El 16 de enero se celebra el Día Internacional de La Croqueta, un homenaje a este icónico bocado de la gastronomía española que forma parte de las cartas de bares y restaurantes del país. Con una base de bechamel y un relleno que puede variar entre carne, pescado, marisco o verduras, las croquetas siguen ganando popularidad con nuevas y sorprendentes combinaciones de sabores.
Su origen, aunque debatido, se remonta al siglo XIX en Francia. La croqueta llegó a España gracias a un aristócrata llamado Louis de Bechamel. Este era cocinero del rey Luis XIV, y se dice que él o alguno de sus ayudantes creó la famosa salsa que compone la croqueta. Pero el que sería el gran inventor de la croqueta, sería Antoine Cámere en 1817, el cual tuvo la idea de recubrir la salsa bechamel con una capa crujiente, en una cena que preparó para el archiduque de Rusia. El nombre del plato fue croquettes a la royal.
Para los amantes de este bocado, Madrid ofrece una amplia selección de templos culinarios donde disfrutar de estas delicias. Desde los más tradicionales hasta los más vanguardistas, en estos lugares se pueden degustar croquetas para todos los gustos.

Las croquetas de jamón de Santerra no solo han sido reconocidas como las mejores de Madrid, sino que también se han coronado como las mejores del mundo en el IV Campeonato Internacional Joselito de Madrid Fusión en 2018, un título que revalidaron en 2022. Este reconocimiento se debe a la impecable elaboración de las croquetas, donde se valoran aspectos clave como la suavidad de la bechamel, el punto perfecto del jamón, su sabor y aroma. Santerra, un restaurante de prestigio en Madrid, ha logrado hacer de la croqueta de jamón una auténtica obra maestra, combinando tradición y técnica. Utilizan solo ingredientes de la más alta calidad, destacando el jamón Joselito, uno de los más reconocidos del mundo, para garantizar que cada bocado sea una explosión de sabor.
C/General Pardiñas, 56
91 401 35 80

En El Jefe conocen a la perfección el secreto para hacer una croqueta perfecta: debe ser cremosa por dentro y crujiente por fuera. Además de las tradicionales croquetas de jamón, han creado una especialidad única: las croquetas tigre. Elaboradas con un sofrito de pimiento rojo, zanahoria, puerro, salsa de tomate casera, salsa de pimiento choricero, guindilla, sal y pimienta, y una picada de mejillones que les da un sabor intenso y marino. A lo largo de los años, sus croquetas se han ganado la admiración de los amantes de la gastronomía en Madrid, convirtiéndose en una parada obligada para los que buscan probar variantes innovadoras de este plato clásico.
C/Alonso Cano, 103
660 92 07 42

Un clásico madrileño que lleva más de 130 años formando parte de la historia gastronómica de la ciudad como un referente para los amantes de las croquetas. Desde 1892, este emblemático local ha sabido combinar tradición y modernidad, ofreciendo una amplia variedad de croquetas que destacan por su sabor auténtico y su calidad. Entre sus especialidades, las croquetas de cabrales y carabineros, que son todo un símbolo de la casa. Pero su carta va mucho más allá, con opciones para todos los gustos, como las croquetas de jamón, cecina, chorizo, bacalao o rabo de toro. Con un ambiente acogedor y un menú lleno de sabores tradicionales, Bodega de la Ardosa sigue siendo el lugar ideal para disfrutar de unas croquetas irresistibles que han conquistado a generaciones de madrileños.
C/ Colón, 13
91 521 49 79
CASA JULIO

En su carta, destacan sus croquetas caseras, preparadas con la misma receta que usaban las abuelas. Estas deliciosas croquetas se sirven por raciones o medias raciones, disponibles tanto para comer en el local como para llevar. Entre sus opciones más populares se encuentran las croquetas de picadillo, de espinacas con pasas y gorgonzola, y las de morcilla con membrillo, una combinación que no deja indiferente a los amantes de los sabores más originales. Además de su variedad en croquetas, Casa Julio ofrece una experiencia culinaria de tradición, convirtiéndola en un lugar imprescindible para quienes buscan disfrutar de la gastronomía madrileña más auténtica.
C/ De la Madera, 37
91 522 72 74

