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Operarios de limpieza de Clece desinfectan el Metro de Madrid y sus depósitos.
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Operarios de limpieza de Clece desinfectan el Metro de Madrid y sus depósitos. (Foto: Chema Barroso)

El trabajo invisible en el Metro de Madrid: así se desinfectan trenes, estaciones y depósitos

Por MDO
viernes 15 de octubre de 2021, 07:38h

El ritmo ininterrumpido en el Metro de Madrid se replica en su limpieza, con una salvedad. Los trenes se detienen por la noche, pero la higienización del suburbano ocupa las 24 horas y se ha intensificado aún más desde el inicio de la pandemia. Clece presta este servicio esencial desde hace más de 30 años en varias líneas y dependencias y sus operarios forman parte de un colectivo que muchas veces pasa desapercibido a ojos del viajero, pero que resulta determinante para garantizar desplazamientos confortables y seguros en un medio de transporte público tan concurrido.

Antonio López es uno de los empleados de mayor antigüedad en la plantilla de limpieza de Clece en el Metro de Madrid. Ha vivido en primera persona la evolución del suburbano madrileño y también los avances en materia de higiene. “Empecé limpiando estaciones y cabinas de los jefes de estación, que ya no existen; entonces barría con cogedores muy pesados en los que tenías que bajar una palanca para subir la tapa”, relata. Ahora trabaja en el depósito de Canillejas y, subido a una máquina fregadora motorizada, reconoce que la tecnología ha hecho su labor “más cómoda y liviana”.

Además, Antonio pone en valor los progresos conseguidos en prevención y seguridad de los trabajadores y señala que todos los empleados cuentan con EPI (ropa y calzado de seguridad, gafas de protección, guantes con protección biológica, mascarillas FFP2…) para el desempeño de su actividad, y en algunos casos, según la tipología de trabajo a realizar, llevan equipos de protección especiales. Además de proveer, suficientemente, de unidades EPI a todo el personal, la compañía realiza la compañía realiza test de antígenos a sus trabajadores.

Clece gestiona la limpieza y desinfección no solo del citado depósito de Canillejas, sino de todos los de la red de Metro de Madrid, así como de las estaciones de las líneas 9 y 12, del material móvil de las líneas 8, 10, 11 y 12, del piecerío y de todas las plataformas de vías. “Al principio solo hacíamos limpieza de estaciones, pero ahora prestamos servicio en casi todas las áreas”, señala el responsable del servicio gestionado por Clece, Enrique Gómez Chaparro.

Él mismo aclara que durante la noche se acomete una higienización “fuerte” y una “desinfección completa” en el suburbano. Por el día se continúa con un mantenimiento constante que también incluye desinfección. Además, en los turnos diurnos se producen limpiezas “técnicas” en los trenes, para las que se requiere su paralización y en las que se lavan todos los habitáculos, incluyendo los bajos.

Refuerzo de personal para combatir el virus

La pandemia modificó los protocolos y obligó a llevar a cabo desinfecciones pormenorizadas con productos clorados de ámbito sanitario. A fin de llegar al más recóndito recoveco, el equipo de Clece efectúa nebulizaciones “en todos los depósitos, en las zonas de vestuarios, en las oficinas, en los comedores, en las cabinas de los trenes y estaciones”. Estas prácticas exhaustivas permiten reducir el riesgo de contagio vírico a niveles mínimos, protegiendo tanto a usuarios como a trabajadores del Metro. La compañía no ha escatimado esfuerzos en este empeño y ha compensado el tiempo extra que precisan estos tratamientos con un refuerzo del personal, indica el responsable del servicio.

Lo corrobora Antonio López, quien apunta que, efectivamente, “tenemos más volumen de trabajo” en el depósito por el virus. “Después de hacer la limpieza general hacemos repaso de los teléfonos, los lavabos o los pomos de las puertas”, cuenta. La misma preocupación por mantener desinfectadas todas las superficies de contacto la comparte Freire Loaiza, operario de limpieza en la Línea 9 de Metro. Su jornada arranca a las 7:00 horas de la mañana y comienza pasando la mopa, barriendo y fregando andenes y pasillos. Después se ocupa de higienizar cabinas, máquinas expendedoras de billetes de transporte, paredes, cristales, interfonos, bancos, escaleras mecánicas y ascensores. “Conozco cuantos rincones tiene la línea”, afirma.

Freire Loaiza limpiando en la estación de Mirasierra.

En las siete horas que dura su turno desinfecta hasta tres veces todos los elementos que pueden tocar los viajeros. En algunas estaciones le resulta más sencillo, como en Duque de Pastrana o Ventilla, “más tranquilas”, pero en otras como Avenida de América, con mayor tráfico de personas, debe integrarse entre la multitud para no interrumpir sus tareas. Es en este contacto con los usuarios cuando siente más reconfortante su trabajo. “La mayoría son muy amables y hasta nos dan las gracias por cuidarlos”, expone. No dejaron de hacerlo ni en los meses más duros de la pandemia, en marzo y abril del año pasado. Una experiencia que, no obstante, le impactó. “Hubo momentos difíciles porque en estaciones como la de Arganda apenas había viajeros y estaba prácticamente solo”, recuerda.

El número de viajeros se ha recuperado de forma paulatina desde entonces y Loaiza cree que el hecho de ver a los operarios de limpieza desinfectando en las estaciones “da sensación de seguridad”. Los invisibles son ahora considerados esenciales por la sociedad, pero en Clece no ha sido necesaria una pandemia para comprobarlo. “Estamos muy orgullosos de nuestra gente y de que los usuarios los valoren porque siempre han estado ahí para que otros pudieran beneficiarse de un transporte seguro”, destaca Enrique Gómez.

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