www.madridiario.es
Isabel Díaz Ayuso defiende la gestión de su Gobierno sobre las residencias de ancianos en el Pleno de la Asamblea
Ampliar
Isabel Díaz Ayuso defiende la gestión de su Gobierno sobre las residencias de ancianos en el Pleno de la Asamblea (Foto: Chema Barroso)

Las residencias de ancianos intervenidas recuperarán su autonomía en las próximas semanas

sábado 13 de junio de 2020, 17:59h

Las 14 residencias intervenidas por la Comunidad de Madrid ya son controladas por la Consejería de Políticas Sociales de forma telefónica y no presencial, y en breves semanas recuperarán su total autonomía si los datos sobre la propagación del coronavirus se mantienen estabilizados como hasta ahora, han indicado fuentes del departamento que dirige Alberto Reyero.

En pleno pico de la pandemia, la Consejería intervino a principios de abril las residencias DomusVi Espartales, Casaquinta Ciempozuelos, Isabel La Católica-La Ventilla, Fundación Reina Sofía Alzheimer, Sergesa Boadilla, Vitalia Leganés, Monte Hermoso Madrid, Residencia de Usera, Geriatel Rivas, Orpea Santo Domingo, Santísima Virgen y San Celedonio, La Purísima Concepción, Santa Teresa Jornet debido a un "incremento inesperado de fallecidos" por coronavirus no esperado. Un mes después sumó el geriátrico Las Golondrinas de Robledo de Chavela.

Como facultaba la Orden ministerial SND/265/2020, de 19 de marzo, los empleados públicos que asumieron las funciones en las residencias intervenidas por las comunidades disponían de los recursos materiales y humanos disponibles del centro y los recursos vinculados con la actividad sanitaria asistencial que se presta de forma habitual a los residentes en el mismo, tanto en el propio centro como en el sistema de salud correspondiente para garantizar que se adoptaran las medidas establecidas en dicha Orden sobre la ubicación y aislamiento de pacientes, limpieza, coordinación para el diagnóstico, seguimiento y, en su caso, derivación de los residentes.

Así, la Consejería nombró a varios funcionarios, provenientes en su mayoría de las direcciones de centros de mayores, como tutores de estos geriátricos, a los que el equipo directivo tuvo que darles toda la información actualizada, realizaron un informe y mantuvieron encuentros informativos con el resto de plantilla. La principal función del interventor durante una primera fase fue detectar rápidamente los principales problemas que han llevado al centro a esta situación, ya fuera falta de material sanitario, de personal, organizativos, etcétera.

Especialmente importantes fueron el control de los protocolos de aislamiento y zonificación, la entrada de personas del exterior y el uso de equipos de protección individual por parte de residentes y trabajadores, además de que la comunicación fuera más fluida de los residentes con sus familiares.

Otra de sus funciones fue asegurar una correcta coordinación con los geriatras de enlace y centros médicos, que desde hace unas semanas realizan visitas físicas a los geriátricos madrileños. Y que los centros no tomaran medidas que suspendieran actividades o contratos laborales.

Una vez logrados esos objetivos, desde finales de mayo estos funcionarios realizan sus funciones de forma telefónica y no físicamente. El consejero de Políticas Sociales, Igualdad, Familias y Natalidad de la Comunidad, Alberto Reyero, afirmó la semana pasada en la Asamblea que en breve dejarán de estar intervenidas estas residencias si los datos lo avalaban.

De momento es así. Los fallecidos por COVID-19 en estas residencias se han estabilizado. Según los últimos datos conocidos hoy mismo, estos centros acumulan 673 decesos por todas las causas desde el 8 de marzo, aunque la mayoría han muerto por coronavirus.

En este grupo de residencias viven actualmente 1.438 ancianos y trabajan 1.422 personas, aunque la estadística no especifica los datos de empleados que fueron contagiados o estuvieron enfermos o aislados. De los usuarios de estas 14 residencias, hay 850 sin síntomas y sin contacto con enfermos de coronavirus, 458 están sin síntomas pero en aislamiento preventivo por contacto con enfermos de COVID-19, ningún aislado con síntomas y 130 positivos confirmados.

Los primeros datos que tenemos de estas residencias, los del 10 de abril, eran mucho peores. Vivían en estos centros 1.557 personas, había 1.301 trabajadores y habían muerto en un mes 557 mayores por todas las causas. En los dos meses siguientes han fallecido 116, por lo que con la intervención la caída de la mortalidad ha sido vertiginosa. Además, hace dos meses había 387 mayores con síntomas de COVID, 683 sin síntomas pero aislados, 320 aislados con síntomas y 167 positivos confirmados.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios