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Una agenda animalista para Europa

martes 20 de noviembre de 2018, 07:30h

Gandhi decía que un país y una civilización se pueden juzgar por la forma en que tratan a sus animales. En la Unión Europea hoy en día, de ese juicio saldrían mucho mejor parados unos países que otros. Asimismo, Europa, como referente mundial de avances civilizatorios, también tiene tareas pendientes en lo relativo a la defensa de los derechos animales. De ahí que propongamos situar el animalismo en la agenda europea mediante un programa ambicioso de cara a la próxima legislatura del Parlamento Europeo.

Para ordenar las reivindicaciones y propuestas de dicho programa, separamos la defensa de los derechos animales respecto de las siguientes realidades: 1. Espectáculos en los que se tortura y se da muerte a animales; 2. Animales domésticos y de compañía; 3. Animales de producción.

En relación con los espectáculos, como es la tauromaquia en España, celebramos que a nivel de la Unión Europea sean tan sólo 3 de 28 los países donde se dan. Europa, como espacio jurídico de protección de los Derechos Humanos recogidos en tratados internacionales, tiene por labor asegurar que sus estados miembros los cumplan a rajatabla. En ese sentido, debe velar por que España cumpla la exigencia del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas de que ningún menor participe de ninguna manera en estos espectáculos. Por otro lado, ya se ha cosechado también una victoria importante a nivel europeo para deshacer el sostén económico de una actividad, la tauromaquia, que de no ser por las ayudas públicas no sobreviviría al mercado. El pasado mes de junio se aprobó en el Parlamento Europeo eliminar las ayudas a la tauromaquia de la Política Agraria Común de cara a los presupuestos de la Unión para el período 2021-2027. Europa también debe trabajar por desincentivar o directamente prohibir el uso de animales en circos, como han hecho ya muchos de sus Estados miembros.

En lo referente a animales domésticos, destacamos como tarea pendiente lo relativo al abandono y al maltrato de perros, mayoritariamente aquellos dedicados a la caza. Nos referimos a prácticas como las llamadas “rehalas”, agrupaciones de entre 14 y 25 perros para caza mayor y, en menor número, de razas como el galgo o el podenco para caza menor. Esta práctica, permitida en un único país de la Unión Europea (España), supone casi el 50% de los animales abandonados y maltratados en nuestro país, incumpliendo cualquier normativa de protección, cuidado o identificación de dichos animales. Es necesario, al igual que la Unión ha hecho con las restricciones a la captura de aves cantoras en España, que se regule y se nos exija avanzar en acabar con la utilización de estos animales en prácticas de caza.

Por último y sin menospreciar los anteriores ámbitos de defensa de los derechos animales, queremos hacer especial hincapié -por su mayor proyección europea- en las medidas relativas a los animales de producción. Las competencias de los Estados miembros en materia de agricultura, ganadería, pesca y medio ambiente son compartidas con la Unión Europea, lo cual supone que es en estos ámbitos donde más pueden incidir sobre los derechos animales las normas y las políticas europeas.

Con respecto a los animales destinados al consumo, aún hay mucho camino por recorrer. Es necesario extremar las medidas para evitar el sufrimiento en la muerte de estos animales, un sufrimiento tan injusto e innecesario como perjudicial para la calidad del producto. Para ello, es necesario garantizar el cumplimiento de la normativa en los mataderos, incluyendo la ordenación europea de la videovigilancia en los mismos, así como la mejor regulación de excepciones a la obligación de aturdimiento previo a la matanza. Dichas excepciones, fundadas en motivos religiosos o de tradición (ritos Halal, Kosher o matanza del cerdo) se han convertido en trampas legales que usan las empresas cárnicas para saltarse el aturdimiento y ahorrarse costes.

Durante la próxima legislatura del Parlamento Europeo (2019-2024) se aprobarán, junto con el Marco Financiero Plurianual 2021-2027 (los presupuestos de la Unión), las nuevas líneas de la Política Agraria Común (la PAC). Creemos que es fundamental aprovechar esta oportunidad de redefinición política y presupuestaria de la PAC para impulsar un plan que favorezca a las pequeñas explotaciones, ayude a los agricultores y ganaderos profesionales activos, estimule los vínculos directos entre productores y consumidores y elimine las subvenciones a la gran propiedad e industria.

Consideramos imprescindible avanzar con decisión en la comprensión y el diseño integrado de las políticas agropecuarias, de medio ambiente, de desarrollo rural y de política regional, siendo todas ellas competencias compartidas entre los Estados miembros y la Unión. Y ponemos dos ejemplos para ilustrarlo.

Un primer ejemplo es el caso de la protección de la fauna autóctona en España. La protección del lobo, del lince ibérico o del oso pardo deben estar por encima de los intereses de lobbies económicos del campo, que buscan señalar un enemigo animal de sus explotaciones con el que desviar la atención de lo que realmente produce inseguridad en nuestro medio rural: su modelo de industria agropecuaria.

Un segundo ejemplo es la estrecha relación entre el modelo ganadero, la huella ecológica y el desarrollo rural. Las industrias cárnicas y lecheras producen, además de un alto nivel de explotación y sufrimiento animal, una enorme huella ecológica. Para países como España, donde los recursos hídricos son escasos y la contaminación de las aguas es alta, la apuesta por grandes explotaciones de esas industrias es una política irresponsable y lo será cada vez más conforme el cambio climático reduzca aún más dichos recursos. Cambio climático, por cierto, que el gas metano, producido por los animales objeto de esas industrias, acelera 30 veces más que el dióxido de carbono (CO2). Las grandes explotaciones que fomenta la PAC actual van además en contra del esparcimiento territorial y la menor escala que convendría fomentar para generar desarrollo rural, cohesión social, bienestar animal y sostenibilidad medioambiental.

El futuro de Europa, el de todos sus países, pasa inexorablemente por la transición económica, social y ecológica de su medio rural. El buen vivir de los europeos depende de que así se entienda y se fomente desde las instituciones comunes que nos hemos dado. En ese empeño también, como decía Gandhi, Europa será juzgada como civilización por cómo avance en el trato a sus animales.

Sergio García y Marco Candela

Sergio García, responsable de Derechos Animales en Podemos, y Marco Candela, diputado autonómico.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    12261 | - 22/12/2018 @ 20:05:25 (GMT+1)
    menos tonterias y mas denunciar a los asesinos de animales,a los encubridores de los delitos.JUSTICIA PARA SOTA https://www.facebook.com/Theanimalistmusic/videos/vb.1445990388827924/668680236860686/?type=2&theater. HASTA LOS COJONES DE CORRUPCIÓN QUE PERMITE ESTOS ABUSOS

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