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Un Madrid sensato

jueves 23 de mayo de 2019, 19:13h

Desde el pasado día 18 vuelvo a presidir la Junta Rectora de Ifema en representación del Ayuntamiento, por el turno rotatorio pactado en los nuevos estatutos. Este turno vino a sustituir al anterior reparto de tres cargos directivos entre el Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y la Cámara de Comercio, que tan costoso había sido, tanto en dinero (250.000 euros de sueldos mas otros tantos de gastos añadidos que incorporaban: secretaría, coche con conductor, periodista "adscrito al cargo", etc.), como en reputación y clima en el propio Ifema (todos los trabajadores sabían de tan gravoso "reparto" que no se necesitaba para la operativa y cuya supresión no sólo no se ha notado sino que ha beneficiado enormemente). De aquellos cuatro cargos desmesurados se pasó a uno (el Director General, bien remunerado y profesional) y otros dos (el que ahora vuelvo a ocupar y el de Presidente del Comité Ejecutivo que se ejerce pro bono y altruistamente).

Este cambio tan sustancial, como todas las decisiones importantes que se han tomado en estos cuatro años, lo han sido por consenso, por unanimidad, sin que se haya tenido que votar por separado ni una sola vez. Quizás los magníficos resultados y tendencia de Ifema tengan que ver algo con este clima de colaboración y de acuerdo entre personas de distintos partidos políticos.

Con este mismo espíritu, que tomo de excusa para comenzar estas líneas, he tratado de desarrollar mi tarea como Coordinador General de la Alcaldía de Madrid. Cada vez que ha habido ocasión he intentado reconocer aquello que de valioso encontraba en la "herencia recibida" (La Nave de Villaverde, aunque sin funcionar e “inaugurada” cuatro veces, Madrid Río...) y he intentado ponerme en la piel de quienes tuvieron que gestionar en lo peor de la crisis económica española, sin tampoco ocultar, por supuesto, la escandalosa corrupción, las decisiones que juzgaba aberrantes (la venta de casas sociales a fondos buitres destacadamente), o la inaceptable política especulativa que generó una intolerable desigualdad.

En estos años he tenido la fortuna de participar en un gobierno municipal interesante, intenso y totalmente comprometido con la tarea que tocaba, en el relevo político del equipo precedente, de 'coser' la ciudad, de arreglar problemas estancados (sobre todo "rotos urbanos como Canalejas, Mahou-Calderón, Bernabéu, Metropolitano, etc.,) más que de seguir abriendo nuevos frentes y dejarlos a medias. Esta priorización de arreglar las cuentas, reequilibrar los barrios, abrir la institución para hacerla más transparente y participativa, de quitarle boato y pompa a la alcaldía, tiene mucho que ver, creo, con un estilo femenino de llevar la ciudad que ha impreso el liderazgo de Manuela; de mimo y de cuidado, aligerando la testosterona precedente. He podido apreciar que lo de “gobernar para todos” no era una fórmula ritual sino una exigencia de apoyar proyectos que no hubiesen sido lanzados por el equipo de gobierno desde un inicio (Cuatro Caminos o Fernández Villaverde), pero que, por seguridad jurídica, había que terminar.

En estos cuatro años, Madrid ha vuelto a la escena internacional. Nuestros equipos y concejales han vuelto a ser vistos como interlocutores por los equivalentes de otras ciudades del mundo, superando la etapa de clandestinidad y grisura tan perjudicial para el buen nombre y prestigio de Madrid. Una presencia de prestigio de gran relevancia como capital intangible para nuestro atractivo turístico, para la inversión o para la ganar la organización de congresos o grandes eventos de interés mundial.

En este sentido, una de las cosas de las que más satisfecho estoy es de haber podido concitar en estos años la colaboración de cientos de agentes activísimos que tiene nuestra ciudad y de haber servido como facilitador de su actividad: desde el Foro de Empresas por Madrid hasta el Alto Consejo Asesor para la proyección internacional de la imagen de Madrid pasando por nuestra participación leal y activa en muchas instituciones a las que nos hemos incorporado realmente en esta legislatura (como la Fundación COTEC, el Centro Internacional para la Paz (CitPax) o el Teatro Real) o con las que hemos trabajado con otras administraciones para su salvamento (la emblemática y casi moribunda por la dejación de los anteriores equipos Real Fábrica de Tapices, la Casa de Asia...). Asimismo, nuevos y prometedores consorcios como el de Madrid Mobility Movement (M3) con 60 instituciones y empresas trabajando por innovar en movilidad desde La nave de Villaverde, o el trabajo conjunto para el engrandecimiento del Digital Enterprise Show o el South Summit, son el fruto de la confianza entre todos.

