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Pedro Luis Gallego, conocido como el violador del ascensor, durante su primer día del juicio en la Audiencia Provincial de Madrid
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Pedro Luis Gallego, conocido como el violador del ascensor, durante su primer día del juicio en la Audiencia Provincial de Madrid (Foto: EP)

El 'violador del ascensor' confiesa las violaciones de 2016 y 2017, lo que supondrá una reducción de condena

jueves 03 de octubre de 2019, 11:45h

Pedro Luis Gallego, conocido como el 'violador del ascensor', ha confesado por primera vez desde que se le detuvo que violó a dos jóvenes e intentó agredir sexualmente a otras dos entre diciembre de 2016 y abril de 2017, hechos que se produjeron tres años después de abandonar la cárcel tras la derogación de la Doctrina Parot. "Me considero culpable", ha afirmado de forma rotunda tras ser preguntado por el tribunal sobre los hechos relatados en los escritos de acusación.

A petición de las partes, la Sección Sexta ha acordado que las testificales de las víctimas sean a puerta cerrada y se ha renunciado a parte de la prueba tras el reconocimiento de los hechos. Este reconocimiento supondrá una reducción de pena a imponer en la sentencia.

La Audiencia Provincial de Madrid ha arrancado este jueves el juicio contra el conocido depredador sexual, quien se enfrenta a 96 años de prisión por dos agresiones sexuales y el intento frustrado de otras dos materializado en una ristra de delitos. Las víctimas, representadas por tres acusaciones particulares, elevan sustancialmente su petición de condena.

El acusado ha llegado a las 9.39 en un furgón de la Guardia Civil, saliendo con su rostro oculto con una gorra y unas gafas de sol. Su recorrido por el pasillo ha dejado ver el rostro visiblemente deteriorado y demacrado del acusado, quien no ha querido desprenderse de unas grandes gafas de sol que ocultan parte de su cara. A su llegada, la abogada que representa a la asociación Clara Campoamor en nombre de varias víctimas ha subrayado que hay prueba sólida que podría sustentar una condena refiriéndose al posicionamiento de telefónico, pruebas de ADN, huellas y rastro de fibras.

Cuenta con un amplio historial delictivo ya que había sido condenado anteriormente por dos delitos de asesinato y varios de violación. En esta ocasión, el fiscal le acusa de dos delitos de detención ilegal; dos delitos de agresión sexual continuada; dos delitos de lesiones; y delito de robo con violencia.

En junio de 2017, fue detenido acusado de nuevas agresiones sexuales tras ser excarcelado en 2013 tras cumplir parte de la condena por el asesinato de la menor Leticia Lebrato y otros 18 delitos por agresión sexual.

Su 'modus operandi' era secuestrar a punta de pistola a sus víctimas en una zona próxima al Hospital de La Paz. Luego se las llevaba a Segovia para agredirlas sexualmente y las devolvía al lugar del rapto en coche. Pedro Luis Gallego era un violador en serie excarcelado en noviembre de 2013 tras materializarse la derogación de la Doctrina Parot --que redujo el tiempo en prisión con carácter retroactivo-- sobre sus actuaciones entre los años 70 y 90. Gallego no había sido vigilado por la Policía desde su excarcelamiento.

Hechos a juzgar

La primera acción delictiva que la Fiscalía imputa ahora al acusado se produjo el 16 de diciembre de 2016 sobre las 23.35 horas. Fue entonces cuando abordó "repentinamente" en una calle situada en la zona norte de Madrid con una pistola intimidatoria a una joven de 17 años de edad. Varios viandantes impidieron que se llevara a la joven y la chica solo resultó herida leve en su rodilla.

Dos meses después, el 19 de febrero de 2017, Pedro Luis Gallego Fernández acudió sobre las 00.00 horas a otra calle también situada en la zona norte de Madrid donde tras encañonar a una joven con una pistola le llevó hasta su coche, "la tapó con un gorro los ojos, la ató las manos por la espalda con bridas y la tumbó en el suelo de los asientos traseros del vehículo".

A continuación la llevó hasta un domicilio situado en Segovia "donde maniatada e impedida de toda visión tuvo que soportar del procesado que la agrediera sexualmente en cinco ocasiones". Sobre las 14.30 horas del día siguiente dejó a la víctima en una calle de Madrid "previo lavado del cuerpo para evitar dejar vestigios".

La víctima, a la que le sustrajo su teléfono móvil, auriculares así como 50 euros, perdió el curso que estaba estudiando ya que estuvo sometida a tratamiento psicológico por estos hechos.

