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Tienda de vestidos de novia reabierta esta semana
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Tienda de vestidos de novia reabierta esta semana (Foto: Chema Barroso)

Cuarentena de prendas y ozono, los métodos de desinfección más empleados por las tiendas de ropa en su reapertura

domingo 10 de mayo de 2020, 09:00h

Si algo hemos aprendido desde que llegó el coronavirus a nuestras vidas es que las medidas más efectivas para evitar el contagio son, primero, lavarse bien las manos con agua y jabón, y después, desinfectar todas las superficies que hayan podido estar expuestas, dado que el virus permanece en ellas varias horas e incluso días, dependiendo del material. Eso incluye las prendas de vestir.

Según el protocolo científico-técnico difundido por el Ministerio de Sanidad, el virus puede durar entre 1 y 2 días en la ropa, por lo que se recomienda lavar las prendas a una temperatura de más de 60 grados, lo que garantiza su desaparición. En el caso de aquellas que no puedan lavarse, los expertos recomiendan ventilarlas al sol y plancharlas con vapor.

La duda es qué pasará ahora con la ropa de las tiendas de moda que antes del confinamiento se probaban al día cientos de personas. "En caso de que un cliente se pruebe una prenda que posteriormente no adquiera, el titular del establecimiento implementará medidas para que la prenda sea higienizada antes de que sea facilitada a otros clientes", señala la normativa establecida por el Gobierno para la desescalada que, desde esta semana permite abrir a los pequeños comercios de menos de 400 metros con cita previa, incluidas las tiendas de moda, siempre que no estén dentro de los centros comerciales.

Garantizar la seguridad tanto del cliente como del empleado es la principal preocupación de la patronal de comercio textil (ACOTEX), que ya ha remitido a sus asociados unas recomendaciones basadas en la experiencia de países que han autorizado la apertura de este tipo de establecimientos comerciales antes que España.

La desinfección a diario del local y de las prendas, tanto de los empleados como las que están a la venta, resulta básica. El dispensador de gel hidroalcohólico se va a convertir en un elemento imprescindible a la entrada de cualquier tienda donde los empleados atienden con mascarillas u otra protección facial, si no está garantizada la distancia de seguridad de aproximadamente de 2 metros. Esa misma distancia es la que deberán mantener más adelante los clientes en el interior y el exterior del establecimiento mientras esperan turno, dado que habrá control de aforo. En algunos casos la cita previa será la única manera de asegurarse el acceso.

Se acabó eso de ver largas colas en el exterior de los probadores y montañas de ropa o perchas olvidadas en el interior. A partir de ahora, solo se usará la mitad de ellos y en cuanto queden desalojados, deberán pasar un exhaustivo proceso de limpieza. Realizar tareas de ventilación diarias del establecimiento y mantener la temperatura entre 23 y 26 grados son otras de las recomendaciones.

Dudas sobre los métodos para higienizar la ropa

En cuanto a las prendas, “se mantendrán en perfectas condiciones de higiene por cualquiera de los productos ofertados en el mercado, por ejemplo, higienizantes o aplicando altas temperaturas, como puede ser a través de una plancha”, señalan en ACOTEX.

“No hay nada que las autoridades hayan certificado que mate el virus”, asegura José Carlos Mas, presidente de la Asociación profesional de la Tintorerías y Lavanderías de la Comunidad de Madrid (ASTYLCAM) y se lamenta por tener las manos atadas al no saber exactamente cómo actuar frente al coronavirus en este aspecto. “Se está usando el ozono, que es muy bueno para desinfectar, pero no tenemos certificación de su utilidad en este caso”.

Una máquina de ozono es precisamente lo que ha comprado Almudena Pérez Molina para limpiar las prendas que vende en Amanda & Co. Cree que es “lo más efectivo contra bacterias, virus, ácaros y polvo, y no destruye la prenda. Aun no me ha llegado, porque hay una demanda tremenda”, cuenta a Madridiario. Su tienda en la calle Costa Rica ha empezado a funcionar de nuevo con cita previa. “Hice una llamada a través de redes sociales y ya ha atendido a mis primeras clientas”. Hasta que reciba la máquina para higienizar, está colocando las prendas probadas y no adquiridas en una zona libre en el almacén donde las guarda 48 horas. “El mayor problema es el stock. No suelo tener más de dos o tres unidades de cada modelo, ahora tendré que disponer de alguna más. Eso implica un coste. Lo que no quiero es disminuir el número de modelos”.

No se quejan de problemas de stock en In-Novias, una tienda de venta, alquiler y arreglos de vestidos de novia. “Tenemos unos mil vestidos, variedad de tallas y modelos, y si diera la casualidad de que una prenda está en cuarentena, adaptaríamos una talla superior para la clienta interesada en ella”, comenta Olga Frades, responsable de este establecimiento en la calle Batalla del Salado. También reabrió el lunes pasado con cita previa, “es la forma de funcionar con los vestidos de novia”, explica, “aunque en realidad no hemos podido parar de trabajar. Las modistas en su casa y nosotros en la tienda organizando la logística para los pedidos on line y atendiendo a las clientas con pruebas virtuales”.

En su caso, para higienizar están empleando un producto que les han proporcionado en una tintorería y que no perjudica al delicado tejido de estos vestidos. Confían también en una máquina de ozono colocada en la zona del ropero y en lo que, al final resulta, más seguro: “la cuarentena de 48 horas aislados después de cada prueba”, dice Olga.

