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Rastro de Madrid
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Rastro de Madrid (Foto: Antonio Castro)

El año en que el Rastro se cerró los domingos

lunes 16 de abril de 2018, 09:30h
¿Pueden imaginar que el Rastro se cierre los domingos para guardar el preceptivo descanso laboral? Pues eso ocurrió en el otoño de 1908 por obra y gracia del ministro Juan de la Cierva.

Les pongo en antecedentes. El 3 de marzo de 1904 el rey Alfonso XIII sancionó la ley presentada por el Ministerio de la Gobernación prohibiendo trabar en domingo. Así lo establecía en su artículo primero:

Artículo 1.° Queda prohibido en domingo el trabajo material por cuenta ajena y el que se efectúe con publicidad por cuenta propia, en fábricas, talleres, almacenes, tiendas, comercios fijos o ambulantes, minas, canteras, puertos, transportes, explotaciones de obras públicas, construcciones, reparaciones, demoliciones, faenas agrícolas forestales, establecimientos o servicios dependientes del Estado, la Provincia o el Municipio y demás ocupaciones análogas a las mencionadas, sin más excepción que las amparadas en esta Ley y el Reglamento que se dictará para cumplirla.

El reglamento a que alude la Ley se publicó en el boletín oficial el 22 de agosto de 1904. Aquella norma revolucionó el mercado laboral. Hasta los periódicos tenían que sacar la edición de lunes a partir de las 24 horas del domingo. Pero el Rastro no se dio por enterado, a pesar de la ley aludía a comercios fijos o ambulantes.

En los años siguientes esta ley y sus sucesivos reglamentos o aclaraciones siguieron provocando confusión y reclamaciones. Había afectado al funcionamiento de muchos mercados de toda la geografía española. Fueron varios los municipios que solicitaron la excepción del descanso para sus mercados populares, sin que fueran atendidos por el Gobierno central. También fueron beligerantes los propietarios de tabernas y establecimientos de vinos, que tampoco vieron satisfechas sus pretensiones. Sin embargo, el Gobernador Civil de Barcelona autorizó que su mercado similar, Els Encants, siguiera funcionando con normalidad, lo que fue considerado como un agravio por los madrileños.

En noviembre de 1908 una comisión de comerciantes del distrito centro visitó al entonces ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva y Peñafiel, para denunciarle que se consideraban altamente perjudicados con la venta que los industriales del Rastro verificaban en domingo. Los comercios fijos tenían la obligación de cerrar. El señor De la Cierva atendió sus peticiones y cursó orden de que el Rastro no se instalara.

El primer domingo sin Rastro fue el 22 de noviembre de ese año. Unos días más tarde, el lunes 7 de diciembre, El Heraldo de Madrid publicó una gran fotografía de la Ribera de Curtidores tomada el día anterior. En ella únicamente se ve a tres señoras sentadas en medio de la amplia y vacía acera. En el texto que acompaña a la imagen leemos:

El popularísimo mercado que inspiró su famoso lienzo al inmortal Goya, y mil cuadros más, pictóricos o literarios, aparece hoy mal herido para evitar que sigan pregonándose en los vistosos tenderetes los saldos de viejos pantalones de cuadros y deslucidos bonetes. La puñalada ha sido certera para muchos simpáticos y pobretes traficantes, que vendiendo quisicosas en los días de fiesta ganaban el sustento de la semana.

El autor anónimo de la nota de El Heraldo, la terminaba vaticinando:

El Rastro volverá a ser mercado en domingo, y los madrileños volverán en ese día a la rebusca de los fantásticos objetos que se venden, y a pelear con los vendedores, y a descubrir obras de arte entre los despojos que allá manda el tiempo y la necesidad.

No se equivocó si bien hoy difícilmente se encontrará una valiosa obra de arte en los ‘despojos’ de un mercado que ya no se nutre de la necesidad.

Los comerciantes del Rastro se movilizaron intentando que el ministro revocara su orden. Éste requirió un informe del Instituto de Reformas Sociales, que fue favorable a la reapertura. Se dio a conocer inmediatamente antes de la Navidad, autorizándose, por las fiestas, su apertura. Entre las razones a favor se lee en el informe:

Es notorio el perjuicio que se les irroga a los modestos industriales, privándoles de ejercer su comercio en domingo, y que, por lo tanto, el caso pudiera considerarse comprendido en la excepción de aquellas industrias que no pueden prosperar sometidas al régimen común, y se acuerda someter el caso a la Superioridad para que ésta, graduando la importancia del perjuicio, acuerde lo que sea más justo y equitativo.

El 2 de enero de 1909 recibieron autorización para volver a instalar sus puestos y todo quedó oficializado en una Real Orden que publicó la Gaceta el 4 de enero. En ella se disponía

Primero. Que se autorice la venta en domingo en los parajes de esta corte conocidos con los nombres de Ribera de Curtidores, Américas de la Casiana, Américas del Médico y Américas del Federal; y Segundo. Que esta autorización alcance únicamente a los industriales establecidos en los parajes mencionados que se dediquen a la venta de objetos usados, y que se prohíba la de los objetos nuevos y la de todos aquellos que sean llevados para la reventa por cuenta de otros establecimientos no situados en la zona a que se refiere esta disposición.

Hoy cualquier parecido entre el Rastro de hace 110 años y el del hoy es mera coincidencia. Solo concuerdan el día de celebración y la zona que ocupa.

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    9703 | manuel - 16/04/2018 @ 18:33:21 (GMT+1)
    No solo hay basura, que la hay. Se encuentran, si sabes buscar, cosas muy interesantes.
    9695 | Ippe - 16/04/2018 @ 10:01:15 (GMT+1)
    Que desgracia que haríamos con toda la basura que se vende los domingos.

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