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La ausencia

Por Esther Ruiz Moya
viernes 27 de marzo de 2020, 19:55h
Seguimos sumando, seguimos restando días y lo más importante, es que seguimos...

Y en este pasar de los días, algunos se ponen muy cuesta arriba, nos cuesta no ver a los nuestros y sobre todo a esos nuestrosmás especiales: A nuestros padres, nuestros mayores... los que han dado la vida por nosotros, nuestros referentes, nuestros primeros súper héroes, los que se han sacrificado para que hoy seamos quienes somos y que justo hoy, que es cuando más nos necesitan, nosotros no estamos...

Porque esa es la sensación que tenemos no estamos, y es que no estamos donde tenemos que estar, que es con ellos, dándoles calor, aliento, besos, esa palabra de ánimo justa para este momento, dándoles ese abrazo en el que sientan que nada malo pueda pasar.

Y es que con tanto improvisar, la vida nos ha zarandeado demasiado fuerte y no ha medido las consecuencias y no se ha dado cuenta que estamos en el peor de los escenarios, rodeados de incertidumbre, de miedo, de enfermedad y nuestros padres están solos... esa soledad que cuando es elegida puede ser maravillosa, pero que cuando es obligatoria es tan cruel...

Cada llamada a mamá es un pellizco de culpa, de tú estás sola allí en lugar de estar aquí conmigo... pero no te preocupes que todo va a ir bien, convenciéndola de que esto va a pasar, hablándole de las mil cosas que haces al día para arrancarle una sonrisa, que todos estamos bien y que tampoco estamos tan mal, cada uno en nuestra casa con todas las comodidades y además con esta bendita tecnología que nos permite vernos cada día... ¿Qué más queremos?

Y ellos que han vivido tanto, que han tenido una vida tan llena de experiencias, que saben que de todo se sale, que son los que mejores consejos te han dado porque ya han pasado por eso, porque de lo que tú crees que es imposible salir, ellos le ven salida. Ellos que se han reinventado, que han vivido el dolor de ver morir a sus padres, a algún hermano, a los amigos, a su pareja... que han pasado por las situaciones más dolorosas... Pero esta les ha pillado por sorpresa y sin capacidad de reacción. Este Cruel COVID-19 son incapaces de entenderlo, se les escapa y lo peor de todo es que saben que son los más vulnerables, que el virus tiene especial predilección por ellos y es entonces cuando es más terrible porque esa incertidumbre se convierte en miedo y ese miedo en pena, porque por si esto no era suficiente, hay amigos que se van o que están ingresados y que no pueden ir a ver, ni abrazar, ni consolar con ese abrazo que todo lo cura...

Y sufren, sufren por nosotros, por nuestra salud, por nuestro futuro, sufren porque no entienden lo que está pasando, porque no saben si esto es el fin del mundo... Sufren porque no saben cuando llegará el día en el que nos volvamos a ver, a abrazar, sin atreverse a decir que lo que realmente temen es que ese día no llegue... Y otra vez la culpa, esa que te duele en el alma, esa que te hace sentir que no estás donde debes...

Por eso cuando esto pase, que pasará... valoremos a nuestros padres ¡Por el regalo de tenerlos!Que lo primero que hagamos sea ir a verlos y después... Una llamada, una visita, una sorpresa, besos, abrazos y por qué no un ¡Te Quiero!

Porque después de esto serán unos supervivientes... ¡Ojalá y fuesen eternos! Pero no tengamos la memoria corta, nunca olvidemos que hubo un día, en el que un virus nos privó de verles, de estar con ellos, de sus besos, de sus abrazos, de su piel, de su calor...

Esther Ruiz

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