La pregunta es si tantos y tan repetidos procesos de esterilización no dañarán las prendas, lo que obligará más pronto que tarde a retirarlas de la venta o ofrecerlas de saldo. “No queda duda de que cuando aplicas productos de desinfección a la ropa nueva, deja de ser nueva. O al menos ya no puedes venderla como nueva”, apunta el presidente de ASTYLCAM. Este experto en higienización del textil cree que las autoridades deberían haber dado más información. Ahora está a la espera de recibir unos aerosoles para desinfectar las prendas y coincide con que apartar dos días del uso la ropa es la manera más fácil de inactivar al virus.

Otro de los sistemas de limpieza que se anuncian por los fabricantes como rápidos, cómodos y eficaces frente al virus es la alta transmisión de luz led ultravioleta. Carlos Mas ha oído hablar de ellas, pero no tiene referencia sobre su efectividad. Se pueden encontrar en el mercado lámparas de fácil manejo que están especialmente indicadas para superficies pequeñas y podrían ser una solución para las tiendas pequeñas.

Medidas de seguridad en la atención al cliente

Superando con creces los 400 metros cuadrados de superficie se encuentran negocios como los grandes almacenes de El Corte Inglés, cuyas dimensiones exceden las planteadas por el decreto gubernamental, así que sus responsables están a la espera de saber cuándo y cómo podrán abrir también sus tiendas de moda. Hasta entonces, preparan “nuevas medidas de seguridad adicionales y adecuadas a las distintas áreas de nuestra actividad, ya sea textil, moda, zapatería y complementos”, señalan desde El Corte Inglés. Tomarán como referencia los protocolos ya implantados en sus tiendas de alimentación, que no han dejado de funcionar durante el estado de alarma, lo que les ha dado ya experiencia en ese ámbito. Por ejemplo, a todos sus empleados se les toma la temperatura cuando acceden a su puesto de trabajo y trabajan con mascarilla y guantes.

Por lo que se refiere a los clientes, se les dota de estos mismos elementos, si no disponen de ellos cuando llegan a sus establecimientos, así como de gel hidroalcohólico; la tableta y el lápiz de compra electrónica se limpian después de cada uso, igual que todas las zonas comunes, y los carros son desinfectados antes de ser manipulados por el cliente cuando va a hacer la compra. Todas estas medidas se mantendrían en el caso de las tiendas de moda, donde seguirán las directrices marcadas por el Gobierno.

Otra gran cadena de ropa, Primark, solo se plantea abrir de nuevo sus grandes almacenes en España cuando estén "convencidos de que es seguro y correcto hacerlo", informa a este medio un portavoz de la marca. Mientras tanto diseñan un protocolo que incluye "limitar el número de clientes permitidos en la tienda en cualquier momento" para mantener la distancia adecuada, "señalización y distintivos claros, además de empleados específicos y personal de seguridad adicional, para guiar a los clientes en la tienda de forma que se limite el contacto con otras personas". Además, garantizan que se intensificarán "la frecuencia y el rigor de la limpieza de la tienda".

En cuanto a los cambios y las devoluciones, la normativa del Gobierno establece que, igual que en los casos de las pruebas de los productos en tienda que el cliente no adquiere, será obligatorio someter a un proceso de desinfección las prendas devueltas, que "quedarán fuera de la venta durante 48 horas". Para adaptarse a toda esta “nueva normalidad”, muchos negocios necesitan tiempo y no han abierto todavía, a pesar de permitirlo el decreto. Incluso el presidente de ACOTEX, Eduardo Zamácola, cree que “previsiblemente algunas tiendas reducirán sus horarios de apertura en los primeros meses”. No son más alentadoras sus previsiones de ventas. “Estimamos una caída del 70% lo que hace insostenible el mantenimiento de todos los puestos de trabajos desde el principio”, señala Zamácola.

En In-Novias son más optimistas. Ninguna de sus clientas ha anulado sus planes, solo aplazado el momento de enfundarse el traje de novia. “Tenemos una que se casa el 16 de mayo a puerta cerrada y otra del 31 de mayo, que todavía no sabe en qué condiciones, pero vestida de novia va”. Durante estas semanas han visto cómo avanzaba el trabajo, pero no los ingresos. “Los vestidos se confeccionan, así que hemos trabajado sobre ellos. Ni nos hemos podido acoger a un ERTE, nos hemos adaptado a las circunstancias, con demoras en la llegada de los tejidos, lo que complicaba aún más el trabajo”, expone Olga Frades.

Yo estoy volviendo a invertir. En un año de trayectoria llegué a cubrir gastos, lo que no significa tener un beneficio, ahora estoy tirando de mis ahorros personales. O eso o tengo que cerrar. El pequeño comercio ahora mismo está complicado”, se lamenta la dueña de Amanda & Co. “Pero esto es lo que me gusta y voy a tirar para adelante”. Y aunque en un año la venta on line en su negocio no ha despegado, espera que ahora pueda funcionar mejor. No es descartable. De hecho, durante las últimas ocho semanas la venta por Internet ha experimentado un notable crecimiento, “en alimentación cinco veces más. Los usuarios ya han probado y creemos que esa tendencia continuará en el futuro”, señalan desde El Corte Inglés.

Y es que tener que esperar para conseguir turno, cuadrar tus horarios a la cita previa y la lotería de no saber si la prenda estará disponible o “guardando cuarentena”, unido a los riesgos que todavía muchos asocian a los espacios cerrados, podrían desanimar a los compradores a acudir físicamente a las tiendas y seguir apostando por el consumo en remoto desde casa. Con un clic y sin guantes ni mascarilla.

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