Carmen López lleva seis años enseñando las curiosidades de las piezas de arte expuestas en el Museo Reina Sofía, invitando al visitante a pensar cómo y el por qué de “todo lo que hay dentro del museo” como, por ejemplo, el Guernica de Pablo Picasso.
El trabajo de López, nombre ficticio, consiste en “mediar” entre las obras y sus visitantes, es decir, ayudan al público general a acercarse al arte contemporáneo que, a veces, según reconoce esta empleada, “no es una tarea fácil”. Para desempeñar esta labor, el equipo del servicio de Mediación Cultural del Museo Reina Sofía realiza visitas comentadas a la colección permanente y también a las exposiciones temporales desde diferentes enfoques y planteamientos. Unos recorridos que varían desde el primer acercamiento al museo hasta propuestas más especializadas o específicas, buscando la interseccionalidad de temas. Y siempre - apunta López - “desde la idea de crear un espacio de debate que favorezca la reflexión y la participación de los públicos”.
Un servicio que no solo está destinado para los adultos, ya que cuenta con un formato de actividades para familias, destinado a infancias, donde “a través de dinámicas y activaciones acercan la colección y el Museo en general a los más pequeños” y otra programación destinada a visitas escolares.
Los 19 trabajadores se encargan de recorridos como ‘Desplazar Guernica’, ‘Visitamos juntxs la Colección’, ‘Nunca en Reposo’, ‘Salirse del Margen’ y ‘Microvisita de Introducción a la Colección’, entre otros programas. Carmen López asegura que les enriquece mucho tratar con diferentes edades y públicos y que “a veces la inocencia de un niño te hace ver cosas que jamás hubieras imaginado”.
López está enamorada de su trabajo y recuerda lo emocionante que es cuando cuando los visitantes comparten sus vivencias como cuando la gente les cuentan que nacieron en el antiguo Hospital General de San Carlos antes de ser Museo, o cuando vieron por primera vez el Guernica en el MoMa, y ahora pueden verlo en el Reina Sofía desde 1981. “Lo bonito de nuestro trabajo es crecer cada día gracias a los diferentes puntos de vista del público”, dice.
La actividad que realiza Carmen López es primordial para conocer el museo de primera mano, sin embargo, ahora corren especial peligro. Tanto López como los 18 trabajadores restantes del servicio de Mediación Cultural en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), recibieron - el pasado viernes 16 de febrero - la notificación por la empresa subcontratada (Sedena S.L) de un inminente ERE.
Según el sindicato Solidaridad y Unidad de los Trabajadores (SUT), el servicio de Mediación Cultural del museo cesará este 1 de marzo porque la pinacoteca cometió algunos “errores insubsanables” en el nuevo pliego para el concurso de licitación que debería renovarse a finales de marzo.
El nuevo presupuesto ofertado por la institución “ni siquiera cubre el salario de la plantilla en las horas previstas”, critica el sindicato en un comunicado emitido el propio viernes 16 de febrero. La licitación salió con un importe de 635.000 euros más IVA, mientras que el contrato actual contaba con una cuantía de 708.000. Es decir, 73.000 euros menos. Por ello, el concurso quedó desestimado y la empresa adjudicataria (Sedena S.L) decidió aplicar un despido colectivo de sus empleados.
Eliminado así el servicio de Mediación Cultural en el MNCARS, el décimo museo más visitado del mundo en 2022, el octavo más visitado de Europa en 2023 y el segundo museo más visitado de España en lo que va de año.
¿Dónde estaría el error de la licitación del nuevo contrato?
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, tras revisar el pliego de prescripciones técnicas, ha comprobado la existencia de “dos errores de carácter técnico en el cálculo de las horas y puestos” desempeñados por los trabajadores.
El primero de los errores se produce al calcular mal el precio por hora, ya que se hizo según el convenio estatal, mientras que las empresas licitadoras han utilizado un compendio de la Comunidad de Madrid, utilizando tablas salariales de 2023. Pero las retribuciones de los empleados son superiores al convenio madrileño y las tablas de subidas salariales de 2024 y 2025 aumentan, aún más, para las retribuciones que se tomaron de referencia para la licitación.
