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Plaza de la Duquesa
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Plaza de la Duquesa (Foto: Asociación Cultural “Barajas BIC”)

La abandonada Plaza de la Duquesa reclama su memoria histórica

sábado 12 de septiembre de 2020, 08:58h

El Eje Histórico-Cultural de la Alameda de Osuna nace como un proyecto de regeneración urbana del ámbito colindante con El Capricho con el fin de crear espacios públicos, potenciar su patrimonio histórico y construir un equipamiento cultural. Así se expuso en el Pleno de Ayuntamiento de Madrid de 21 de Febrero de 2008, instándose a la redacción de un plan director que, al contrario que la denominación propuesta, no quedaría aprobado.

Con el fin de impulsar tal proyecto, de cara a la frustrada creación de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM), la asociación cultural Barajas BIC instó al Área de Urbanismo en Enero de 2014 la redacción de un proyecto para recuperar esta zona que, aún contando con un alto valor cultural, se encuentra "en un estado muy degradado", explica David Carrascosa, presidente del colectivo cultural de Barajas.



Pero el nuevo PGOUM no llegó a ver la luz, la propuesta de regeneración del Eje Histórico-Cultural de la Alameda de Osuna quedó incluida dentro del Plan Madrid Recupera–Estrategia de Regeneración Urbana en 2016. Consecuencia de esa planificación, y dentro del proyecto para la regeneración de 11 espacios públicos (plazas) de la periferia de Madrid, se planteó un concurso público para la recuperación de la denominada Plaza de la Duquesa, espacio históricamente conocido como Huerta Valenciana, que se presentó en marzo de 2017. Este concurso público concluyó con el fallo del jurado, compuesto por miembros del COAM y del Ayuntamiento de Madrid, y la posterior votación pública en otoño de ese mismo año en favor del proyecto Ab Libitum. "Esto generó varias dudas en relación a la escasa consideración que otorgaba este proyecto al patrimonio histórico de este ámbito", subraya Carrascosa.

"La zona se encuentra en un estado muy degradado"

En septiembre de 2019, el Ayuntamiento paralizó los 11 proyectos de regeneración (incluido el de la Plaza de la Duquesa) con la pretensión de revisarlos y reiniciarlos más adelante con el consenso de la Juntas de Distrito respectivas. Pero el tiempo pasa y los vecinos no reciben respuesta municipal. Desde la asociación solicitan al Ayuntamiento que retome este proyecto, "de vital importancia para el distrito", y con el horizonte puesto en el fin de la rehabilitación a principios de 2023 del Palacio de los Duques de Osuna donde la idea es crear un museo sobre la Ilustración.

"La fachada trasera del mismo daría a este espacio sumamente degradado por lo que su
potencial cultural se vería muy mermado", cuenta el presidente. "Deberían tratarlo como Jardín y recuperar esa zona trasera que se vincule al Capricho". En este sentido, cabe recordar que se mantuvieron unidos ambos espacios desde finales del siglo XVII, época en que se creó la finca de recreo, hasta 1949, año en el que las tierras del entorno fueron segregadas.

Desde el área de Obras y Equipamiento del Consistorio madrileño aseguran que no se paralizó nada: "Este equipo de gobierno se encontró solo ese concurso de ideas pero no se había empezado a tramitar nada para llevar a cabo esa propuesta ganadora. Cuando el nuevo equipo de gobierno llega a Cibeles se encuentra, además, con el hecho de que para rehabilitar esa plaza es necesario llevar a cabo un plan especial, que se trata de una figura urbanística que no se había llevado a cabo". En la actualidad, el Ayuntamiento explica que "se encuentra estudiando la viabilidad urbanística de la propuesta de rehabilitación de la plaza".

El Ayuntamiento estudia la viabilidad de la rehabilitación de la plaza

Según la asociación, la Plaza del Duque se ha venido utilizando como aparcamiento irregular y la Huerta Valenciana se destina a almacén municipal. Sin embargo, el crecimiento urbano pone encima de la mesa una nueva oportunidad para mejorar su condición urbana. "Si a esto le añadimos el alto valor patrimonial del Jardín Histórico de El Capricho, convierten a este ámbito en un espacio de potenciación cultural no solo de la zona, también de distrito de Barajas", opina Carrascosa.

