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Financiación en empresas sociales: cómo, cuándo y por qué
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(Foto: CaixaBank)

Financiación en empresas sociales: cómo, cuándo y por qué

viernes 28 de febrero de 2020, 16:56h

Algo está cambiando en el mundo de los negocios. Ya hace algunos años que la actividad emprendedora ha abierto nuevos caminos que buscan generar un beneficio para la sociedad, más allá de las meras ganancias económicas. Se trata de las empresas sociales, una herramienta que sirve para apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, pero no solo eso, ya que también es una forma de responder a lo que los propios consumidores demandan a las marcas.

Los datos así lo indican: casi tres de cada cuatro españoles (73 por ciento) aseguran que compran basándose en criterios éticos o ecológicos, según un estudio de la OCU y del Foro NESI de Nueva Economía. Además, el 62 por ciento considera que su consumo es una herramienta para cambiar el mundo. Así, pues, queda claro que la responsabilidad de las empresas con la sociedad que las rodea debe ir mucho más allá de su imagen: tiene que formar parte de su ADN. En el caso de las empresas sociales, esta premisa se cumple a rajatabla, porque su objetivo primordial no es solo la ganancia económica personal o colectiva, sino crear un beneficio para la sociedad.

Qué es una empresa social

Según las define la Unión Europea, las empresas sociales tienen como objetivo principal producir un impacto social antes que generar beneficios para los propietarios y accionistas. Además, aprovechan sus superávits fundamentalmente para alcanzar esos objetivos sociales. En cuanto a su gestión, la desarrollan empresarios sociales de forma responsable, transparente e innovadora. En dicha gestión también implican a sus propios trabajadores, a sus clientes y a todas aquellas personas a las que afecta su actividad.

Sin embargo, no basta con fijar un beneficio social que se desee alcanzar, establecer una empresa para lograrlo e ir a por él. También hacen falta recursos. De hecho, las empresas sociales son iniciativas económicas que requieren de financiación para poder cumplir con sus objetivos, como cualquier otro negocio. Lo que ocurre en este caso es que, al contar con un modelo de negocio particular, pueden encontrarse con obstáculos adicionales a la hora de encontrar esa financiación. Dotar a las empresas sociales de los recursos necesarios es imprescindible para que puedan triunfar. Ese es el porqué de la financiación de este tipo de negocios. Veamos ahora el cuándo y el cómo.

Cuándo y cómo financiar una empresa social

Para soportar la carga económica asociada al proyecto de una empresa social, la financiación es esencial. Además, esta deberá adecuarse al momento en el que se encuentre el desarrollo de ese proyecto, ya que las necesidades de financiación no son las mismas cuando surge la idea de negocio que cuando este se encuentra consolidado y busca expandirse.

Como cualquier negocio, las empresas sociales requieren financiarse en sus distintas etapas para cumplir con sus objetivos. Junto a la financiación tradicional que les ofrecen las entidades bancarias, existen determinadas fuentes a las que pueden acudir en uno u otro momento. Esto se debe a que cada fase tiene un nivel de riesgo y un coste asociado, que deberán conocerse bien para buscar el mejor inversor en cada una de ellas.

Durante la etapa de gestación de la empresa social —es decir, cuando sus fundadores se reúnen para desarrollar su idea de negocio y comprobar si es viable—, las necesidades de financiación son reducidas y deben mantenerse así. Le sigue la etapa de creación, cuando ya existe un prototipo de producto viable y un equipo. En esta segunda etapa aumenta el riesgo, ya que todavía no se ha comercializado nada, pero ya se ha establecido cierta infraestructura que precisa de ciertos recursos para mantenerse. Por ese motivo, resulta más complicado que los inversores externos confíen en el proyecto en este momento de su desarrollo.

En estas etapas iniciales, la financiación procede habitualmente de los propios fundadores —por ejemplo, a través de la capitalización del desempleo— o de su propio entorno. En este último caso, suelen ser los llamados FFF (familiares y amigos de los emprendedores) los que apuestan por la idea de negocio y el producto inicial. También existen otros recursos que pueden ayudar, como las incubadoras de empresas sociales o incluso los premios a este tipo de iniciativas.

En la fase de lanzamiento del negocio entran en juego conceptos tales como los equipos comerciales, el estocaje o la distribución del producto. En esta etapa se necesita un elevado nivel de inversión en un momento en el que el volumen de ventas es todavía limitado. Por consiguiente, las necesidades de financiación aumentan, al igual que el riesgo.

La fase de lanzamiento es crítica y se corresponde con lo que se denomina «el Valle de la Muerte». Se trata de una etapa en la que muchas compañías tienen un producto que funciona, pero todavía no cuentan con la confianza de los inversores para sacarlo adelante. En este punto puede ser interesante recurrir a la figura del business angel o incluso al crowdfunding, una herramienta especialmente útil en el caso de las empresas sociales.

Por último, durante la fase de consolidación de la empresa social, cuando ya ha alcanzado un elevado nivel de profesionalización e incluso se plantea su escalamiento, el nivel de riesgo disminuye. Esto abre las puertas a otras fuentes de financiación, como los fondos de inversión de impacto social, que tratan precisamente de apoyar a este tipo de negocios. Se trata de una tendencia que cuenta cada vez con un mayor respaldo. Este tipo de inversión persigue un impacto social o medioambiental medible y con retorno financiero.

Préstamos con impacto social

Como puede observarse, conseguir los recursos necesarios para desarrollar una empresa social es una labor que presenta cierta complejidad y que, en gran medida, depende del momento en el que se encuentre el proyecto.

CaixaBank ofrece este tipo de financiación a través de MicroBank y de sus préstamos EaSI destinados a empresas sociales, en el marco del Programa de la Unión Europea para el Empleo y la Innovación Social (EaSI) y con la garantía del Fondo Europeo de Inversiones.

Se trata de un producto destinado a empresas que tengan como objetivo generar un impacto social positivo mediante una actividad empresarial económica y medioambientalmente sostenible. El producto permite financiar inversiones o capital circulante para el inicio, la consolidación o, incluso, la ampliación de las empresas sociales. Además ofrece algunas ventajas, como un tipo de interés fijo a lo largo de toda la vida del préstamo o una carencia de capital de hasta 12 meses. Y todo ello, sin necesidad de presentar garantías o avales adicionales.

En el vídeo que aparece a continuación, podemos conocer el caso real del Grupo Àuria:

Poner en marcha una empresa social es mucho más que un acto de fe. La financiación es imprescindible para alcanzar el éxito y también lo es la planificación. Saber qué recursos se necesitan en cada momento y dónde acudir a buscarlos es una gran ayuda para conducir este tipo de iniciativas hacia el éxito.

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