Estoy convencido de que no solo, pero también por esta forma de hacer, nuestra ciudad vive un extraordinario momento. Tenemos muchos problemas sin resolver, sobre todo la vivienda, la pobreza infantil, la precariedad laboral de los jóvenes, la gentrificación de algunos barrios, las dificultades del comercio minorista en algunas zonas, las expectativas de una clase media con cada vez más dificultades... problemas que el Ayuntamiento no puede arreglar él solo, pero estamos en condiciones de afrontarlas.

Los datos de Madrid son espectaculares: la importante reducción de la deuda nos permite afrontar una nueva legislatura -si los madrileños nos dan su confianza- con importantes recursos; nuestra ciudad recibió en 2018 el 80% de la inversión extranjera en España (40.000 millones de euros); recibió 10,2 millones de turistas que nos visitan (con una media de gasto por visitante y de pernoctaciones de las más altas de Europa); el índice de paro es de los más bajos de nuestra historia (y además no está vinculado al monocultivo de la construcción) y tenemos un capital humano espectacular. Miles de empresas importantes se están instalando en Madrid, trayendo su talento, su capital, sus contactos. Madrid es una de las grandes capitales mundiales de la cultura, de la gastronomía y del deporte. Y desde hace poco, también de la innovación: según el Startup Ecosystem Overview 2019, somos el 5º hub de Europa en Start up; la inversión en capital riesgo en nuestra ciudad ha crecido, ¡un 350%!, entre 2013 y 2017. Según la prestigiosa Fundación japonesa Mori, Madrid es la 5ª ciudad de mayor calidad de vida y la 22ª más atractiva (en el informe se dice poderosa, powerful) del mundo y según el estudio Mckinsey 2019, Madrid disfruta del 5º sistema de transporte mejor del mundo.

Modestamente, desde el Ayuntamiento estamos colaborando en todo ello. Facilitando tramitaciones que eran un cuello de botella del desarrollo (las licencias de actividad se dan en un tiempo razonable y ¡por fin! ha arrancado la tramitación electrónica de las licencias de obras, que tanto perjuicio causa al capital ya obtenido e inmovilizado, pendiente de su concesión); participando en eventos como la FIL de Guadalajara o apoyando institucional y económicamente a grandes eventos como el Open de tenis, la Champions, la Copa Davis, los Premios Platino...

Creo, sin pecar de voluntarista, que Madrid puede ser una de las grandes capitales de la economía digital y de los contenidos en castellano (videojuegos, cine, esports, series, agencias de comunicación, infraestructuras cloud…), y ya lo es en gran parte hoy. La Concejalía de las Empresas que la alcaldesa me ha pedido que dirija en la próxima legislatura puede ser un importante catalizador de todo lo que vengo diciendo en estas líneas y haciendo en estos años. Mi compromiso es favorecer que este incremento de la actividad económica llegue a todos y cambiemos, por fin, un modelo de precarización para ser competitivos por otro de la excelencia.

Ahora que me toca hacer campaña en un distrito como el de Salamanca, tradicionalmente visto por el resto de madrileños como un distrito privilegiado y "de ricos", he lanzado la idea, la propuesta de trabajar como estímulo, el de ser el barrio nórdico de Madrid, mas basado en la excelencia que en el lujo, más en el talento y la creatividad que en el privilegio, ecológico, sostenible, con buenos beneficios y buenos sueldos, con justicia social; en suma, una locomotora de Madrid. Ojalá este espíritu y este bagaje podamos aplicarlo en los próximos años. Cada época necesita sus equipos y sus liderazgos. Sinceramente creo que Madrid necesita otros cuatro años de liderazgo de Manuela Carmena.

Luis Cueto Álvarez de Sotomayor

Candidato de Mas Madrid al Ayuntamiento de Madrid

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