El presidente de Renfe, Isaías Táboas, y la secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Isabel Pardo de Vera, han presentado su dimisión este lunes. Ambos ceses llegan tras la polémica por los nuevos trenes de ancho métrico contratados para Cantabria y Asturias, cuyas medidas no correspondían con los gálibos de los túneles de la red de Cercanías de la zona.
La ministra del ramo, Raquel Sánchez, ha aceptado sus dimisiones, según ha adelantado la Cadena Ser. Al inicio de esta crisis, ya la ministra anunció la apertura de una auditoría por estos errores y había pedido responsabilidades tanto a Renfe como a Adif, empresas que cesaron hace algunas semanas al titular de la Jefatura de Inspección y Tecnología de vía de Adif y al gerente de los trenes de Renfe en Cantabria.
El problema se remonta a 2019 cuando Renfe publicó un contrato para adquirir 31 trenes de vía estrecha para renovar la flota de Cercanías. El contrato fue adjudicado por 258 millones de euros al fabricante CAF, que fue quien advirtió de la falta de correspondencia entre las condiciones de los vehículos y la red ferroviaria.
Los trenes, que aún no se han fabricado, se esperaban para finales de este año, pero debido a este error podría retrarsarse su llegada hasta 2026.
El ministerio ha informado que el relevo de estos dos cargos permitirá poner en marcha un cambio con el que se quiere comenzar "una nueva etapa" en la Secretaría de Estado y en el operador ferroviario.
El Consejo de Ministros aprobará el martes los nombramientos de sus sucesores, Raúl Blanco como nuevo presidente de Renfe y David Lucas al frente de la secretaría de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.