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Rivas y Arganda son los municipios con más fortificaciones, después de Madrid
Rivas y Arganda son los municipios con más fortificaciones, después de Madrid (Foto: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid)

La lentitud en la creación del catálogo de fortines de la Guerra Civil podría causar otro 'conventazo'

jueves 06 de julio de 2017, 11:47h

La Comunidad de Madrid aprobó por ley conservar las fortificaciones de la Guerra Civil desperdigadas por todo el mapa regional para hacer una guía turística. Los ayuntamientos tenían que haber suministrado hace tres años un inventario con los nidos de ametralladoras, búnkeres o trincheras comprendidos dentro de su perímetro para que se decidiera su grado de protección. Aunque todas están virtualmente protegidas, muchas de estas construcciones se levantan (o hunden) en terrenos privados. Sus propietarios aún no saben si tendrán que ceder el paso a los visitantes. Curiosamente, el régimen en el que se encuentran estas endebles edificaciones es el mismo que el del derribado parcialmente convento de las Damas Apostólicas de Madrid.

Si usted posee un terreno y en él hay una montonera de piedras aparentemente organizadas, huela a chamusquina: quizás esté ante una fortificación de la Guerra Civil y, en un futuro, la ley puede obligarle a que abra la verja de su parcela al turismo. Eso, en el supuesto caso de que aún no se haya enterado de que, desde la aprobación en 2013 de la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, esa construcción está virtualmente protegida.

Los ayuntamientos tenían desde aquel año un plazo de doce meses para entregar a la Comunidad un listado con todas las fortificaciones detectadas en sus términos para que, posteriormente, el Gobierno regional decidiese si las consideraba Bien de Interés Cultural (BIC) y, con ello, obligar a los propietarios de los terrenos que las albergan a ceder el paso a los turistas al menos cuatro veces al mes y gratis.

Hasta la llegada de ese catálogo, la legislación garantizaba una protección virtual en forma de Bien de Interés Patrimonial (BIP), un escalón menor que, no obstante, impide casi tocarlo sin autorización.

Peligro de 'conventazo'

Cuatro años después de aquella normativa -que tiene que revisarse por que el Tribunal Constitucional (TC) anuló varios artículos-, la situación se ha alejado poco del punto cero. El director de la Oficina de Cultura y Turismo regional, Jaime de los Santos, reconoció hace unos días en la Asamblea de Madrid que aún no existe ese inventario "serio, completo y normalizado" en el que basar su Plan de Fortificaciones, un nuevo recorrido turístico por la región que pone en valor su pasado de trinchera y anunciado recientemente.

Resulta llamativo porque este régimen -la consideración de BIP- es el mismo al que está sometido lo que queda del convento de las Damas Apostólicas.

Este templo, en el paseo de la Habana de Madrid, está de actualidad por su sorprendente derribo, paralizado cuando un treinta por ciento de su historia se había reducido a cascotes.

Medio millar de fortines

La estimación inicial es de 462 fortines repartidos por 68 municipios madrileños. Sin embargo, los consistorios avanzan de forma desigual en este registro que deberá dar lugar a una guía turística. Así, los propietarios -públicos o no- ignoran cuánto mimo deberán brindar a esas fortificaciones, la mayoría estructuras "endebles" que sobrevivieron a los ataques de sublevados y republicanos.

Fuentes del Ejecutivo regional han confirmado a Madridiario que la implementación de las actividades y paquetes turísticos que divulgarán este patrimonio se "concretarán" en 2018. La Comunidad solo ha creado el comité de sabios que deberá redactar el Plan Regional. A su primera reunión, constitutiva, acudieron asociaciones, representantes de las tres administraciones, arquitectos y notables académicos y militares para planificar la estrategia.

De momento, existen un par de aperitivos: la Ruta por el Frente del Agua, por la que ya han transitado particulares y escolares, y el Blockhaus número 13 de Colmenar del Arroyo.

A orillas de la Nacional III

La toma de Madrid por las tropas franquistas marcó el curso de la Guerra Civil desde el principio hasta su final. El traslado de la capitalidad en noviembre de 1936 a Valencia convirtió la antigua Nacional III, que unía ambas ciudades, en un trazado más estratégico cuanto más se acercaba a alguna de ellas.

De ahí, que, tras Madrid -hay 47 fortificaciones porque, cabe recordar, Ciudad Universitaria, entre otras, fue trinchera-, estos elementos a proteger se concentren singularmente en Arganda del Rey y Rivas Vaciamadrid, con 72 repartidos a partes iguales entre ambos municipios. Ese entorno, todo sea dicho, es ejemplo en la puesta en valor de episodios como la Batalla del Jarama.

La dictadura, fuera

La oposición, sin embargo, ha criticado la opacidad en la puesta en marcha de este plan. Podemos, por ejemplo, ha denunciado una "cierta falta de voluntad de inclusión".

La formación critica la ley de Patrimonio que impulsa esta guía turística porque quiere que la protección que garantiza llegue también a la postguerra y la dictadura. La normativa actual se queda clavada en el 39.

De hecho, la diputada 'morada' Jazmín Beirak ha denunciado que no se protejan recintos como "el destacamento penal de Bustarviejo, que los construyen presos franquistas dentro de unas obras encaminadas a realizar, con trabajos forzados, el ferrocarril que unía Madrid con Burgos" ni "paisajes relacionados con los campos de batalla, los lugares de la memoria o la arquitectura civil".

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