ángel para no hacerlo al raso", ha detallado el portavoz.

Un uso "irregular" de una iglesia protegida

Por otro lado, la Asociación de Vecinos de Chueca revela un "uso urbanístico irregular" de las instalaciones. Por su condición de Bien de Interés Cultural (BIC), la explotación de la iglesia de San Antón se encuentra sujeta a una serie de normativas que Mensajeros de la Paz "no respeta". "Han instalado rampas, carteles y un LED en la fachada sin licencia", explican. Al parecer, incluso han incorporado un punto de carga para los patinetes eléctricos en el interior.

Por ello, los residentes interpusieron una denuncia ante el Consistorio de la capital -por ostentar la titularidad del edificio- y Patrimonio Cultural de la Comunidad para que se subsanaran estos errores. Después de recibir un requerimiento a tal fin, desde la Fundación indican que han realizado "una inversión muy importante para adaptarse a lo pedido por el Gobierno regional". Por el momento, ya han retirado el luminoso LED.

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    16824 | MANU - 23/11/2019 @ 17:46:37 (GMT+1)
    La iglesia contrata seguratas será porque no hay problemas no? Vivo en la calle Farmacia desde hace 10 años, y que no vengan a decirme que siempre ha sido así porque no es cierto. Todos los días hay peleas, todos los días hay robos, sin hablar del estado de las calles que los voluntarios intentan limpiar como pueden. El labor que hacen es más que honorable pero tienen que admitir que están desbordados y encontrar otra forma para aportar ayuda a los que realmente lo necesitan.
    16815 | Luchador - 23/11/2019 @ 14:44:59 (GMT+1)
    El caso es tocar las narices

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