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Foto de familia del grupo de teatro Arriba el Telón.
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Foto de familia del grupo de teatro Arriba el Telón. (Foto: Chema Barroso)

Humor para visibilizar el trastorno mental y el deterioro cognitivo

lunes 17 de junio de 2019, 17:21h
El pasado viernes, el Centro de Alzheimer Reina Sofía de la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid acogió la representación de El Rey que no ríe, un montaje de la compañía de teatro Arriba el Telón que forman los usuarios del Hospital de Día Lajman, para personas con trastorno mental grave. La iniciativa une dos realidades a las que la sociedad evita, muchas veces, mirar a la cara: la salud mental y el deterioro cognitivo. Visibilizar, informar y concienciar son las claves; el teatro y el humor, las herramientas.
  1. Ángel Antonio Sánchez está a punto de salir a escena. Hoy le han tocado los villanos de la obra: el duque “malo malísimo”, su papel en la comedia El Rey que no ríe, y el Comecrudos, en sustitución de un compañero que ha sido baja a última hora. Hay más ilusión que nervios. Al fin y al cabo, Sánchez lleva ya casi 12 años siendo uno de los fijos de Arriba el Telón, la compañía de teatro formada por usuarios del Hospital de Día Lajman. Además de una afición, el grupo de teatro es parte de su terapia en este centro para personas con trastorno mental grave, situado entre Cuatro Caminos y Guzmán el Bueno. “Me viene bien para mejorar mis síntomas”, cuenta a Madridiario este vecino de Madrid que padece esquizofrenia, y asegura que, en esta última década, gracias a Arriba el Telón, ha mejorado su capacidad para expresarse en público y para gestionar y exteriorizar sus emociones, además de haberse quitado un puñado de miedos de encima y de sentirse “parte de algo”. “En el grupo tenemos mucho unión, hacemos piña y hay mucho compañerismo”, afirma.

Un ingeniero o un casi licenciado en derecho son algunos de los perfiles que configuran Arriba el Telón. Personas que tuvieron, de pronto, que empezar casi de cero. Cuando aparece un trastorno mental como la esquizofrenia o el trastorno límite de personalidad –las dos dolencias que más se repiten entre la veintena de personas que forman el grupo de teatro-, uno de los aspectos que más se resiente es la red social, por lo que rehacer esas conexiones resulta fundamental desde el punto de vista clínico y psicoterapéutico. Además, el refuerzo externo que reciben estas personas cuando cae el telón y estallan los aplausos “es vital”, tal y como reconoce la gerente del Hospital de Día Lajman, Ana Lancho. “El teatro es una herramienta terapéutica maravillosa que nos permite trabajar en distintas facetas interesantes desde el punto de vista clínico: la memoria, el área cognitiva, las interrelaciones, la gestión emocional y, muy importante, la motivación y el reconocimiento”, explica.

"El teatro es una herramienta maravillosa"

Además, la función de este viernes, realizada en el auditorio del Centro de Alzhéimer Fundación Reina Sofía de Vallecas, suma otro componente interesante: explotar desde la terapia la relación entre personas con trastorno mental grave y personas con deterioro cognitivo. Porque quienes hoy llenan –y mucho- el patio de butacas son las personas usuarias, tanto de este centro especializado como de otras residencias y centros de día gestionados por la división de Servicios Sociales de la empresa Clece, otro de los promotores de esta iniciativa, a través de la asociación Corazón y Manos, fundada por un grupo de trabajadores de la compañía para canalizar las acciones que emanan de su compromiso social.

“Hemos juntado a más de cien personas con Alzhéimer, deterioro cognitivo y discapacidad intelectual, no solo de este centro de Alzhéimer, sino de centros de Alcobendas, San Sebastián de los Reyes o Colmenar Viejo, entre otros”, enumera José Andrés Elízaga, director de Comunicación de Clece, junto al abarrotado auditorio.

A él han ido llegando grupos de personas de avanzada edad en un desfile de sillas de ruedas, andadores, bastones y tantas sonrisas como el cariño de los terapeutas ocupaciones que se han encargado de acomodarles en sus sillas. “El objetivo primordial es que disfruten y, de hecho, son muy agradecidos: se levantan, aplauden, gritan… es un entorno de máxima estimulación para ellos”, afirma Cristina Rodríguez, directora del Centro de Alzhéimer Fundación Reina Sofía, que enmarca esta representación teatral dentro de su programa de actividades para los usuarios. Desde excursiones a ambientes naturales, hasta encuentros intergeneracionales –con los propios nietos de los usuarios o a través de visitas de institutos de la zona-, con una especial atención al entorno más inmediato: salir a pasear alrededor del centro o hacer la compra en el ‘súper’ del barrio. “Los vecinos ya nos conocen; se trata de establecer un vínculo de convivencia”, cuenta Rodríguez, quien señala en una doble dirección a la hora de diseñar y materializar este tipo de iniciativas: primero, la terapéutica, que pasa por la estimulación de los pacientes y el retraso del avance de la enfermedad; pero también una de comunicación y sensibilización. “Hay que acercar el conocimiento sobre estos deterioros a la sociedad, es una pedagogía necesaria en el siglo XXI”, señala la directora del centro.

"Hay que acercar el conocimiento sobre estos deterioros a la sociedad"

Al otro lado de la ‘cuarta pared’, sobre el escenario, también se lucha por visibilizar y “romper estigmas”. “La salud mental sigue siendo casi un tabú”, considera Lancho. Tras 24 años trabajando por el bienestar de las personas con trastorno mental, el Hospital Lajman promueve una importante labor de comunicación. A través de un taller de radio o de los ‘bolos’ del grupo de teatro, se ayuda a que “otras personas vean que, con un trastorno de este tipo, se puede hacer de todo y, con la medicación adecuada, un poco de ayuda externa y una sociedad dispuesta a abrirse, pueden llevar una vida normal”, indica la gerente del hospital.

Ahora, la meta está clara: que lo que empezó como un grupo de terapia que realizaba funciones para amigos y familiares, pase del actual circuito de ‘salas’ en centros culturales y residencias a colarse, “aunque sea dos o tres días”, en un teatro convencional. El objetivo lo marca el director de la asociación La Barandilla, José Manuel Dolader, el nexo que ha unido al grupo de teatro de Lajman y a los centros residenciales y de día gestionados por Clece para montar este El Rey que no ríe. “La enfermedad mental tiende a aislar a las personas de la sociedad y esto es una manera de evitarlo”, comenta.

"La salud mental sigue siendo un tabú"

Tras la obra y para cerrar el evento, el humorista Tony Antonio, un habitual de este tipo de iniciativas solidarias, ha retenido la risa en el auditorio. “Dos veces he estado cerca de la muerte y, cuando pasas por esto y te curas, te das cuenta de lo mucho que puedes ayudar, así que, donde me necesitan, allí voy”, apunta el cómico en una charla con este digital.

Mientras, Ángel Antonio ha perdido ya todo rastro de la capa y las patillas que lo caracterizaban como “el malo malísimo” de la función. Vuelve a estar en su propia piel. Una en la que la esquizofrenia está, pero no lo es todo. “Es necesario normalizar nuestra vida. Hay personas que tenemos este tipo de trastornos. No pasa nada”.

Labor asistencial e investigación puntera en Vallecas

Desde 2007, el PAU de Vallecas acoge uno de los centros punteros, referencia en la investigación y el tratamiento de la enfermedad del Alzhéimer a nivel nacional y europeo. El Centro de Alzhéimer Fundación Reina Sofía es una de las tres únicas residencias asistenciales de España especializadas en el cuidado a largo plazo de pacientes con este tipo de deterioro cognitivo. Además, esta residencia pública es el primer centro dedicado a la enfermedad del Alzheimer que cuenta con la prestigiosa acreditación de la Joint Comission Internacional, considerada el estándar de oro en la atención global y que reconoce la calidad y seguridad en la gestión del centro, además de sus servicios de atención al usuario.

Dispone de un Centro Asistencial formado por una residencia de estancia permanente para 156 personas, un centro de día para 40 personas y 20 plazas de respiro familiar, gestionados por la Consejería de Políticas Sociales y Familia, a través de Clece Servicios Sociales; pero a la labor asistencial se suma también una Unidad de Investigación, desarrollada por la Fundación CIEN (Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas) a través del Instituto de Salud Carlos III: y un Centro de Formación especializado en demencias.

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