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Incineradoras como la de Valdemingómez emiten dioxinas y furanos.
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Incineradoras como la de Valdemingómez emiten dioxinas y furanos. (Foto: Javier Prieto)

El cierre de la incineradora de Valdemingómez empieza en su cocina

martes 16 de enero de 2018, 07:42h

Lo que más molesta de Valdemingómez son los olores, pero lo que más preocupa es su incineradora. Ambos suponen dos problemas diferentes. "La incineradora no produce olores", deja claro, al inicio de su conversación con Madridiario, Enrique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).

El Parque Tecnológico de Valdemingómez reúne buena parte de las instalaciones de tratamiento de residuos urbanos de Madrid: hasta allí llegan las más de cuatro mil toneladas de basura generadas cada día en la capital. El de los olores es uno de sus problemas; el de la quema de residuos, otro.

Si Madrid no recicla lo que le sobra, la incineradora de Valdemingómez seguirá funcionando. Y contaminando. El actual contrato vence en 2020. La movilización para evitar su renovación y exigir su cierre ya ha comenzado. Se ha constituido la 'Alianza incineradora de Valdemingómez no'. Hay una recogida de firmas en marcha; el 3 de febrero una manifestación recorrerá Villa de Vallecas. Las razones son varias, pero una destaca por encima del resto: la combustión que se lleva a cabo en una instalación de este tipo emite sustancias altamente perjudiciales para la salud. Sobre todo, dioxinas y furanos.

Incineración y salud: una relación 'complicada'

"Hay diferentes estudios sobre la relación entre una mayor incidencia de enfermedades graves, entre ellas diferentes tipos de cáncer, y vivir cerca de varios tipos de instalaciones, entre los que se incluyen las incineradoras de residuos", explica Jesús Pérez, miembro de la Comisión de Residuos de Ecologistas en Acción de Madrid.

Uno de esos estudios fue elaborado por el Instituto de Salud Carlos III en 2012. "Aunque la incineradora de Valdemingómez tiene filtros y cumple aparentemente todas las garantías legales para que nuestra salud quede preservada, lo cierto es que emite", sostiene Enrique Villalobos, presidente de la FRAVM. Esas emisiones, aclara, "no son los olores", sino dioxinas y furanos, compuestos orgánicos tóxicos bioacumulativos y persistentes. Y aunque la legislación, insisten Pérez y Villalobos, "se está cumpliendo, lo que estamos viendo es que no es suficientemente exigente".

Por ello exigen el cierre de la incineradora de Valdemingómez. Que no se renueve la concesión, que vence en 2020. Hay una condición sine qua non para lograr el objetivo: "Madrid necesita otro tipo de gestión de residuos, es decir, hacer una verdadera selección en origen para no tener que quemar buena parte de las más de cuatro mil toneladas que se generan a diario" en la capital, explica Villalobos.

El contenedor marrón, aliado del reciclaje

Es la conocida como estrategia de residuos cero, basada en tres grandes líneas: prevención, reutilización y recogida selectiva. Dicho de otro modo: generar menos residuos y separar más pero, sobre todo, mejor. Un escenario en el que la ciudadanía juega un papel fundamental y que requiere "un cambio conductual en la población madrileña": "Hay que hacer una apuesta importante", insta el presidente de la FRAVM.

El contenedor marrón, implantado recientemente en algunos barrios de la capital, se antoja clave. Pero su uso correcto es fundamental: "Necesitamos que haya una verdadera separación real de la materia orgánica de lo que no es orgánico para poder hacer otro tipo de tratamiento que no sea la incineración".

Un café y una infusión son testigos de la conversación de Enrique Villalobos con Madridiario: "Casi todo lo que se genera en Madrid es resto. Para que nos hagamos una idea: excepto el móvil, casi todo lo que tenemos encima de la mesa va ahí. La porcelana de las tazas no puede ir a vidrio; el metal de las cucharas acaba en resto aunque lo separan con un electroimán; la bolsita del té va a resto; incluso el papel de la servilleta, porque está manchado, va a resto", explica.

Y sigue. "Los bolis no son envases, por lo que van a resto. Todo va a resto", se lamenta el máximo representante vecinal. Una vez allí, "se hace una selección, casi siempre por tamaño": por el 'hueco', de 65 milímetros de diámetro, "cae casi todo", dice Villalobos. Y todo lo que cae se incinera. Por eso, mucho más que reciclar, Valdemingómez quema.

Además de por un cambio en el sistema, el cierre de la incineradora también pasa, inexcusablemente, por un buen uso del contenedor marrón. De momento, según ha podido comprobar Villalobos, las bolsas que llegan al vertedero presentan "unos niveles de impropios altísimos". De ahí que el presidente de la FRAVM pida al Ayuntamiento "que sea más contundente". "Y si no hay concienciación, tendrán que venir las sanciones", añade.

"Madrid necesita un cambio de conducta"

A la concienciación también apela Alodia Pérez, de Amigos de la Tierra: "Nos fijamos en el problema final, pero ¿de dónde proceden esos restos?", se pregunta. Responsable del Área de Recursos Naturales y Residuos de la organización, reconoce su "preocupación por el modelo de gestión de residuos y cómo afecta al modelo completo de medio ambiente".

Pérez ve más allá de Madrid, critica la obsolescencia programada y pide "reflexionar sobre si todos los residuos son imprescindibles y es obligatorio fabricarlos para tener calidad de vida". También recuerda que "lo que se está quemando son recursos naturales que muchas veces ni siquiera proceden de España y en cuya extracción está afectada la salud de las comunidades vecinas, su entorno e incluso su modo de vida". Por eso, concluye, "todo el ciclo es bastante perverso".

Los tres expertos consultados por Madridiario coinciden. "Madrid necesita un cambio de conducta de consumo e implantar la estrategia de residuos cero. Esa es la clave para que esta ciudad sea sostenible", zanja Villalobos, que insiste: "La incineradora de Valdemingómez no genera olores, ese es otro problema". La capital tiene que reaprender a reciclar.

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    Últimos comentarios de los lectores (3)

    12775 | Ivan - 29/01/2019 @ 19:21:06 (GMT+1)
    Pero como puede decir estos señores que no huele? Donde vive esta gente? si el olor llega hasta puente de Vallecas, en villa de vallecas es insoportable el día que incineran.
    8596 | Ana Sánchez - 20/01/2018 @ 12:35:39 (GMT+1)
    Este ha sido uno de los grandes engaños de Carmena para con el sureste. Ahí sigue.
    8516 | javi - 16/01/2018 @ 18:43:37 (GMT+1)
    ja ja ja yo trabajo en la recogida de la basura y es todo una mentira todo lo que hay en el suelo sea cartin biorresiduo o envases lo debemos de echar a resto así que no vengan con memeces de reciclar cuando es el ayuntamiento el culpable de todo

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