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Cesta con setas
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Cesta con setas (Foto: Comunidad de Madrid (remitida))

Regresa la temporada de setas: consejos micológicos para una recolección segura

Por Juan Stafforini
sábado 26 de octubre de 2024, 09:00h
Actualizado: 28/11/2024 10:01h

La llegada del otoño trae consigo la vuelta a la rutina, menos horas de sol y temperaturas más bajas, además de las lluvias que para muchos resultan desagradables. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, y estas condiciones atmosféricas también conllevan la aparición de una multitud de especies de setas en la Comunidad de Madrid.

De hecho, entre mediados de octubre y finales de noviembre los bosques madrileños se transforman en un lugar ideal para la recolección de algunos hongos comestibles, que surgen de manera natural en suelos húmedos y de clima templado. Los aficionados a este pasatiempo dan una calurosa bienvenida a la nueva estación, pero hay varios factores que se deben tener en cuenta para aprovechar al máximo la temporada de setas.

¿Cómo se diferencian las setas tóxicas de las comestibles?

Todo el mundo sabe que al igual que existen deliciosas setas comestibles, también encontramos en la naturaleza otras variedades venenosas, cuya ingesta puede provocar intenso malestar físico y, en algunos casos, la muerte. Ramón Losada, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Micológica de Madrid, explica que "lo más importante es informarse, a través del estudio de las setas o también dirigiéndose a nuesra organización. Las setas son muy similares y no hay un criterio seguro para distinguirlas, si no se conocen bien. En realidad, no existen diferencias claras de colores ni tamaños entre las que son comestibles y las que son venenosas".

"Lo primero de todo es la preparación previa. Uno puede apuntarse a la Sociedad Micológica o ir acompañado de alguien que entienda de setas, porque si no se corre el riesgo de llevarse a casa especies que no son comestibles", añade Losada, quien también es el organizador de excursiones de la Sociedad Micológica desde hace 32 años.

Para ayudar a los inexpertos a evitar confusiones en su recolección, el Ayuntamiendo de Madrid ha cedido a la Sociedad un espacio del Laboratorio de Salud Pública. En este lugar, la asociación presta un servicio de identificación de setas gratuito. Cualquier persona inexperta que quiera asegurarse de que ha recogido setas comestibles puede acudir al local todos los martes no festivos de 17:30 a 19:30 hasta el 17 de diciembre.

Como detalla Losada, "los voluntarios de la Sociedad Micológica en el laboratorio solemos ser cuatro o cinco. Nuestra labor es identificar qué clase de setas lleva cada persona en la cesta, y siempre recomendamos que solo coman los ejemplares que nos han traído, y no otros que tengan en casa que puedan parecerse. Hay especies venenosas que se asemejan mucho a otras comestibles, y por ello nunca nos hacemos responsables de ejemplares que no hemos podido analizar".

"Por esta razón, aconsejamos a quien no es experto que, si tiene dudas sobre unas setas, recolecte solo uno o dos ejemplares. Si en cambio llena una cesta entera, puede que las traiga a analizar y al final las tiremos todas porque son tóxicas", señala el directivo de la Sociedad Micológica.

Losada también advierte que otro factor esencial es "que las personas nos traigan la seta arrancada de raíz para realizar una correcta identificación. Por ejemplo, la especie Amanita phalloides presenta una volva, una especie de saco que está debajo del pie de la seta, que es muy difícil de ver porque a menudo está enterrada bajo tierra. Si se corta por el pie, es muy fácil confundir esta Amanita con los champiñones, y el peligro está en que se trata no solo de la especie de setas que más intoxicaciones causa, sino que también es la más mortal de todas".

"Para evitar tales riesgos es importante meter la navaja debajo de la tierra y arrancar la seta entera para su análisis. Luego hay que conservarla en frío y envuelta en papel de plata, a ser posible en la nevera. Por último, para el análisis en el laboratorio es muy importante transportarla en cesta, no en bolsa de plástico, porque ahí puede fermentar y estropearse. Si la seta está entera, la identificación se realiza en el momento, pero si viene cortada, entonces es necesario un análisis microscópico para determinar su tipología, y este proceso toma más tiempo", añade Losada.

Consejos para una adecuada recolección

La Sociedad Micológica de Madrid, que lleva en funcionamiento desde 1975, es la principal guía y fuente de información a la que debe dirigirse cualquier interesado en la recolección de setas.

Ramón Losada explica que "los socios nos reunimos todos los lunes en la facultad de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica, pero cualquiera que esté interesado en conocer nuestras actividades puede visitarnos sin problema, aunque no sea socio. Además del servicio de identificación, también damos cursos sobre setas en el laboratorio de Salud Pública, y las inscripciones están abiertas a todo el mundo, socios y no socios. Asimismo, organizamos salidas al campo y excursiones para poner en práctica lo que se aprende en estos cursos".

Estas excursiones se llevan a cabo en las numerosas rutas y montes diseminados por la Comunidad de Madrid. Como afirma el organizador de excursiones de la Sociedad Micológica, "todas las rutas son buenas para recolectar setas, solo depende de la época del año y, sobre todo, de la especie que se quiera buscar. Generalmente cada especie de seta está ligada a un tipo de vegetación, ya sea en bosques, praderas, o incluso árboles concretos. Por ejemplo, los boletus se encuentran fácilmente en muchos tipos de bosques, cerca de pinos, robles, castaños y encinas".

También es muy importante la manera en la que se efectúa la recolecta. De hecho, "a no ser que se quiera llevarla a identificar, la seta hay que cortarla por la base, no arrancarla de raíz, para permitir que pueda volver a crecer. Otra regla fundamental es transportar las setas en cestas de mimbre, y no porque sea más bonito de ver, sino porque permite la difusión de esporas en el ambiente, lo que hace posible que crezcan más setas el próximo año", informa Losada.

"Por otro lado, si se almacenan las setas en bolsas de plástico o similares no solo puede afectar de manera grave la conservación de las setas, sino que produce otro efecto aún más pernicioso: materiales como el plástico impiden la propagación de las esporas y, con ello, se compromete de manera seria la viabilidad y la supervivencia de las setas en la zona", alerta.

Lo que dice la Ley sobre la recogida de setas

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta cuando se sale a por setas es la normativa vigente. Además de aplicar el sentido común, respetando reglas básicas como no dejar residuos en la naturaleza, en ciertos casos hay que familiarizarse con regulaciones que son distintas dependiendo de donde uno se encuentre.

Miguel Higueras, jefe del Operativo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, observa que "no existe ninguna regulación específica sobre la recolecta de setas en nuestra Comunidad, es una competencia que se delega a los ayuntamientos. Y a su vez, casi todos carecen de limitaciones en el número de personas que salen a recolectar y en la cantidad de setas que pueden recoger. Eso sí, la cantidad es ilimitada siempre que sea para autoconsumo y no para fines comerciales".

"Solo hay tres municipios donde la regulación es más específica y completa: Rascafría, Miraflores de la Sierra, y Lozoya. En sus regulaciones se habla de cantidades permitidas, especies que se pueden coger, y también se hace distinción entre residentes del municipio y gente de fuera. Además, para obtener el permiso de recolección hay que pagar una tasa al Ayuntamiento, un trámite que se hace a través de la web del mismo, y con eso se consigue la licencia", añade Higueras.

Como en todo, incumplir la legislación de la recolecta de setas acarrea sanciones. El jefe del Operativo de Agentes Forestales aclara: "Las multas por infringir la ley dependen también de los municipios. En Rascafría, Miraflores y Lozoya se dividen en sanciones leves de hasta 100 euros; graves que van desde 100 a 1.000 euros; y muy graves que pueden alcanzar los 3.000 euros. En cambio, el resto de los municipios se rigen por la ley 43/2003 de montes, una ley que se aplica a nivel estatal y que impone multas de 100 a 1.000 euros, dependiendo de la gravedad de la infracción".

Vigilar que no se produzcan infracciones es una de las tareas del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, pero su labor no se limita a eso. "Somos en líneas generales la 'policía del medioambiente' de la región, y nos dividimos en dos categorías: escala técnica; y escala operativa, que es mi campo. Nos ocupamos de emergencias medioambientales y de velar por el respeto a la ley en todas las zonas afectadas por la normativa ambiental, como bosques, lagos, ríos, montes, etcétera", cuenta Higueras.

Por último, concluye que "además de ser Agentes de la Autoridad, también somos Policía Administrativa y Policía Judicial, por lo que tenemos la facultad y obligación de investigar y, en su caso, denunciar cualquier tipo de infracción. También elaboramos informes técnicos para la concesión de autorizaciones y otras peticiones, e intervenimos en situaciones de emergencia como incendios forestales e inundaciones. En todas nuestras tareas, el objetivo primordial es solo uno: preservar el patrimonio natural de la mejor manera, y garantizar la seguridad y bienestar de todo sujeto que se encuentre bajo nuestra jurisdicción".

Rutas micológicas en la Sierra de Guadarrama

La Sierra de Guadarrama es uno de los destinos preferidos de los madrileños para recolectar setas. Este territorio cubre una extensa zona del este de la Comunidad, por lo que la cantidad y variedad de setas que se encuentran cambia mucho de zona en zona. Por ejemplo, al norte, entre los municipios de Lozoya y Miraflores de la Sierra, se encuentra una de las mejores áreas para encontrar amanita de los césares, boletus y setas de cardo, pero hay que prestar atención a las numerosas especies venenosas que también brotan en otoño.

Otros lugares destacados en este territorio son el Puerto de Canencia, donde se encuentran con facilidad níscalos, boletus y otras especies comestibles, y el Valle del Paular. Su superficie va desde el Monasterio del Paular hasta el Puerto de Cotos, ya en la frontera con la provincia de Segovia. En los pinares y bosques del Valle del Paular hallamos todo tipo de setas, de las que sobresalen robellones y champiñones silvestres.

Desplazándonos hacia el sur, en el Puerto de los Leones abundan níscalos y boletus, en una zona de pinares que se adentra ya en la provincia de Ávila. Por otro lado, cerca de San Lorenzo del Escorial se alza el Monte Abantos, un lugar donde se encuentran en gran cantidad senderuelas, setas de cardo, boletus y setas de pie azul. Además, aún más al sur y cerca de Robledo de Chavela se ubica el Alto de Navahonda, en cuyos preciosos paisajes es fácil hallar setas de cardo y champiñones silvestres.

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