Inteligencia artificial al servicio de los cuidados
Por MDO
martes 27 de febrero de 2024, 07:00h
Actualizado: 29/02/2024 12:24h
La revolución de la inteligencia artificial ha llegado al campo de los cuidados y la atención a las personas mayores que viven solas. Clece, a través de sus filiales especializadas en prestar y promover servicios sociales de calidad, está implantando esta herramienta en el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) en todo el territorio nacional. Entre los avances que proporciona este SAD Tecnológico destaca especialmente la monitorización de la actividad diaria de la persona a quien la Administración ha concedido la prestación de la ayuda a domicilio, complementando la labor de la auxiliar del servicio.
“Se trata de utilizar la tecnología para transformar y mejorar los cuidados, pero sin perder de vista lo que es la parte humana, es decir, tiene que complementar, no sustituir”, apunta Elena Mateos, gerente del SAD de Atende, filial de Clece que gestiona este servicio del Ayuntamiento de Madrid en ocho distritos de la capital, donde casi 40 hogares de usuarios tienen instalada a modo de experiencia piloto esta herramienta.
“Lo que estamos haciendo es aprovechar la digitalización y la conectividad que está viniendo para aquellos usuarios más vulnerables, que son normalmente los que viven solos”, comenta José Manuel Millán, delegado de Servicios Sociales de Clece en Castilla y León, región en la que la compañía ha instalado esta tecnología en unos 200 hogares con mayores solos.
Sensores de presencia
La monitorización del usuario se realiza mediante el sistema Essence, dotado de sensores infrarrojos distribuidos por distintos puntos del hogar y de sensores con imán instalados en la puerta del frigorífico y en la entrada a la vivienda. “Prácticamente ni se ven, están puestos en zonas discretas. Son poco intrusivos para ellos”, aclara Juan Carlos Cerezo, responsable del SAD Tecnológico de Clece.
Estos sensores transmiten la información registrada a una plataforma de análisis que realiza un seguimiento de la persona que reside en el domicilio, estableciendo un patrón de su comportamiento. “Esa inteligencia artificial permite a los compañeros que revisan esa información identificar cambios en el patrón y advertir a la auxiliar para que también esté pendiente”, añade Mateos.
Cuando cambian los hábitos reciben un aviso y proceden a hablar con la persona. “Vemos si está bien y, si no, hablamos con sus familiares o movilizamos otros recursos”, traslada Cerezo. De este modo, el sistema puede alertar a tiempo sobre cualquier desviación de las rutinas, que podría indicar un deterioro cognitivo en sus fases iniciales o una disfunción en la alimentación.
Elena Mateos recuerda un caso en el que estos sensores demostraron que una usuaria cada vez abría menos el frigorífico e iba con menor frecuencia a la cocina. Al preguntar a la mujer, ella explicó que había perdido el apetito a causa de un bajón anímico. “Nos coordinamos con la ayuda a domicilio, avisamos a la auxiliar para que estuviese muy pendiente e incluso hablamos con la familia, que lo consultó con su médico”, relata la gerente del SAD.
Los sensores resultan también útiles para detectar caídas en el hogar cuando el mayor no cuenta con el dispositivo de teleasistencia o no lo lleva encima al sufrir el percance. “La función de los sensores no es vigilar ni controlar, sino ser proactivos”, puntualiza el responsable del SAD Tecnológico. “Queremos adelantarnos a los sucesos que puedan ocurrir”, añade.
Como ventaja adicional, este sistema de monitorización da la posibilidad a los familiares de acceder a la plataforma del sistema, a través de una aplicación informática, para verificar en cualquier momento la evolución en los hábitos de su ser querido. “Los hijos de los usuarios también pueden acceder a la aplicación y monitorizar lo que hace su familiar. Poder seguir su rutina habitual les tranquiliza”, comenta Elena Mateos. “Además, la aplicación cuenta con una serie de funcionalidades muy interesantes. Por ejemplo, indica si el usuario está despierto y activo”, relata Cerezo.