El tercer hecho delictivo se refiere a unos hechos ocurridos sobre las 1.40 horas del 2 de abril de 2017 cuando abordó en plena calle a otra joven a la que exigió a la fuerza que se introdujera en el coche, "llegando a empujones a meterla dentro del vehículo". La víctima logró huir del lugar.

La última acción delictiva ocurrió sobre las 22.45 horas del 14 de abril de 2017 también en una calle de Madrid cuando el procesado abordó a otra mujer a la que tras colocarle una pistola en la cabeza la introdujo "a empujones" en un coche.

"Tras darle leves golpes, la puso una brida y luego una cinta de pegar de pintor en las manos y tras taparle los ojos la sentó en el asiento del copiloto llevándola hasta la gasolinera", donde la obligó a mantener relación sexual completa". A continuación el acusado llevó a la mujer hasta Segovia donde durante más de seis horas la estuvo forzando sexualmente. Al amanecer la limpió y la llevó nuevamente a Madrid abandonándola en la calle.

Nunca solicitó terapia

A pesar de insistir en que sufre un problema psicológico, el 'violador del ascensor', no ha solicitado durante los dos años que ha cumplido prisión preventiva en la cárcel de Herrara de La Mancha (Ciudad real) asistir a terapias para el control del impulso sexual, han informado a Europa Press fuentes penitenciarias.

El programa para el control de la agresión sexual es voluntario y se presta para presos que tienen sentencia firme, algo que será su caso en unas semanas, cuando el tribunal de la Audiencia de Madrid materialice en una sentencia la petición fiscal de 25 años de cumplimiento efectivo de condena.

Desde Prisiones han recalcado que durante los dos años de recluso en situación de preventivo no ha manifestado su deseo de ser sometido a este tipo de tratamientos carcelarios para depredadores sexuales.

Frente a ello, el acusado ha manifestado en el juicio que se ha celebrado hoy en la Audiencia de Madrid que durante 32 años de sus anteriores condenas y los dos últimos dos años de preventivo se le ha negado a asistir a estas terapias, teniendo que acudir a una ONG y a una psicóloga para controlar su obsesión.

En su turno a la última palabra en la vista oral, ha reconocido que tiene "un problema psicológico" al sufrir "una obsesión que no puede controlar". No obstante, ha reprochado que durante los 32 años que ha pasado en prisión con buena conducta se le haya negado asistir a terapias para controlar sus impuestos.

"Soy víctima de mí mismo"

"Soy víctima de mí mismo. Me arrepiento haber nacido", ha dicho mostrándose arrepentido y pidiendo perdón a las víctimas por el daño que les ha hecho para toda su vida. "Desde los 19 años tengo un problema psicológico porque mi vida no ha sido normal y nunca lo he podido resolver", ha dicho para añadir que tuvo que acudir a una psicóloga de pago para controlar sus impulsos al negarle la prisión acudir a los programas específicos para delincuentes sexuales.

"Tengo una obsesión que no puedo controlar y no comprendo. Mi vida ha sido un fracaso y nunca he tenido armas para contrarrestar este impulso que no he podido controlar. Solicitó que se me den programas de tratamiento, aunque quizá sea tarde porque moriré en prisión", ha recalcado, al tiempo que ha confesado que se intentó quitar la vida porque no tenía que haber nacido.

"Pido ayuda dentro de prisión"

Además, ha dicho que no es un criminal como los de la manada, ya que él cometía las agresiones sexuales no para divertirse en grupo como ellos, sino porque no lo podía controlar. "Pido perdón a las víctimas y solo pido ayuda dentro de prisión", ha concluido.

En su informe, el fiscal ha solicitado 25 años de cumplimiento efectivo en la cárcel, rebajando de 96 a 90 años su solicitud de condena y ha reclamado la aplicación del artículo 76. Además, ha pedido que no se pueda beneficiar de permisos carcelarios y que, una vez que sea excarcelado, se aleje durante diez años de sus víctimas y de Madrid. "No quiero que se haga más daño a las víctimas, me quedo con su reconocimiento de hechos porque nunca ha querido hablar", ha subrayado el fiscal.

Por su parte, las víctimas han declarado de forma presencial, a puerta cerrada y sin biombo. Apenas ha durado unos diez minutos la declaración de las cuatro, lo que supone que se habrán ratificado en el testimonio prestado durante la instrucción para evitar volver a recordar los malos momentos vividos.

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