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Ajustadísimo natural de Ureña tras cargar la suerte en el sexto de larde
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Ajustadísimo natural de Ureña tras cargar la suerte en el sexto de larde (Foto: Luis Checa)

Colmenar Viejo: un torerísimo Ureña pega un fuerte repaso a El Juli y Ferrera

martes 27 de agosto de 2019, 07:55h

Paco Ureña, en su gran temporada, sigue en racha y conquistando públicos y plazas. Como este lunes en su debut en Colmenar Viejo, donde con su toreo puro y pasional superó con creces a El Juli y Antonio Ferrera, plenos de vulgaridad. Catadura ésta que tuvo un decepcionante encierro de Parladé en cuanto a presencia y juego en general.

Paco Ureña nos salvó del desastre total que estuvo a punto de acontecer en La Corredera. Y lo hizo con sus mejores armas, esas que calan hondo en las fibras sensibles de los públicos, sean o no aficionados. Porque cuando con percal y flámula se torea sin trucos, de verdad de verdad de la buena y añadiendo el arte, el resultado no puede ser otro que el disfrute y el llevarse impresos en la mente los recuerdos y el fulgor de la belleza, de la ética y la estética..

Las dos faenas del lorquino se las tuvo que inventar frente a los de su lote, por cierto poco diferentes en cuanto a su escasez de fuerzas y casta que el resto de la corrida. Con semejante ganado sólo cabía la entrega compulsiva por hacer el toreo desde la profundidad del alma a base de, primero, colocarse en el sitio y, después, empapar las embestidas en las telas.

Empaparlas pero tras cargar la suerte para después, con corazón pleno y técnica perfecta, obligar al burel -con los pitones rozando la taleguilla del coletudo-a seguir la muleta rematando tras la cadera para quedar colocado -a eso se llama ligar- en el inicio del siguiente pase. Y todo ello con el clasicismo por bandera en cortas series de redondos y naturales abrochados por airosas trincherillas y profundos pases de pecho.

Dada la escasa colaboración de sus bureles, las faenas de Ureña, por intermitentes, no fueron perfectas ni macizas, pero sí con la suficiente calidad para que al público le faltaran ojos. Mayormente en el que cerró función, con el que necesitó un pinchazo previo antes de despenarlo, ya que el tecero se acabó pronto, aunque el de Lorca si dejó para el recuerdo una serie de verónicas de alhelí y un quite por ajustadísimas gaoneras. Será un placer volver a disfrutarlo este martes en el cuarto festejo del abono.

La antítesis de Ureña fue una de las figuras del escalafón desde hace lustros, El Juli, en uno de sus días más espesos. El madrileño, ausente con el capote al recibir a sus enemigos y en los quites, ni siquiera fue capaz ante los suyos, de similar catadura a los de sus compañeros, de producir ese toreo industrial y ventajista que tanto gusta a las masas. Tampoco Ferrera se complicó mucho la existencia en dos cortos intentos de lucimiento tan incoloros, inodoros e insípidos que no dijeron nada.

FICHA

Toros de PARLADÉ, de escaso trapío, con 2º chico; nobles, descastados y flojos. ANTONIO FERRERA: silencio; silencio. EL JULI. silencio; pitos. PACO UREÑA. ovación; oreja. Colmear Viejo, 26 de agosto, 3ª de Feria. Dos tercios de entrada.

Crónica del festejo anterior.

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