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Navidades amenas de Manuela Carmena

lunes 26 de noviembre de 2018, 09:36h

Aunque algunos intenten llamar a la Navidad solsticio de invierno, la Navidad es un hecho consolidado en el tiempo que supera la propia religiosidad que la inspira, y de forma unánime, se celebra la fiesta y la parafernalia que lleva implícita en su aspecto consumista.

Sólo de esta manera se puede comprender la muchedumbre que este fin de semana ha invadido calles y comercios de Madrid. Lo que vi el pasado sábado no lo había presenciado nunca: todo el centro de la ciudad colapsado de personas, abarrotadas las calles, colas de espera para cruzar los semáforos, muchedumbre que se había lanzado a recibir la Navidad, y además, con el atractivo de las ocurrencias que el Ayuntamiento siempre tiene reservadas para estas fechas. En la Plaza Mayor, el tradicional mercadillo navideño, que ya no se inaugura oficialmente, simplemente, se abre. Se echa de menos aquel villancico inaugural, “Ven a la plaza Mayor”, que cantaban las Ramos, Olga y Olga María, acompañadas por el alcalde de turno, hasta que llegó Gallardón a la alcaldía y dijo que él no daba el cante, y se acabó.

Ese sábado de saturación, la novedad era la nueva Gran Vía, recién inaugurada, y pudimos contemplar cómo se ha invertido el dinero en meterle más metros a las aceras y quitárselos al tráfico, provocando un atasco monumental; bancos de granito, la plantación de perales chinos y la reducción de espacio para las terrazas de los bares, aunque ese espacio lo habían conquistado los pobres durmientes, instalando sus camastros de cartón en la nueva y moderna Gran Vía; hasta cuatro de éstos contabilicé en el tramo Callao-Montera.

Pero lo más divertido estaba un poco más abajo, en las calles de Preciados y Carmen, que por Navidad vuelven a ser de sentido único para el peatón, lo que da lugar a escenas esperpénticas. En cada transversal de ambas calles, gran despliegue de agentes de la Policía Municipal en una ardua labor para impedir a los peatones que circularan en sentido contrario. Un transeúnte pregunta; “¿En qué artículo del Código de la Circulación viene esto?”, y repuesta del agente: “En el código Carmena”. El lío era mayor cuando los peatones que circulaban en sentido contrario eran extranjeros y no entendían nada. Otro peatón cabreado le comentaba a un agente: “Gallardón quitó a la Policía Municipal las labores de regulación del tráfico y creó los agentes de movilidad. Ahora la alcaldesa les devuelve a ustedes a la labores de regular el tráfico...de peatones”.

Hay que reconocerle el mérito que tiene la alcaldesa para que ocurran estas cosas. Son las Navidades amenas de Manuela Carmena.

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