Un asistente de voz
Otra prestación del SAD Tecnológico es el asistente de voz virtual que dispone de una pantalla y ofrece diversas posibilidades, como poder comunicarse con la coordinadora del servicio de forma fácil y rápida, mantener videollamadas con familiares u otras personas usuarias o “saber quién es la auxiliar que viene a atenderte al domicilio”, según explica la gerente del SAD del Ayuntamiento.
“Es Alexa, pero personalizada y conectada a nuestra herramienta”, precisa Cerezo, quien destaca además que “los usuarios pueden contactar con sus coordinadores del SAD Tecnológico y tienen claro que, al margen de las funcionalidades básicas de Alexa, hay gente detrás que les atiende. Esta es la parte que humaniza el servicio”.
El asistente por voz reduce labrecha digital facilitando a las personas mayores el uso de un dispositivo tecnológico sin la necesidad de tener que pulsar teclas. Muchos lo consideran un “juguete” porque es un entretenimiento para ellos. “Te pone la radio, te pone música, busca las noticias…, para la gente que vive sola, esto es un valor claro”, remarca el delegado de Servicios Sociales de Clece en Castilla y León. Sin embargo, insiste en el beneficio que reporta a los usuarios al fomentar la comunicación entre ellos: “Más allá del entretenimiento, facilita la comunicación por videollamada con los familiares y la socialización entre los usuarios; intentamos que conversen y se hagan compañía”. Asimismo, José Manuel Millán subraya como ventaja adicional la incorporación de la domótica para, por ejemplo, apagar y encender las luces o subir y bajar las persianas mediante comandos de voz.
Este servicio avanzado se encuentra al alcance de las personas que ya son usuarias del Servicio de Ayuda a Domicilio siempre que cumplan ciertos requisitos. El principal es que vivan solas. Tampoco es conveniente que haya mascotas en el hogar, para que los sensores capten la información relativa al usuario sin interferencias ni posibilidad de error. Además, las personas que no pueden salir a la calle por problemas de accesibilidad en el inmueble en el que residen, como falta de un ascensor, tendrían prioridad para acceder a este SAD Tecnológico que pueden solicitar tanto usuarios que cuenten con apoyo familiar como quienes no lo tengan.
Instalar una u otra solución tecnológica depende de lo que necesite cada usuario. Se aprovecha la conectividad en dos niveles, según explica José Manuel Millán: “Para quienes están más delicados físicamente se opta por instalar dispositivos de control de presencia, una vigilancia pasiva que nos permite saber lo que hacen sin grabar datos ni voz, simplemente el movimiento. En cambio, para aquellos que acusan más la soledad, la falta de compañía o el aislamiento, consideramos más apropiado el modelo de Alexa con pantalla, con el que la persona puede ver al coordinador del servicio, no solo oírlo, y si hay un cambio en su auxiliar, porque tiene vacaciones o día libre, puede ver el nombre y la foto de quien hace la sustitución, por seguridad”. Dependiendo del perfil del usuario, se elige la opción más adecuada y si las circunstancias lo requieren se utilizan ambas herramientas en un mismo domicilio.
Los mayores reciben con “entusiasmo” esta tecnología que aprenden a utilizar con ayuda de Atende, y cuyo manejo practican cada día con la auxiliar que los visita. “Para algunos se vuelve insustituible”, señala el delegado.
“No queremos quedarnos solo en el horario de ayuda a domicilio, lo que queremos hacer es dar una atención integral. Obviamente no podemos estar 24 horas con esas personas, pero sí podemos ayudarnos de la tecnología para estar más cerca de ellas, aunque no sea de manera presencial”, resume Juan Carlos Cerezo. “Queremos trasladarles la idea de que el resto del tiempo también estamos cuidándoles”, concluye José Manuel Millán.
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