Una recuperación histórica

Desde la asociación Barajas BIC conciben el proyecto de rehabilitación vinculando los espacios. La recuperación de la Plaza del Duque "debería recuperar" su papel como vínculo entre el Palacio de los Duques de Osuna y la Casa de Oficios, así como el de servir de antesala (trasera) al Jardín Histórico de El Capricho. En cuanto a lo primero, "se debe concebir como un espacio estancial respecto del futuro museo y del uso cultural del la Casa de Oficios". Respecto a lo segundo, la recuperación propuesta por el colectivo plantea la apertura de la puerta trasera del Jardín, lo que permitiría una mejor accesibilidad del público a este histórico espacio.

Las actuaciones sobre la Plaza del Duque deben apoyarse, según el presidente del colectivo de Barajas, en el patrimonio histórico existente. Así, el muro de contención, constituido por ladrillo macizo (junto con la escalera que la unía con la Huerta Valenciana y el pilón de la fuente) y la reposición de la histórica columna una vez restaurada.



La Huerta Valenciana ofrece mayores posibilidades por su mayor superficie. El presidente explica que este espacio podría adquirir una mayor permeabilidad a la movilidad peatonal con el fin de acceder a la Plaza del Duque (Palacio, Casa de los Oficios y Jardín) así como permitir el tránsito por las calle Rambla (Santa Catalina y Parque Juan Carlos I) y Joaquín Ibarra (Castillo de la Alameda). No hay que olvidar, recuerda, "el patrimonio compuesto por los portones de las caballerizas". Un patrimonio de la yeguada inglesa del XI Duque de Osuna y cuyos portones de entrada siguen en pie.

Un centro cultural subterráneo

Con la recuperación de este entorno se abre también la posibilidad de crear un complejo cultural muy importante para la zona este de Madrid compuesto por el Palacio de El Capricho, convertido en museo, la Casa de Oficios, actual sede de la Escuela de Música, y el nuevo equipamiento cultural proyectado. La fuente de la Casa de Oficios se trata de un elemento ornamenal de la Plaza conformado por una pilón octogonal, un pedestal y una columna asentada sobre este último que podría datarse entre los años 1843 y 1844.

"Es necesario preservar la memoria del lugar"

David Carrascosa también centra su atención en el "estado de abandono" de los árboles centenarios de la Plaza del Duque. Dos plátanos presentan "oquedades en el tronco y tienen incrustados clavos desde hace tiempo". La salud arbórea es otra de las reivindicaciones del colectivo cultural.

Equipamiento subterráneo

Con el fin de reducir al mínimo el impacto paisajístico en un ámbito que posee un elevado valor cultural, las posibilidades que ofrece la arquitectura subterránea son "idóneas" para este caso. Además de la reducción del impacto paisajístico, la arquitectura subterránea permite mantener unas condiciones ambientales del edificio enterrado sin la necesidad de recurrir a costosos sistemas de climatización. La temperatura en el interior de una edificación subterránea suele estar retrasada varios meses respecto a la temperatura en el exterior debido a la inercia térmica que existe en el techo y en las paredes. "Cuantas más horas de sol tenga el edificio, más temperatura habrá en el interior y mientras más profunda esté la construcción la temperatura disminuye", explica la asociación.

Una edificación en altura supondría, según Carrascosa "un deterioro paisajístico" ya que la visión del plano de la Plaza del Duque, incluidas las fachadas del Palacio y la Casa de Oficios, quedaría anulada desde el Paseo de la Alameda de Osuna. La regeneración urbana de la zona, indica, debe centrarse en gran medida en la puesta en valor del patrimonio histórico, que no sólo debe quedar preservado y protegido, "también realzado".

En este sentido, un equipamiento cultural de estas características sería lo más apropiado, según Carrascosa. Pone como ejemplo otras apuestas realizadas en el subsuelo de otros países. Ejemplos de museos como el Marítimo Nacional de Dinamarca (BIG), el Museo del Holocausto de Los Ángeles (Belzberg Architects) o el Chichu Art Museum, en la isla de Naoshima son algunas de los proyectos que siguen una cultura subterránea.

El progresivo desnivel del terreno, que asciende paulatinamente desde el Paseo de la Alameda de Osuna, facilita la construcción de un equipamiento cultural subterráneo. Situándose la Casa de los Oficios en una cota bastante más alta podría ser factible conectar la obra de nueva planta con este edificio histórico por debajo, siguiendo el ejemplo del Centro Cultural del Palacio de Aiete (Donosti) creado en 2010. "Se podría conseguir un complejo cultural innovador y que ofrecería una gran cantidad de posibilidades para organizar eventos culturales", concluye Carrascosa.

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