El comercio electrónico tiene ciertas peculiaridades que se deben tener en cuenta. Estos son algunos consejos básicos que te ayudarán a la hora de ponerlo en marcha y sacarle el máximo partido:
– Planifica antes de vender: hay muchas decisiones que tomar antes de poner en marcha un e-commerce. ¿Establezco mi propia tienda online o me incorporo a un marketplace? ¿Cuál es mi competencia? ¿A qué tipo de mercado me enfrento? ¿Cuál será mi modelo de negocio? ¿Qué legislación me afecta? Estas son solo algunas de las preguntas que deberás responder antes de empezar a vender. Trazar una estrategia de negocio online con objetivos a corto, medio y largo plazo es imprescindible para triunfar.
– Identifica a tu comprador tipo: investigar sobre las características del cliente de tu negocio de venta online te ayudará a aumentar las ventas y también la recurrencia de las compras. Una vez las tengas identificadas, es muy útil crear un cliente tipo, darle un nombre y describir aspectos sobre su estilo de vida, necesidades, comportamiento y motivaciones. Todo ello te ayudará a tenerlo en cuenta durante cada etapa de desarrollo del negocio.
– Realiza un plan de marketing online: dar a conocer tu negocio es mucho más que poner anuncios en una red social o machacar el SEO on page. Cada acción que realices deberá tener un sentido y perseguir una serie de objetivos que deberás haber establecido previamente en tu plan de marketing online. Medir los resultados es imprescindible para saber si lo que estás haciendo funciona.
– La logística es esencial: cómo vas a entregar tus productos al cliente es un factor clave de éxito en cualquier comercio electrónico. Debes definir qué canales vas a utilizar, con qué proveedores vas a trabajar y qué nivel de servicio vas a ofrecer. No olvides la logística inversa: las devoluciones de productos pueden suponer un coste muy elevado para cualquier e-commerce, por eso conviene que establezcas una política acorde con la legislación y tus objetivos.
– Atención al cliente: la reputación online de tu negocio es algo que deberás cuidar con mucho mimo. Por eso conviene que establezcas los canales adecuados para resolver cualquier incidencia, así como unas líneas de actuación claras para que los encargados de este apartado sepan cómo actuar en cada momento. Una de las ventajas del comercio electrónico es que te permite conocer al milímetro los hábitos de cada cliente, lo que te ayudará a anticiparte a cualquier problema e incluso a realizar ofertas personalizadas que contribuyan a multiplicar las ventas.
Comprar por internet es ya un hábito para muchos españoles. Por ese motivo, el comercio electrónico es una gran oportunidad tanto para los negocios que quieran aumentar sus ventas como para los emprendedores que quieran probar una idea genial.
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