El Parque de las Cruces, uno de los "pulmones ambientales" más reconocibles y valorados a lo largo y ancho de la capital, vuelve a estar en el eje de la polémica política y medioambiental. Primero fue la "falta de mantenimiento" a cargo del Ayuntamiento y después la proliferación de algas en su estanque. Cuestión, siempre a juicio de los denunciantes, que llegó incluso a poner en serio riesgo la vida de los patos que allí habitan.
Ahora, además del perenne tira y afloja con la bandera republicana que preside su auditorio, un debate siempre en liza, numerosas entidades ecologistas y ciudadanas alertan del potencial deterioro de las zonas verdes disponibles en el parque como consecuencia directa de su empleo como escenario para la celebración de "eventos multitudinarios". En concreto, las Fiestas de San Pedro, cuyo inicio se mantiene programado para el próximo 25 de junio.
"La utilización de parques urbanos consolidados para albergar eventos multitudinarios supone una práctica cada vez más cuestionada por especialistas en gestión de zonas verdes y arbolado urbano debido a los impactos que genera sobre ecosistemas que requieren décadas para desarrollarse y apenas unos días para sufrir daños significativos. Sobre todo cuando no se tiene ningún tipo de informe o inspección técnica que acredite el impacto" lamenta Fernando López, portavoz la Mesa del Árbol de Carabanchel, una de las organizaciones más activas del distrito en lo que a protección del medio ambiente se refiere.
Además de las "podas selectivas" y "sin explicación" a fin de "hacer más hueco", entre los principales perjuicios asociados a este tipo de actividades, los ecologistas destacan la compactación del suelo por el "tránsito masivo", tanto de asistentes como de "maquinaria pesada", con "camiones de hasta 3.500 kilos" atravesando el parque. Una casuística que bien podría terminar por ocasionar la "reducción de la capacidad de infiltración del agua y de oxigenación de las raíces" y, en consecuencia, el posterior "deterioro de praderas, zonas ajardinadas y cubiertas vegetales".
También el riesgo de afección "directa e indirecta" sobre el arbolado "maduro", muy abundante en las Cruces, y la fauna urbana como consecuencia directa de una presencia humana mucho mayor a la habitual. Por ejemplo, fruto del incremento en la generación de residuos y otros "vertidos accidentales".
"Los árboles maduros que hoy conforman el Parque de las Cruces representan una inversión ambiental acumulada durante más de cuatro décadas. Su valor ecológico no puede medirse únicamente por el número de ejemplares existentes, sino por los servicios ambientales que prestan diariamente: regulación térmica, absorción de dióxido de carbono, mejora de la calidad del aire, reducción de contaminantes atmosféricos, incremento de la biodiversidad y mitigación de los efectos de las olas de calor que afectan cada vez con mayor intensidad a la ciudad de Madrid. Un escenario se monta en una semana, pero un árbol tarda cuarenta años en dar la sombra que hoy disfrutamos", advierten sumamente preocupados.
"Un escenario se monta en una semana, pero un árbol tarda cuarenta años en dar sombra"
Al hilo, ecologistas y vecinos exigen al Consistorio la elaboración de "informes y evaluaciones técnicas independientes" para determinar los "impactos ambientales" que la actividad podría terminar por ocasionar. Todo a fin de "reforzar la protección del arbolado".

Recinto ferial del Parque Salvador Allende, la alternativa
Frente a tales riesgos, los activistas que configuran la Mesa del Árbol de Carabanchel lo tienen claro: el Parque Salvador Allende resulta una opción "mucho más adecuada desde el punto de vista ambiental, técnico y de convivencia" para acoger la celebración de las Fiestas de San Pedro. Sobre todo, por disponer de un "recinto ferial específico" y que ha sido "diseñado precisamente para la celebración de eventos de gran afluencia, con tomas de luz y agua, con todo preparado para la instalación de carpas y escenarios, alejados de las casas para evitar que el ruido de los conciertos y las atracciones moleste a los vecinos...".
"Resulta especialmente preocupante que estos riesgos se asuman cuando el distrito dispone de un recinto ferial específico en el entorno del Parque Salvador Allende, diseñado precisamente para la celebración de eventos de gran afluencia y capaz de compatibilizar la actividad festiva con la conservación de los espacios verdes. Las fiestas populares forman parte del patrimonio cultural de Carabanchel Alto y cuentan con un amplio respaldo vecinal. Precisamente por ello, entendemos que deben desarrollarse en las ubicaciones más adecuadas", argumenta López.
Y, en la misma línea, sentencian: "Defender el Parque de las Cruces no significa estar en contra de las fiestas. Significa defender un modelo de ciudad que protege su patrimonio natural y planifica sus celebraciones de forma responsable y sostenible (...). Su elección reiterada transmite un mensaje equivocado sobre el valor de los espacios verdes urbanos en un contexto de emergencia climática, pérdida de biodiversidad y aumento de las temperaturas extremas en las ciudades (...). Nos oponemos a la pérdida temporal de un espacio destinado al descanso, el deporte y el disfrute cotidiano de miles de vecinos".
"Defender el Parque de las Cruces no significa estar en contra de las fiestas"
La denuncia a cargo de la Mesa del Árbol de Carabanchel cuenta además con el apoyo de decenas de entidades ecologistas y colectivos ciudadanos. Entre otros muchos, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), ARBA o Ecologistas en Acción.
Pese al interés de este digital, no ha sido posible recabar valoración alguna por parte del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid.