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Ahora más que nunca, rescatar a las personas

jueves 16 de abril de 2020, 09:46h

Cada día que transcurre, los datos y previsiones para el inmediato futuro son terriblemente duros. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica para España la recesión más acusada desde la Guerra Civil. La paulatina desindustrialización que ha padecido el país nos ha hecho perder un músculo económico que el FMI pronostica que puede suponer un paro del 21 por ciento y una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del 8 por ciento en este año.

Desde que se inició el estado de alarma producido por la pandemia, para las Comisiones Obreras lo primero ha sido la vida y la salud de las personas sin perder la perspectiva de cómo salir de esta crisis en el futuro. El mundo de la filosofía, ensayistas, economistas…, el pensamiento en general está debatiendo sobre ese futuro. Lo que el sindicato tiene completamente claro es que nadie puede quedarse fuera. Si hemos combatido la exclusión históricamente, ahora hay que hacerlo con más potencia y lo haremos con más argumentos.

Inmediatamente antes de esta situación nos resultaba intolerable que en la región más rica de España, el 19 por ciento de la población se encontrara en riesgo de pobreza y cerca de 300.000 madrileños y madrileños en pobreza severa. Una región rica pero profundamente desigual que debía corregirse de forma inmediata.

Entre otras iniciativas plateamos la reactivación de la Renta Mínima de Inserción, último eslabón de protección y un derecho que ha sido intencionadamente devaluado por los anteriores gobiernos regionales. Precisamente la crisis que estamos padeciendo ha lograda que hasta los más firmes detractores de esta medida ahora la consideren como posibilidad.

Es decir, el objetivo no es rendirnos y crear más exclusión. Al revés, éste debe ser salir reforzados y repescar a quienes sufrían la exclusión y la pobreza, aun trabajando. Por ello será imprescindible una mayor inversión en servicios sociales. Evidentemente, aquellos 1.800 millones de euros dedicados a estas políticas ahora son extremadamente insuficientes. Solo el 9 por ciento del presupuesto regional. Un gasto, por otra parte, que en un 70 por ciento se ha venido gestionando a través de manos privadas, siendo la Consejería en materia social con mayor grado de externalización. Una paradoja que ahora sufrimos como una tragedia, también con las personas mayores.

Para comenzar a ejecutar medidas, lo primero es que se acabe con la opacidad. Es imprescindible una mayor transparencia.

Es importante actualizar y cruzar datos para conocer con veracidad dónde hay más problemas, independientemente de las evidencias. En la región de Madrid la desigualdad entre los más ricos y los más pobres es la más alta de España, debido, entre otras causas, a la notable caída de los ingresos de la población más pobre durante la crisis y posterior recuperación. La vivienda, el empleo y la salud son los tres pilares que determinan la exclusión. Es ahí donde tenemos que dirigir los esfuerzos y Madrid, oasis fiscal de súper ricos, padece los tres problemas que las políticas de las derechas durante 25 años casi los han convertido en estructurales.

Según el Informe Foessa de Cáritas, publicado en octubre de 2019, los riesgos relacionados con la vivienda se han convertido en un factor clave en las dinámicas de exclusión social, convirtiéndose en la primera causa generadora de exclusión social. El 67,2 por ciento de las personas en exclusión se hallaban afectadas por esta dimensión antes de la pandemia.

La opacidad de la Comunidad de Madrid (con datos sin actualizar desde hace veinte años) y el cierre del Consejo Económico y Social por Esperanza Aguirre impidiendo estudios profundos, hace difícil cruzar cifras certeras. Ahora bien, en estos días estamos obteniendo pistas que evidencian las terribles desigualdades que padece Madrid en la región y en la capital.

En la ciudad de Madrid la Policía había interpuesto 11.816 multas a principios de esta semana. Es decir, 500 diarias con un distrito en cabeza: Puente de Vallecas, que además concentra el número más alto de contagiados por COVID-19, con más de 2.000 casos. Una de las explicaciones se podría deber a que en el Distrito Puente de Vallecas el 36 por ciento de las viviendas son inferiores a los 45 metros cuadrados y ostenta ser el distrito más poblado de Madrid con casi 228.000 habitantes. Ambos factores dan como resultado un elevado hacinamiento.

El presidente de una de las asociaciones de Vecinos explicaba en El Mundo cómo en la zona del casco histórico del Puente hay muchas viviendas masificadas con familias enteras viviendo en habitaciones. La propia policía lo reconoce y entiende que el hacinamiento hace que determinados vecinos tengan que salir a la calle, donde por otra parte están acostumbrados a hacer la vida.

En este escenario, el hambre era otro dato de estos días desvelado por ABC, con el Puente de Vallecas también como protagonista: Tres distritos de Madrid concentran el 50 por ciento de las familias que reciben comida del Ayuntamiento. En Ciudad Lineal, Puente de Vallecas y Usera son las tres zonas más solicitadas. El 44 por ciento de las 12.250 nuevas peticiones de ayuda a servicios sociales tienen que ver con los menús a domicilio.

Si a esto añadimos los últimos datos de renta del Instituto Nacional de Estadística (INE) se evidencia una fuerte brecha entre los diferentes distritos de la capital. Mientras que en Usera era de 9.395 euros, en Chamartín casi alcanza los 26.000 euros, en concreto, 25.969 euros de media por persona. Justamente Chamartín linda con Tetuán, uno de los que se sitúan en la parte inferior a la media, con un registro de 14.970 euros. Entre los que han arrojado menor nivel de renta por persona se encuentran Villaverde y, otra vez, Puente de Vallecas, con menos de 10.000 euros.

Y es que de la misma forma que la COVID-19 ataca a las personas con enfermedades previas, lo mismo ocurre en lo social, sus consecuencias agravan con más fuerza a las personas más vulnerables. Necesitamos una Renta Mínima porque nadie se puede quedar en la cuneta.

El objetivo marcado de la lucha contra la desigualdad requiere unidad y un cambio radical de las políticas llevadas hasta ahora por el Gobierno regional. Es imprescindible realizar un diagnóstico y para ello es necesaria la información, la transparencia. El objetivo, más que nunca, tiene que ser rescatar a las personas que un mes después de iniciado el estado de alarma no tienen ningún ingreso.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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