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La Asociación de Vecinos Cavas-La Latina y residentes de los Apartamentos Municipales para Mayores San Francisco convocan una concentración para protestar contra el traslado de los usuarios a otras residencias por las obras realizadas en el centro
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La Asociación de Vecinos Cavas-La Latina y residentes de los Apartamentos Municipales para Mayores San Francisco convocan una concentración para protestar contra el traslado de los usuarios a otras residencias por las obras realizadas en el centro (Foto: José Ant. Velasco - Road Experience Audiovisual)

Los residentes de los apartamentos para mayores San Francisco se oponen a su desalojo por obras

miércoles 14 de agosto de 2024, 07:00h
Actualizado: 30/08/2024 15:25h

Alejandro Ibáñez, de 78 años, lleva 14 viviendo en un apartamento del inmueble para mayores San Francisco, ubicado en la calle Jerte número 3 en el barrio de La Latina, pero el pasado 25 de junio recibió una carta de la Dirección General de Mayores y Prevención de la Soledad No deseada del Ayuntamiento de Madrid que le informaba sobre “la necesidad de desalojar temporalmente su apartamento debido a obras de mejora y mantenimiento que se llevarn a cabo en el edificio”.

Un “desalojo temporal” al que están condenados los 60 vecinos y vecinas, que en su mayoría superan los 65 años y a los que les supone un “grandísimo inconveniente” tender que marcharse de su hogar. Desde el Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, han confirmado a Madridiario que han establecido un “plan de reubicación de 61 usuarios para asegurar su alojamiento y bienestar durante el tiempo que duren las obras” y que se ha decidido que “aunque los mayores residentes de esos apartamentos son personas autónomas –como marcan los requisitos de acceso– se ha apostado por ofrecerles una cobertura completa de servicios de la que ahora no disponen mediante su traslado a residencias”. Aunque Ibáñez no está conforme con esta medida: “No pueden echarme de mi casa. Es una aberración que tengamos que desalojar”.

Ibáñez asegura que las obras planteadas por el Ayuntamiento de Madrid “no son necesarias”, ya que el edificio fue inaugurado en 1989 y no tiene más de 35 años y “está en buenas condiciones, tiene buen cerramiento, los ascensores funcionan bien y el interior de los apartamentos están estupendamente”. Los residentes “nunca se han quejado de las instalaciones” porque “todo funciona a la perfección” tan solo la caldera de calefacción ubicada en la planta alta del edificio ha dado algún problema, un inconveniente al que Ibáñez ve una rápida solución: “Lo que se tiene que hacer es bajar esa caldera y cambiarla por una nueva o poner placas solares, que es lo que tendrían que hacer para consumir energía limpia y tienen espacio para ello”.

Este afectado asegura que durante “toda su vida” ha trabajado como maestro de obras por lo que no comprende que ahora el Consistorio plantee derribar el edificio por “una serie de deficiencias que son necesarias corregir para la seguridad y bienestar de todas las personas beneficiarias de este recurso”, tal y como señala la misiva enviada por el Ayuntamiento. “Las ventanas abren y cierran bien, las persianas automáticas de aluminio, los tabiques, los techos, los paneles y el suelo, si hay alguna tablilla en mal estado, pues se cambia y ya está”, trataba Ibáñez de enumerar alguna deficiencia que tenía el inmueble sin mucho éxito y llegando a la conclusión de que las obras son para “modernizar” el bloque de viviendas: “Que modernicen su casa y que no se metan en la mía, que es lo que quieren hacer aquí”.

Los apartamentos San Francisco en La Latina fueron inaugurados en 1989 por Juan Barranco, aunque estas edificaciones formaban parte de un proyecto iniciado por Enrique Tierno Galván, quien falleció de forma fortuita pocos años antes. Por ello, los vecinos consideran que una construcción que no tiene ni 35 años no puede tener tantas deficiencias como para tener que “derribarlo entero”.

Actuaciones que prevén realizar

El proyecto de rehabilitación y mejora de los apartamentos de La Latina ha sido puesto en marcha por la Dirección General de Arquitectura y Conservación del Patrimonio, que ha determinado la necesidad de corregir las deficiencias identificadas en el edificio. Desde el Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, señalan que el objetivo es “garantizar la seguridad y las mejores condiciones de estancia de los residentes” y que “volverán al edificio al término de la reforma”. Asimismo, lamentan “las molestas que la situación pueda ocasionar”, pero consideran que “la seguridad de nuestros mayores es una prioridad”.

Entre las obras que se van a realizar, el Área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad indica que “se actuará para paliar diferentes patologías estructurales y humedades y se actualizará la infraestructura para cumplir con el Código Técnico de Edificación”. Además, la intervención incluye “nuevas instalaciones de climatización y electricidad, nuevo saneamiento y fontanería, mejora de la envolvente para un mayor aislamiento, renovación de acabados y colocación de nuevos ascensores”. Dada a la “envergadura de la obra”, desde el Consistorio consideran “imprescindible” que el edificio “esté libre de ocupantes” y estos sean trasladados a residencias municipales como Santa Engracia y Margarita Retuerto, que acogen a 18 personas, mientras que otros residentes se plantean alojarse con sus familias y el resto podrá ser atendido por otras residencias de la Comunidad de Madrid.

Pero antes de ser realojados, los residentes de los apartamentos San Francisco van a luchar ante lo que consideran “una injusticia social”. “Están mandando cajas para recoger las cosas y que se vayan, pero yo invito a los vecinos a que no se vaya nadie. Es una aberración que tengamos que desalojar. No nos van a sacar de aquí”, confiesa un disgustado Ibáñez.

“Nos están haciendo un daño psicológico tremendo. Dicen de favorecer al mayor, pero como lo vas a favorecer así. La gente está colocando paquetes y llorando por los pasillos. Personalmente, yo de aquí no salgo y si salgo será con los pies por delante”, denuncia Ibáñez, quien describía también la situación de una mujer de 90 años que lleva viviendo en los apartamentos desde hace más de 30 años y ahora se encuentra desamparada: “La mujer dice que dónde va a ir ella ya”.

Una asociación vecinal como interlocutor

Ante la situación de desamparo, los residentes afectados han solicitado a la Asociación de Vecinos Cavas la Latina que interceda ante el Ayuntamiento de Madrid y el Defensor del Pueblo para “no ser expulsados de su actual hogar mandándolos a residencias fuera de la Latina donde la mayoría llevan viviendo toda la vida”. Desde esta organización han pedido a la Junta de Centro que las obras se hagan por plantas para no tener que desalojar el edificio, pero les han comunicado que eso “es imposible”.

“El Consistorio siempre nos ha dicho que no se pueden realizar las obras con personas dentro porque es muy peligroso, pero yo entiendo que en nuestras casas ese tipo de obra la haríamos sin tener que irnos y sin tener que irse del barrio durante casi un año y medio”, indica el presidente de la asociación vecinal, Saturnino Vera, que añade: “Con nuestros mayores hay que tener especial cuidado y proceder con más sensibilidad de la que el Ayuntamiento está teniendo hasta el momento. Por eso pedimos que el alcalde interceda y dé una alegría a nuestros mayores haciendo la obra por parte sin desalojar el edificio completo”.

La Asociación Vecinal quiere que los residentes de estos apartamentos puedan “seguir viviendo en el barrio y llevar una vida lo más normal posible” porque “por su edad, mucho de ellos ya no tendrán posibilidad de volver” a sus domicilios. “A nadie le gusta irse de su casa y de su entorno, entendemos que la voluntad del Ayuntamiento puede ser buena, pero sería mejor que se queden allí y no sacarles de un lugar que ya conocen, donde toman el café cada mañana con sus amigos y donde han elegido vivir”, apunta su presidente.

Un plazo de más de un año

En la carta que recibieron los vecinos de los apartamentos San Francisco indicaba un plazo de ejecución estimado de 14 meses, un período que habría que coger con pinzas - según Saturnino Vera - pues “siempre se va bastante más lejos”.

Por su parte, Alejandro Ibáñez, quien sigue sin dar su brazo a torcer y asegura que no le echaran de su hogar, considera que “un año y medio o dos” es mucho tiempo para una persona que tiene cerca de 80 años: “No tenemos 20 años”.

Por todo ello, la Asociación Vecinal ya se ha puesto en contacto con el Defensor del pueblo mediante un escrito y aunque saben que “son fechas muy malas” debido a las vacaciones, esperan una contestación que sea lo más beneficiosa para los vecinos.

Además del inconveniente de tener que dejar su hogar y el entorno en el que viven, los vecinos de estos apartamentos deberán de costearse su estancia en las residencias a las que van a ir destinados. Un precio que Ibáñez ha establecido en un 86 por ciento de su “sueldo” asegurando que con los 40 euros que le queden no va a poder “ni comprarse una aguja”. En la actualidad, estos apartamentos suponen un coste de un 20 o 25 por ciento de sus ingresos.

Desde el anuncio de desalojo, los residentes se sienten “indefensos”, además aseguran que al ser personas mayores no tienen la misma “energía” de cuando eran jóvenes para “luchar por sus derechos”. No obstante, junto a la Asociación de Vecinos Cavas La Latina han organizado una concentración que tendrá lugar este miércoles 14 de agosto en la calle Jerte para mostrar a la sociedad su problemática y gritar - una vez más - que de allí no se moverán.

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