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Carla López y Anna Gual frente al Ministerio de Sanidad para exigir el acompañamiento de los padres en procesos pre y postoperatorios
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Carla López y Anna Gual frente al Ministerio de Sanidad para exigir el acompañamiento de los padres en procesos pre y postoperatorios (Foto: Cedida)

La lucha de las familias por estar junto a sus hijos en el quirófano

sábado 14 de junio de 2025, 09:03h
Actualizado: 23/06/2025 11:01h

Mascarillas, batas blancas, luces intensas o instrumentos médicos pueden ser lo primero que un niño vea al entrar en un quirófano. Elementos que, lejos de transmitir calma, suelen generar miedo e inseguridad en los más pequeños, sobre todo en los momentos previos a una operación o al despertar de una anestesia.

Frente a esta experiencia, que puede resultar traumática, Carla López y Anna Gual, madres de niños que han pasado por intervenciones quirúrgicas, han decidido actuar. Ambas encabezan una iniciativa que reclama la creación de un protocolo único en los hospitales españoles que permita la presencia de los padres durante la sedación. Su objetivo es claro: que la última imagen que vean los niños antes de dormirse y la primera al despertar no sea la de un entorno clínico desconocido, sino la de una figura familiar y reconfortante. Un paso hacia una atención médica más humana, especialmente para los pacientes más vulnerables.

Por su parte, a Anna Gual, el personal sanitario del Hospital de Terrassa le respondía que “el protocolo era el protocolo”. Su hijo fue intervenido allí a finales de 2024 y, a pesar de sus intentos de acompañamiento, Anna no pudo estar con él mientras lo dormían. Anna manifestaba a Madridiario la resistencia a la que tuvo que enfrentarse por pretender permanecer con su hijo de cuatro años antes y después de la realización de una adenoidectomía. “Tienes a la familia y al niño tranquilo. El profesional puede trabajar mucho mejor así. Cuesta entender por qué no dejan hacer ese acompañamiento”, explica Gual.

Carla López comenzó a movilizarse cuando Emma, su hija de cuatro años, tuvo que verse envuelta en una operación. “Cuando me explicaron cómo sería la intervención y mencionaron que no podía estar con ella hasta que se durmiese, no lo entendí”, cuenta. Tras semanas de queja persistente por parte de esta madre, el hospital accedió a rectificar su formalismo y permitió que Carla estuviera presente en un momento tan “vulnerable" como el previo o el posterior a una anestesia.

“No todas las familias tienen esa suerte”. Con esta frase, Carla López y Anna Gual resumen una realidad desigual en el sistema sanitario: el acompañamiento de menores por parte de sus padres durante procedimientos quirúrgicos no está garantizado en todos los hospitales. En muchos casos, todo depende de la voluntad de la dirección del centro.

"Cuesta entender por qué no dejan hacer ese acompañamiento. Tienes a la familia y al niño tranquilo”

Ambas madres vivieron en primera persona las dificultades del preoperatorio con sus hijos de tan solo cuatro años, enfrentándose a momentos de angustia sin poder estar junto a ellos. Una experiencia que las llevó a impulsar una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org, con la que reclaman un marco normativo común para todos los centros sanitarios del país.

Su propuesta es clara: que los padres o madres puedan estar presentes tanto antes como después de la operación, asegurando así un entorno más humano y menos traumático para los niños en uno de los momentos más delicados de su vida.

El pasado mes de mayo, Anna y Carla acudían a las inmediaciones del Ministerio de Sanidad para entregar más de 100.000 firmas, recogidas a través de dos campañas ciudadanas paralelas. En concreto, las promotoras de esta iniciativa han sumado más de 55.000 firmas verificadas para reclamar la equidad interhospitalaria en temas de acompañamiento pediátrico-quirúrjico. Una petición que sigue en funcionamiento bajo el lema: 'Dejen a los niños estar acompañados por sus padres en la anestesia antes de ir a quirófano'.

La campaña de estas madres catalanas continúa creciendo mientras los firmantes están a la espera de una respuesta oficial por parte del Gobierno Central. De momento, en la pasada reunión en el Ministero de Sanidad, la Subdirectora General de Calidad Asistencial se comprometió a incluir la problématica en la agenda de la administración pública una vez se hubiese realizado una radiografía actual en los hospitales de cada comunidad. Sin embargo, la sensación de Carla y Anna tras el encuentro fue "agridulce". Desde el Ministerio se les informó de la complejidad del proceso, además de la demora que puede conllevar un procedimiento como este. "Nos remarcó que puede pasar mucho tiempo hasta que veamos resultados. Por ese motivo, seguiremos en contacto con ella para recordarle la importancia de nuestra lucha y seguir sensibilizando a nuestro entorno", han manifestado las impulsoras.

En la Comunidad de Madrid, varios hospitales, tanto públicos como privados, han comenzado a permitir la presencia de los padres durante el proceso de sedación infantil. Centros como el Hospital Universitario La Paz, el General de Villalba, el Infanta Elena, el Rey Juan Carlos, el Doce de Octubre, el Gregorio Marañón y tres hospitales del grupo Quirón ya han incorporado esta práctica.

Sin embargo, como denuncian Carla López y Anna Gual, la realidad sigue siendo desigual. La falta de una normativa estatal que regule esta actuación hace que la decisión quede en manos de cada hospital. En consecuencia, el derecho de los niños a estar acompañados en un momento tan delicado depende, en muchos casos, del centro en el que sean atendidos.

Menos ansiedad y estrés

En el Hospital Universitario La Paz, uno de los centros pioneros en la Comunidad de Madrid, el acompañamiento de los padres en quirófano se aplica desde 2020, aunque la pandemia obligó a suspender de manera temporal el protocolo. Según explicó Pascual Sanabria, jefe de sección de anestesia pediátrica del hospital, la iniciativa nació a raíz de una tesis doctoral que analizó el comportamiento de 638 niños sometidos a cirugía ambulatoria.

La investigación evaluó tres factores clave: la ansiedad antes de la operación, la cooperación en la mesa quirúrgica y el nivel de agitación al despertar. Las conclusiones fueron contundentes: los menores que estuvieron acompañados por sus padres mostraron menos estrés postraumático, una reducción significativa en los niveles de agitación y una respuesta más estable durante la anestesia. En palabras del propio Sanabria, la conmoción era “mucho más suave y tolerable”.

“No tenemos ninguna mala experiencia”, ha manifestado el anestesista de La Paz. Desde que este sistema se puso en marcha, se ha aplicado en todas las cirugías. Sanabria ratifica que “los padres saben lo que tienen que hacer”.

Los menores que estuvieron acompañados por sus padres mostraron menos estrés postraumático

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón es otro de los centros madrileños que ha adoptado el protocolo de acompañamiento familiar en quirófano. Según Lucía Álvarez, especialista en anestesiología y reanimación del centro, la decisión se tomó hace varios años y los resultados han sido positivos. “El beneficio supera al riesgo”, asegura.

No obstante, la doctora reconoce que no todo es sencillo. “Los padres pueden ponerse nerviosos. Presenciar ese momento es duro, sobre todo si no sabes de qué va. Si eres anestesista o cirujano estás acostumbrado, pero si no tienes nada que ver, puede ser impactante”, advierte.

A pesar de esas posibles dificultades, desde el hospital aclaran que "no han detectado ningún aumento en las infecciones" asociadas a la presencia de familiares en quirófano, uno de los principales temores que se suele esgrimir en contra de esta práctica.

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