- EuroVegas atraería 4,7 millones de visitas anuales
- Dos muertos al arrollar un bus a un coche en la A-6
- El universo digital de los libros
- La cúpula policial, cesada y confirmada
- Una sentencia amenaza la 'operación Calderón'
- Previsión: doce grados bajo cero en la Sierra
- La ola de frío se queda hasta el domingo
- Nueva subida del paro madrileño en enero
- Más de 13 kilómetros de atasco en la A-2
- Auto-Taxi pide acabar con las irregularidades









Éste último es el caso de Javier Francés, que con un taller mecánico en Móstoles por negocio buscó hace cinco meses la forma de aumentar sus ingresos, justo cuando todos sus clientes decidían ahorrarse en reparaciones lo que la crisis no les permitía gastar. La idea, nacida de una charla con sus compañeros, surgió de forma espontánea: un servicio de reparación y montaje a domicilio de neumáticos, llantas, pastillas de freno y otras revisiones básicas.
Cabeza de ratón o cola de león
Hoy, Calher ya no existe, pero Javier no se ha rendido. Con 27 años y con una gran experiencia acumulada ha vuelto a los trabajos 'pequeños' como medio para volver a crecer. "Ahora estoy como autónomo porque pago menos IRPF e IVA y tengo a dos chavales conmigo. Han aprendido bien y vamos a ir de nuevo para arriba, aunque va a costar mucho", resume entre optimista y resignado. En el horizonte comienzan a aparecer nuevos proyectos –viviendas, residencias, hospitales- que espera cuajen pronto, porque el trabajo escasea. En su opinión, los buenos profesionales no abundan, y si la crisis tiene que enseñar algo es que los mejores "pueden tirar para arriba". Con "mucho esfuerzo" y planteamientos valientes, eso sí.



































