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Fundación Jiménez Díaz
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Fundación Jiménez Díaz (Foto: Noelia Pellejero )

Proyecto Mosaico: la vacuna contra el VIH que ya se prueba en Madrid

Por Fernando Rodríguez
lunes 16 de agosto de 2021, 07:34h

Podría parecer que, en tiempos de pandemia, cuando los esfuerzos de la comunidad científica se centran en encontrar la vacuna más efectiva contra el Covid, el resto de proyectos de investigación se encuentran en pausa. Pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que, en la actualidad, continúan en marcha una gran cantidad de estudios que pretenden, a corto o medio plazo, poner freno a enfermedades graves que condicionan la vida de millones de personas alrededor del mundo y que traen consigo altas tasas de mortalidad.

Entre ellos destaca el 'Proyecto Mosaico', la fase III del ensayo clínico de la vacuna contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que ya ha iniciado pruebas con unos 40 voluntarios en dos hospitales de Madrid: el Clínico San Carlos y la Fundación Jiménez Díaz. Además, los ensayos se llevan a cabo en otras tres ciudades españolas: Córdoba, Barcelona y Valencia. En suma, son ocho los países que participan en la investigación: Argentina, Brasil, España, Estados Unidos, Italia, México, Perú y Polonia

Por cuestiones relacionadas con el mayor grado de incidencia, los voluntarios deben ser hombres cisgénero -personas cuya identidad de género concuerda con el género asignado al nacer- y personas transgénero, sin VIH, entre los 18 y los 60 años de edad y que mantengan relaciones sexuales con otros hombres o trans. Además, los candidatos no deben usar profilaxis preexposición, es decir, los fármacos que habitualmente toman las personas en riesgo de infección para prevenir su contagio.

A día de hoy ya se han alcanzado los 250 voluntarios que España debe aportar al estudio, por lo que todo aquel que desee participar deberá apuntarse en la lista de espera. La vacuna se suministrará en un total de cuatro dosis repartidas a lo largo de un año natural.

Eficacia y plazos

Hasta el momento, la principal dificultad del proyecto reside en la gran mutabilidad que presenta el VIH. Esto provoca que las vacunas desarrolladas para una cepa específica -a diferencia de lo que ocurre con otros virus con menor variabilidad como la gripe o, más recientemente, el propio coronavirus- no sirvan para el resto de las variantes.

Es precisamente este, de acuerdo con el jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Vicente Estrada, el motivo por el cual todavía no hay una vacuna verdaderamente efectiva contra el VIH. "No existe una conspiración ni intereses por parte de las farmaceuticas para que a día de hoy no haya una vacuna y así poder seguir vendiendo otros fármacos, tal y como piensan algunos. La razón es que otros virus son más sencillos de atajar. Sin embargo, el VIH presenta mayor dificultad", relata a Madridiario Estrada.

Para luchar contra ello, la principal novedad de la nueva vacuna - que está siendo desarrollada por la farmacéutica estadounidense Janssen- es que emplea diferentes determinantes antigénicos frente al virus, lo que, esperan, permitirá ofrecer un mayor grado de protección. "Lo cierto es que aún no tenemos información clara acerca de su eficacia, pero estimamos un margen por encima del 70 por ciento", explica Estrada.

Puesto que el 'Proyecto Mosaico' acaba de comenzar, desde el Clínico San Carlos prefieren ser cautos y no lanzar las campanas al vuelo en cuestión de fechas y plazos fijados para que la vacuna esté en condiciones de ser distribuida. "Nos encontramos en la fase III, la fase previa a la comercialización de la vacuna. Sin embargo, el ensayo clínico ha empezado ahora. Toca esperar. Hasta dentro de, al menos, dos años no conoceremos a ciencia cierta los resultados de eficiencia. Por tanto, su uso generalizado todavía tardará", afirman.

La voz de los voluntarios

Javier Sánchez, de 35 años de edad, y Gabriel Teixeira, de 25, son dos de los voluntarios del 'Proyecto Mosaico' en Madrid. Ambos consideran que se trata de una oportunidad histórica para conseguir, por fin, una vacuna contra el VIH. "Si algo hemos aprendido de la pandemia es que la ciencia solo se mueve con científicos y científicas, con presupuesto y con implicación por parte de la sociedad civil. Para mí era casi una obligación. Estar tan cerca de una vacuna y no querer participar es ser casi egoista" relata Sánchez.

"Es una oportunidad histórica para acabar con el VIH"

"Decidí presentarme voluntario porque creo que es una de las mejores opciones para acabar con la epidemia del VIH. Actualmente, las alternativas que tenemos en Madrid son escasas. Por ejemplo, acceder a PrEP es una odisea. Están totalmente desbordados porque todo está centralizado en el Centro Sanitario Sandoval. Siempre han ayudado a la comunidad, pero la atención se ha visto mermada y solo atienden a las personas con sintomatología. Es un desastre. Por eso quiero aportar mi granito de arena", añade Teixeira.

Con respecto a los posibles efectos secundarios de una vacuna, que por el momento no está preparada para su distribución, ambos voluntarios coinciden en que "el riesgo siempre existe, pero era una oportunidad demasiado buena como para dejarla escapar. Los efectos son como los de cualquier otra: síntomas de resfriado, algo de fiebre, dolor en el lugar del pinchazo... ", sostienen.

Una lacra mundial

En España los contagios y las muertes han caido en picado en las últimas cuatro décadas. Sin embargo, a nivel mundial el VIH continúa sumando un millón y medio de contagios anuales y, además, las enfermedades que de él derivan se cobran la vida de 680.000 personas en todo el mundo. En total, 37,7 millones de personas viven con VIH, según los datos recogidos por Onusida, el programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida.

"En nuestro país, tanto los contagios como la mortalidad por sida han disminuido de forma drástica desde hace algunos años gracias, fundamentalmente, a la gran eficacia de los fármacos. Esto no ocurre en otras parte del planeta. Por ejemplo, en África subsahariana o en América Latina es diferente. Allí la incidencia es mucho mayor", concluye Estrada.

La crisis sanitaria que ha traído consigo el coronavirus ha terminado por derivar en una crisis social y económica a nivel global. Esto provoca que las desigualdades sociales aumenten, de manera que se restringe el acceso a diagnósticos y tratamientos de calidad. También en lo que al VIH se refiere. Es por ello que la ONU ha aprobado recientemente una serie de medidas con el objetivo de acabar con esta lacra mundial antes del año 2030.

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