El Tribunal de Instancia de Madrid ha acordado suspender cautelarmente el desahucio de Francisca López, conocida como Paquita, una mujer de 82 años que lleva casi tres décadas residiendo en una vivienda del barrio de La Latina. El lanzamiento estaba previsto para este miércoles a las 11.45 horas.
La decisión judicial responde a la falta de respuesta por parte de la administración competente sobre la posible situación de vulnerabilidad de la afectada. En una providencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el juzgado recuerda que se trata de la vivienda habitual de Paquita y que ya había requerido de oficio a las administraciones implicadas para que evaluaran su situación y, en caso de acreditarse vulnerabilidad, plantearan una alternativa habitacional en régimen de alquiler social, medidas de atención inmediata o posibles ayudas económicas.
Al no haber recibido esa información, el tribunal ha reclamado el informe con carácter urgente, concediendo un plazo máximo de diez días para su remisión. La resolución puede ser recurrida mediante recurso de reposición en el plazo de cinco días.
La protesta vecinal sigue adelante
Pese a la suspensión del lanzamiento, la Asociación Vecinal La Chispera mantiene la concentración convocada para este miércoles a las 10.30 horas frente al número 6 de la calle Santa Ana, bajo el lema 'Todas somos Paquita'.
La entidad reclama una solución definitiva que permita a la octogenaria permanecer en su domicilio o acceder a una vivienda alternativa en su mismo entorno. Según la asociación, Paquita padece Parkinson, vive con su hijo y ninguno de los dos dispone actualmente de una alternativa habitacional, por lo que habían solicitado la intervención urgente de los Servicios Sociales municipales.
Desde el Ayuntamiento de Madrid señalaron a Europa Press que Samur Social tenía previsto desplazarse al lanzamiento para realizar una valoración técnica y, en caso de ser necesario, ofrecer un alojamiento temporal dentro del dispositivo de emergencia social. No obstante, fuentes municipales sostuvieron que la unidad familiar no se encuentra en situación de vulnerabilidad económica.
La Chispera defiende que un eventual desalojo supondría para Paquita no solo perder su vivienda, sino también romper los vínculos personales y vecinales que ha tejido durante 28 años en el barrio de La Latina.
Durante la concentración, los asistentes tienen previsto cubrirse el rostro con una imagen de la vecina y exhibir el lema 'Todas somos Paquita' para reclamar una solución que evite su desalojo o permita ganar tiempo hasta encontrar una alternativa habitacional adecuada.