Por otro lado, el museo asignaba a estos trabajadores la categoría de ‘mediador cultural’, mientras que la empresa que presta el servicio les denomina como ‘mediador intercultural educativo’. Las dos categorías pertenecen al mismo grupo profesional, sin embargo, tienen retribuciones diferentes y los trabajadores consideran que pertenecen a la segunda clasificación.
Mientras que un ‘mediador cultural’ es “quien, reuniendo la información específica correspondiente, diseña y ejecuta programas y actividades para acercar los contenidos de exposiciones, museos, centros culturales y de interpretación del patrimonio cultural a visitantes y público”, el ‘mediador intercultural educativo’ es “quien ejerce funciones de planificación, gestión y evaluación en programas interculturales, facilitando la comunicación entre cultura diferentes, siempre dentro de programas socioculturales”.
Unos “errores” que podrían arreglarse con el correspondiente desistimiento y la redacción de un nuevo pliego. Esto supondrá un retraso de - al menos- seis meses, en los que el museo no tendrá mediadores y las 19 personas que venían desarrollando esta función no tendrán trabajo.
“Es un tiempo desproporcionado e inexplicable”
“Si el museo ha cometido un error, no puede ser que paguen los trabajadores y trabajadoras, algunos de los cuales han estado prestando servicios desde el inicio del servicio de Mediación Cultural en 2011. Llevan más de 10 años trabajando en el museo y ahora son aparcados sin más”, apunta el comunicado del sindicato.
Algunos trabajadores - según señalan desde el sindicato - han empezado a pensar que se trata de un plan premeditado del Museo para “ahorrarse” seis meses de presupuesto anual del Servicio de Mediación Cultural. Además, denuncian que en ningún momento se ha garantizado que la plantilla volverá en las mismas condiciones. Es más, desde el Área de Educación comunicaron a los empleados que “el presupuesto no alcanzará para mantener a todos los trabajadores en ese futuro pliego que prometen”.
No obstante, desde el Museo Reina Sofía aseguran que se trata de una insinuación infundada, “ya que sin la reserva de crédito correspondiente para cubrir todos los gastos resultantes de la licitación del contrato, no se podrían haber publicado los primeros pliegos, puesto que la correspondiente reserva de crédito es absolutamente necesaria para llevar a cabo la licitación de cualquier contrato”.
Incongruencias en el testimonio del museo
Además, según el sindicato, el museo informó a los trabajadores, que el problema se encontraba en la actual financiación del proyecto de Mediación Cultural del museo, que se realizaba con los fondos PERTE (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia) y está financiación - por lo visto - no puede ser prorrogada.
El sindicato se pregunta por qué el servicio de Mediación Cultural del MNCARS se financiaba con estos fondos cuando es un servicio estructural del museo desde 2011 y cómo tenían pensado hacer frente a la nueva contratación sin contar con esta inyección de dinero: “Es una incongruencia”, señala uno de los portavoz del sindicato a este medio digital. Ante esta incoherencia, la única solución de la dirección ha sido el cese de la jefa del área de Educación del Museo Reina Sofía, María Acaso López Bosch, como responsable directa de ción, tratando de establecer un “cortafuegos entre la más que dudosa gestión de los fondos europeos y la institución”. “Esto es una admisión del error monumental cometido por el museo, de la enorme falta de planificación y rigor en la publicación de los pliegos”, señala el comunicado del sindicato.
Del ERE al ERTE
El cese de María Acaso López Bosch no ha sido el único cambio que se ha producido en los últimos días. La empresa y el museo han rectificado en su decisión inicial de hacer un despido colectivo de la plantilla, comunicando a los afectados que les suspenderían los contratos mediante un Expediente Temporal de Regulación de Empleo, popularmente conocido como ERTE. De este modo, los empleados serán contratados de nuevo en el próximo concurso.
Sin embargo, el “remedio ha sido peor que la enfermedad”, pues desde el sindicato aseguran que muchos de los trabajadores tienen que compatibilizar su trabajo por cuenta ajena con trabajos como ‘falso autónomo’ o con actividades por cuenta propia, lo que hace que esta situación sea “incompatible” con la prestación del ERTE. Por lo tanto, la mayor parte de los afectados se quedarían sin ningún tipo de asistencia.

