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La Reserva Natural de Hayedo de Montejo, en la Sierra de Ayllón al norte de la Comunidad de Madrid.
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La Reserva Natural de Hayedo de Montejo, en la Sierra de Ayllón al norte de la Comunidad de Madrid. (Foto: Irene Yuste)

El Hayedo de Montejo, patrimonio natural de la Humanidad

sábado 18 de noviembre de 2017, 09:48h
“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza.”, Jean-Jacques Rousseau.

El Hayedo de Montejo de la Sierra está situado al Nordeste de la Comunidad de Madrid, en el Valle del Alto Jarama y forma parte de la Sierra del Rincón. Es un enclave singular del territorio madrileño, por ser el único lugar donde viven las hayas de manera natural y ser uno de los hayedos más meridionales de Europa.

El haya es un árbol que prolifera en climas fríos y húmedos tanto en Europa como en la España atlántica; crece abundantemente en la zona montañosa cántabro-pirenaica mientras escasea en el Sistema Central donde existen sólo pequeñas poblaciones de hayas repartidas por Guadalajara (La Tejera Negra), Segovia (La Pedrosa) y Madrid (Montejo de la Sierra). En estas zonas sobreviven en condiciones geográficas y climáticas especiales que son imprescindibles para albergar y conservar estas reliquias botánicas.

Prueba de la importancia y de la singularidad de este hayedo es que el pasado 7 de julio, el Comité de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la cultura (UNESCO) ha declarado al Hayedo de Montejo Patrimonio Natural de la Humanidad, durante la reunión que ha mantenido este organismo en Cracovia (Polonia). Se trata por tanto del primer espacio natural de la región que recibe esta distinción, un reconocimiento que la Comunidad de Madrid lleva impulsando desde hace años.

Génesis del Hayedo

La historia del hayedo se inicia el 23 de Julio de 1460 cuando los vecinos compran el monte de El Chaparral (así se denominaba en el “Libro de Montería” de Alfonso X el Sabio) a su dueño el conde de Sepúlveda con el fin de asegurar la explotación del monte necesaria para la población de la sierra; se adehesa el monte para el pasto del ganado y se cultivan huertas para su abastecimiento; está situación continuó durante siglos hasta su finalización en 1961, que se prohíbe la entrada de ganado en el interior del bosque. El Hayedo de Montejo, una antigua dehesa de hayas, robles albares y rebollos, fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1974, lo que supuso la protección de 250 hectáreas en esta zona del norte de la Comunidad, en las faldas de la Sierra de Ayllón.

Ante la gran afluencia de visitantes al que se vio sometido el bosque, en 1989 se estableció un sistema de control de entradas a este espacio protegido a través del Centro de Recursos e Información organismo del Ayuntamiento de Montejo y se puso en marcha un programa de educación ambiental, que incluye recorridos guiados y la puesta en valor de la riqueza natural del entorno, de la singularidad y fragilidad del Hayedo y del conjunto de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón. En la actualidad, el Programa cuenta cada año con cerca de 25.000 participantes. El 60% de los visitantes del Hayedo son público general no local, que recorre las sendas guiadas en fin de semana y festivos y, especialmente, durante el otoño, cuando se registran casi el 40% de todas las visitas.

Descripción

En la umbría del bosque habitan animales y plantas adaptados a este medio para realizar sus ciclos vitales. Muchos son poco habituales en el resto de la Comunidad e incluso algunos se consideran reliquias de épocas pasadas en las que el clima fue más frío y húmedo y la representación territorial de los hayedos mayor.

En el Hayedo de Montejo, cuarcitas, pizarras, gneises y esquistos son los materiales que conforman un relieve de gran valor geológico, tanto desde el punto de visto mineralógico como morfológico y conforman un bosque de una gran biodiversidad donde en apenas 122 hectáreas y entre 1.300 y 1.500 metros de altitud se concentran en abundancia ejerciendo su dominio hayas, robles melojos y robles albar, acompañados con acebos que asoman de vez en cuando, abedules, cerezos, majuelos, y hasta un ejemplar singular de pino silvestre cuyo tronco sirve de cepillo para placer de los jabalíes, y todos juntos se disponen tapizando las laderas empinadas de este singular valle.

El Hayedo presenta una gran variedad de ambientes, lo que se refleja en una elevada diversidad fáunica con numerosas especies emblemáticas. Es un refugio para mamíferos (corzo, jabalí, zorro, gineta, lirón carretero, musaraña, erizo, comadreja, garduña, gato montés, nutria, tejón, visón, topo); reptiles (culebra de collar, culebra de escalera, culebra ciega, lagarto ocelado, víbora, lagartija roquera); aves (águila real, azor, cuco, estornino, petirrojo, gorrión común, agateador común, autillo, cárabo, agateador común, herrerillo común, gavilán, mirlo acuático); insectos (araña lobo, carábido, antíope aceitera, grillo del bosque Aurora) y especialmente es un santuario para las mariposas con 93 especies diferentes, el Hayedo alberga el 40% de las mariposas de la Península Ibérica.

El Hayedo es un bosque denso, maduro con hayas corpulentas, que extienden su frondosidad adueñándose del territorio. Son hayas longevas, algunas de más de tres siglos, legendarias, como el haya de la Roca, el haya del Trono, el haya del Pie de Elefante que despliegan su experiencia e imponen su majestuosidad intimidando a las más jóvenes. Hayas Singulares incluidas en el Catálogo de Árboles Singulares y Monumentales de la Comunidad de Madrid. Parece obligado elegir como árbol excepcional el Haya de la Roca, un ejemplar de 275 años, de 15 metros de altura, 4 metros de perímetro de tronco y 20 metros de diámetro de copa, situado cerca de la entrada del hayedo por la senda guiada a mano izquierda en una pequeña explanada, es característico por su llamativo sistema radicular que ha quedado al descubierto y se dispone encima de la roca que está cubierta de líquenes y musgo.

Lugar de leyenda

El Hayedo constituye un bosque de excepcional belleza que va cambiando durante todas las estaciones del año, se manifiesta en otoño gracias a la variedad cromática del colorido de sus hojas, en el invierno comienza a desnudar su belleza sin complejos mostrando los troncos blanquecinos de las venerables damas del bosque, en primavera el hayedo renace a la vida con la aparición de sus hojas de color verde claro aumentando el atractivo del paisaje, para dar paso al verano proporcionando una impresionante espesura al conjunto. Dice la leyenda que ciertos carboneros y leñadores de Montejo afirman que el bosque conocido como El Chaparral está habitado por duendes y hadas y que cuando el sol se filtra a través de sus ramas, pueden aparecer entre los troncos todos los personajes de cuentos fantásticos, como duendes y especialmente unas pequeñas hadas que son capaces de seducir con sus dulces canticos a los caminantes hasta sus refugios y convertirlos en animales tales como la lagartija o el petirrojo, con el objetivo de dotar al mencionado bosque de mayor número de habitantes y lograr así mayor encanto.

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