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Tantos nacidos como muertos

Por Pedro Montoliú
miércoles 16 de mayo de 2018, 10:34h

La tasa de natalidad en la Comunidad de Madrid cada vez es más baja. Atrás quedan años como 1975 cuando la tasa era del 21,6 por ciento y nacieron 91.000 niños; desde entonces la tasa comenzó a reducirse hasta llegar al 9,1 por ciento en 1996, año en el que tan solo se produjeron 47.500 nacimientos, prácticamente la mitad que veinte años antes. A partir de ahí se produjo un repunte hasta 2008, año en el que la tasa se situó en el 12,5 por ciento con 79.000 nacimientos, pero la crisis económica se encargó de acabar con esta tendencia.

En la última década, la tasa ha caído año tras año hasta situarse en 2016 en tan solo el 9,79 por ciento con 63.000 niños nacidos. Lamentablemente esto no ocurre solo en la Comunidad de Madrid. En toda España, con una tasa de natalidad de 8,8 por ciento en 2016, nacieron 408.400 niños, una cifra que prácticamente fue igual a la de las personas fallecidas.

En estas circunstancias, la población española solo creció gracias a los inmigrantes que llegaron allende de nuestras fronteras y a aquellos que se nacionalizaron españoles. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, 4,4 millones, de los 46,5 millones que conformaban la población española hace un año, eran extranjeros, es decir el 9,5 por ciento.

En nuestra comunidad el porcentaje de inmigrantes alcanzaba el 13 por ciento al contabilizarse 865.000 extranjeros de los que un 63 por ciento estaban empleados y por lo tanto ayudando a que nuestro sistema de vida se mantenga. Algo muy de agradecer, pues en la actualidad la Seguridad Social cuenta con 2,2 afiliados por cada pensionista, un porcentaje similar al que se daba en 1998 y se calcula que si no cambian las cosas dentro de 30 años solo habrá 1,3 afiliados por cada pensionista, porcentaje que será incapaz de cubrir las pensiones.

Cuestiones aparte, como la necesidad de ser solidarios con quienes se ven obligados a abandonar su hogar para buscar un mundo mejor para los suyos, es evidente, por tanto, que para España la inmigración es más que necesaria. En estas condiciones, no se entiende que siga habiendo personas que se muestren contrarias a la inmigración y que, según indica el CIS, un 62 por ciento considere que el número de inmigrantes que hay en España es elevado o excesivo, que el 60 por ciento piense que les leyes españolas son muy o demasiado tolerantes y que el 59 por ciento opine que los inmigrantes hacen bajar los salarios y quitan los puestos de trabajo a los españoles. Eso sí, el 90 por ciento de los encuestados considera que en una escala del 0 al 10 aprobaría como no racista.

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