“Nos obligan a gastar nuestra prestación por desempleo por un error que ha podido ser subsanado a tiempo. No nos vale esperar seis meses”, manifiesta López, que se encuentra en una situación ‘privilegiada’ ya que podrá cobrar 700 euros del paro, mientras que algunos de sus compañeros no accederán a ninguna prestación.
La plantilla denuncia la “continua inestabilidad que sufre debido a la externalización del servicio, que mantiene reducidas y empeora de forma reiterada sus condiciones laborales”. “Estamos ante un escenario claro de hipocresía institucional por la que de un lado se hacen exposiciones, jornadas, ciclos y declaraciones contra la precariedad laboral del sector mientras que en los hechos reales se mantiene a la plantilla subcontratada y sin garantía alguna de empleo estable, cuando no se recurre a un despido colectivo como es el caso”, confiesan desde el sindicato.
Herramientas para resolver la situación
Según SUT, el artículo 29.4 de la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP) establece que cuando “existan razones de interés público para no interrumpir la prestación, se podrá prorrogar el contrato originario hasta que comience la ejecución del nuevo contrato y en todo caso por un periodo máximo de nueve meses, sin modificar las restantes condiciones del mismo”. Por lo tanto, la dirección del museo puede solicitar la “continuidad del servicio” por vía administrativa al actual adjudicatario, Sedena S.L.
Pero desde la dirección del museo ven “inaplicable” está prórroga forzosa que prevé la normativa porque “no se dan las condiciones que la propia Ley de Contratos del Sector Público establece para posibilitar tal figura que se interpreta, además siempre con carácter excepcional”. Asimismo, desde la pinacoteca recalcan que tampoco pueden sujetarse a los contractor menores, ya que el abuso de este tipo de contratos se interpretaría por la Intervención delegada de el Ministerio como un fraude de ley, que estaría impidiendo la concurrencia y la transparencia contractual.
El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía echa balones fuera al considerar que no son trabajadores de la pinacoteca, sino de una empresa externa que resultó adjudicataria de un contrato de servicios licitados por el propio museo. No obstante, aseguran que han impulsado una negociación entre los trabajadores y la empresa para evitar la pérdida de empleo permanente y la merma de calidad del servicio que se produciría al perder a un equipo ya experimentado en las tareas que le competen.
Desde el museo se comprometen en lanzar una nueva licitación del servicio, eso sí en un plazo de seis meses para cumplir con una “serie de tareas imprescindibles como la redacción de los nuevos pliegos, supervisión de los mismos por el servicio jurídico de la Abogacía del Estado, publicación en la Plataforma de Contratación del Estado, aplicación del procedimiento de contratación hasta la adjudicación y consiguiente formalización del contrato". Mientras tanto, la pinacoteca defiende que el servicio seguirá prestandose con los propios empleados del museo.
Durante la presentación de la exposición retrospectiva de Antoni Tàpies, el director del museo, Manuel Segade, anunció que pretende durante los años de su mandato acabar con los servicios externalizados de la pinacoteca, a raíz de la polémica surgida por el anuncio de los despidos de trabajadores en la empresa que proporciona servicios en la parte de mediación cultural. “Esto no debería estar externalizado y sí formar parte de lo central en el museo y es lo que intentaré defender los años que esté aquí. Espero que poco a poco los mediadores y el resto de servicios que están externalizados formen parte de la estructura real y en el futuro lo conseguiremos, o eso espero”, apuntaba.
Ante la actual situación de los empleados del servicio de Mediación Cultural de la pinacoteca, el sindicato Solidaridad y Unidad de los Trabajadores y la Sección Sindical de SUT en Sedena han convocado una huelga de carácter indefinido a partir de este miércoles 28 de febrero. “El sector cultural siempre ha sido maltratado por todas partes y es el momento de ponernos en primera línea de batalla para que se conozcan las lamentables condiciones que tenemos quienes nos dedicamos a la cultura. Ójala todo esto solo pasase en el Reina Sofía”, aclara López.
La huelga consistirá en una concentración en ambas entradas del museo (Sabatini y Nouvel) y estará secundada por la plantilla del servicio de Atención al público de la pinacoteca, compuesta por 25 trabajadores. Ambas plantillas consideran al Museo como principal responsable de la paralización del servicio de Mediación Cultural, por un tiempo indefinido, en una pinacoteca que cuenta con un presupuesto de 44 millones de euros.