Es el innovador proyecto de los sumilleres Ana Losada y David Moreno, que combinan vinos de calidad servidos por copas y una deliciosa oferta gastronómica de mercado. Su croqueta de jamón ibérico ha sido reconocida como una de las siete finalistas en la novena edición del prestigioso Concurso a la Mejor Croqueta de Jamón de España, un certamen que se celebra en el marco de Madrid Fusión y con el respaldo de Sánchez Romero Carvajal. Además de esta exquisita croqueta, Zalamero Taberna destaca por su cuidado en la elaboración de otros clásicos de la cocina española, como los callos y los mejillones en cazuela, que siguen la misma filosofía de ofrecer sabores tradicionales con un toque contemporáneo.
C/ de Narváez, 67
91 752 78 82
PEZ TORTILLA

Este icónico establecimiento madrileño ofrece una variedad de croquetas que se han convertido en todo un referente, como las de boletus y trufa, Idiazábal con tomate, carrillera al Jerez, chipirones en su tinta, cecina y queso azul, o puchero de la abuela. Cada una de estas croquetas es una explosión de sabor, con una textura crujiente por fuera y un relleno cremoso y sabroso por dentro. Además, para aquellos que buscan opciones vegetarianas, Pez Tortilla también cuenta con croquetas para todos los gustos. Reconocidos por su cocina tradicional con un giro moderno, este restaurante se ha ganado el corazón de los madrileños y es considerado uno de los mejores lugares de la ciudad para disfrutar de croquetas caseras de alta calidad.
C/ Pez, 36
640 80 31 12
RECETA DE LAS CROQUETAS DE JAMÓN
Ingredientes:
- 100 g de jamón serrano picado muy fino (si tiene jamón ibérico, mucho mejor)
- 50 g de mantequilla
- 50 g de harina de trigo
- 500 ml de leche entera (mejor tibia)
- 1/2 cucharadita de sal (ajustar al gusto)
- 1 pizca de nuez moscada
- Pimienta blanca al gusto
- Aceite de oliva para freír
- Pan rallado (mejor si es de buena calidad o panko)
- Huevo batido (para el empanado)
Preparación:
- Hacer la bechamel: En una sartén grande, derretir la mantequilla a fuego medio. Una vez derretida, se añade la harina y se revuelve bien para que se tueste ligeramente (sin que se queme). Cocinar durante 2-3 minutos para que la harina pierda el sabor crudo.
- Añadir la leche: poco a poco, añadir la leche tibia (para evitar que se formen grumos) mientras se sigue removiendo con unas varillas. Continuar cocinando a fuego medio hasta que la mezcla espese y adquiera una textura cremosa. Añadir sal, pimienta y una pizca de nuez moscada al gusto.
- Incorporar el jamón: añadir el jamón serrano picado a la bechamel y mezcla bien. Cocinar un par de minutos para que el jamón suelte su sabor.
- Reposo: Vertir la masa en un recipiente, cubrir con film transparente (para que no forme costra) y dejar que se enfríe completamente, mejor durante unas 4-6 horas o toda la noche en la nevera.
- Dar forma a las croquetas: con la masa ya fría y firme, tomar pequeñas porciones y formar bolitas o cilindros con las manos. También se puede hacer con una cuchara para que todas sean del mismo tamaño.
- Empanar: pasar las croquetas por el huevo batido y luego por el pan rallado (si es panko, mucho mejor para que queden extra crujientes). Se puede hacer esto dos veces para que queden bien cubiertas.
- Freír: calentar el aceite en una sartén profunda o freidora a unos 180ºC. Freír las croquetas en pequeñas tandas, asegurando de que estén doradas por fuera y bien cocidas por dentro. Sacarlas y colócarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.