Seis estudiantes madrileños de Bachillerato viajarán a Florida para participar en la final de la International Space Settlement Design Competition (ISSDC), una competición educativa internacional en la que jóvenes de distintos países deben diseñar un asentamiento humano en el espacio.
Los participantes, de entre 16 y 18 años, han alcanzado la última fase después de superar la competición española, celebrada en enero y organizada por Spanish Space Initiative, y la final europea, disputada en abril.
La final tendrá lugar del 30 de julio al 3 de agosto en el Center for Space Education, situado junto al complejo de visitantes del Centro Espacial Kennedy de la NASA. Allí competirán con estudiantes procedentes de países como China, India, Sudáfrica, Alemania y Reino Unido, además de distintas naciones de América del Sur.
Un desafío espacial en 48 horas
Al comenzar la competición, los madrileños serán repartidos entre equipos internacionales formados por jóvenes que no se conocen entre sí y que proceden de culturas y sistemas educativos diferentes.
Cada grupo funcionará como una empresa de la industria aeroespacial, con distintos departamentos, responsabilidades y puestos de liderazgo. Los participantes no conocerán el proyecto concreto hasta el inicio de la final, cuando recibirán una solicitud de propuestas con el reto de esta edición.
A partir de ese momento dispondrán de unas 48 horas para desarrollar una solución completa. La prueba puede consistir en diseñar una ciudad, una instalación industrial o una infraestructura que permita mantener la presencia humana en algún punto del sistema solar.
Los estudiantes deberán definir aspectos como la estructura del asentamiento, los sistemas de energía y agua, los métodos de construcción, la automatización, la habitabilidad, la seguridad, el modelo económico, los costes y el calendario de ejecución.
La propuesta final se presentará íntegramente en inglés ante un jurado integrado por antiguos astronautas, exingenieros de la NASA y especialistas del sector. El equipo ganador será el que plantee el proyecto más innovador, completo y viable.
Más allá de la ingeniería
La competición pone a prueba los conocimientos de los jóvenes en ingeniería, física y otras disciplinas, pero también su capacidad para liderar, negociar, comunicarse, gestionar el tiempo y trabajar bajo presión.
Para muchos participantes supone, además, un primer contacto con la dinámica de una empresa aeroespacial. Algunos llevan años preparándose para llegar a esta fase y han descubierto durante el proceso qué estudios quieren cursar en el futuro.
La experiencia permite explorar ámbitos como la ingeniería, la arquitectura, la biología, el derecho, la economía o la dirección de equipos. “Ese descubrimiento vocacional es una de las partes más valiosas de la experiencia”, destacan desde Spanish Space Initiative.
La asociación española sin ánimo de lucro ha acompañado a los alumnos durante las distintas fases y se encarga de coordinar la expedición y financiar los vuelos y los seguros de viaje.
De esta manera, los seis estudiantes podrán participar en la final de forma completamente gratuita, con el objetivo de que la situación económica de sus familias no condicione el acceso a esta experiencia.