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Un balón de oxígeno para el río Guadarrama

Por Jonathan Gil Muñoz
miércoles 16 de junio de 2021, 09:49h

Tras la retirada de miles de toneladas de basuras del cauce de este río a su paso por el suroeste de la Comunidad de Madrid, ahora toca extremar la vigilancia para no volver a la andadas

Tras seis intensos meses de trabajo, la Confederación Hidrográfica del Tajo ha dado por concluidas las labores de limpieza del río Guadarrama a su paso por los municipios de Arroyomolinos, Batres, Móstoles, Navalcarnero y Villaviciosa de Odón. Los resultados en cuanto al volumen de basuras retiradas a lo lago de esos seis meses han dejado patente el gravísimo estado de abandono en el que estaba sumido el río Guadarrama en esta zona de la Comunidad de Madrid.

Sin tener la intención, ni mucho menos, de exculpar a los desaprensivos que han tirado todo tipo de basuras en este río, la dejación de funciones por parte de las administraciones competentes implicadas es absolutamente incomprensible. Las miles y miles de toneladas que se han eliminado del Guadarrama no se acumulan en un año, ni en dos, ni en tres, hablamos de más tiempo. Tiempo en el que nadie ha movido un dedo por enfrentar el problema de verdad y no con parches que sólo valen para unos meses. ¿Qué ha pasado históricamente? Pues que siempre que a alguno de los ayuntamientos de los municipios que antes mencionábamos se les echaba en cara o simplemente se les alertaba sobre el estado del río a su paso por ese término, la respuesta era la misma: las competencias sobre el río las tiene la Confederación Hidrográfica del Tajo.

Seguramente esta sea una de las razones que puede explicar, en parte al menos, la retirada de, ¿preparados?, ¡casi 5.000 toneladas de residuos! Sí, una cifra increíble que me ha costado asimilar. ¿Cómo es posible? La fiscalía de medio ambiente de la Comunidad de Madrid debería tomar cartas en el asunto para investigar posibles responsabilidades penales por este atentado al medio ambiente madrileño producto de la inacción, así de claro. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI pasen estas cosas? Es verdad que, como con tantos otros temas, ya hemos hablado aquí sobre este problema medioambiental, pero ahora, con las cifras totales en la mano, la cosa pasa directamente a no tener nombre. Y yo me pregunto también, ¿en qué estado natural estaba el río Guadarrama? Para la biodiversidad debía ser un lugar inhabitable, tóxico, extremadamente peligroso, un espacio en definitiva a evitar por todo los medios, una trampa mortal.

Analizando con un poco de atención la tipología de basuras extraídas del cauce del río Guadarrama, salta a la vista que el principal bloque lo componen los residuos de construcción y demolición: en total 4.500 toneladas. Es decir, hay delincuentes, porque no tienen otro nombre que, tras hacer una obra en un domicilio, en vez de llevar los restos a un punto limpio, donde iban a tener que pagar unas tasas, los han arrojado sistemáticamente en el Guadarrama, tal cual. Y han tenido que ser muchos camiones y durante bastante tiempo, lo que deja claro que no se ha vigilado la zona como se debería. Ahora, después de lo hecho, tendremos que esperar que el río Guadarrama vaya recuperando poco a poco su esplendor perdido, algo imposible si se baja la guardia y los ayuntamientos no vigilan este espacio natural tal y como se han comprometido.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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