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Unos 300.000 menores viven en riesgo de pobreza y exclusión en Madrid

Por MDO
martes 25 de enero de 2022, 09:31h

En la Comunidad de Madrid viven más de un millón de niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, no todos ellos disfrutan de las mismas condiciones sociales. La brecha económica sitúa en riesgo de pobreza y exclusión a uno de cada cuatro menores de 16 años en la actualidad, según los últimos datos disponibles del propio Ejecutivo regional.

(Foto: Aldeas infantiles)
(Foto: Aldeas infantiles)

La pobreza infantil en España es una de las más altas de la Unión Europea. Lo refleja la oficina estadística de la Comisión, Eurostat, que sitúa a nuestro país en quinto lugar tras Rumanía, Bulgaria, Grecia e Italia. Proteger a la infancia aparece como una necesidad social más en la agenda para luchar contra la exclusión infantil.

Uno de cada diez sufre pobreza severa

Si profundizamos en los datos autonómicos, destaca que, en la Comunidad de Madrid, el 26,4 por ciento de los menores de 16 años está en riesgo de pobreza y exclusión social. Comparado con los datos comunitarios, eso sitúa a la región tres puntos por encima de la media europea, pero tres por debajo de la española. O, dicho de otro modo, en un virtual séptimo puesto, entre Lituania y Chipre y duplicando las ratios de Eslovenia, el país con menos menores en riesgo.

(Foto: Aldeas infantiles)



Cerca de 300.000 menores viven en un hogar por debajo del umbral de la pobreza, es decir, se mantienen con una renta inferior al 60% de la media. De ellos, alrededor de un tercio (un 9,4 por ciento del porcentaje global), sufre condiciones de carencia material severa. Los expertos encuadran en esta categoría a aquellos menores que residen en núcleos que no pueden permitirse al menos cuatro de las siguientes circunstancias vitales básicas: estar al corriente del pago de los gastos de su vivienda; no pasar frío en invierno; hacer frente a gastos imprevistos; poder alimentarse con carne; pollo o pescado cada dos días; irse de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año o tener acceso a un coche, una lavadora, una televisión a color y un teléfono. Además, y siempre según datos oficiales, el 3,7 por ciento de los menores forman parte de familias en las que se da una baja intensidad de empleo, esto es, una constante falta de continuidad en el acceso al mercado laboral y una precariedad alarmante cuando por fin se accede.

Un combate financieramente rentable y éticamente indiscutible

La Comisión Europea ha puesto de relieve la importancia de ayudar a la infancia, especialmente tras la pandemia, que ha tenido importantes repercusiones económicas y sociales. Tal y como concluyen en uno de sus más recientes informes, “hacer frente” a la “elevada tasa” registrada de niños en situación de pobreza es “vital” para una economía “sostenible, eficiente y competitiva”. Según certifica, acabar con esta lacra es más sencillo de lo que parece: con un coste “relativamente bajo” se pueden alcanzar beneficios globales, superando “considerablemente” la financiación realizada. En definitiva, hoy sabemos que la pobreza infantil es un reto que, gracias también al apoyo de ONG que trabajan con niños, tiene solución. Solo hace falta ponerla en marcha.