Desde UGT Madrid saludamos con enorme satisfacción el inicio de los trámites para declarar las manifestaciones del 8 de marzo como Lugar Inmaterial de Memoria Democrática. No se trata solo de un gesto simbólico. Es un acto de justicia histórica y un reconocimiento a generaciones de mujeres —y de hombres aliados— que han hecho posible que hoy vivamos en una sociedad más libre, más igualitaria y consciente de las discriminaciones que aún persisten.
Las manifestaciones del 8M no son solo una cita anual. Son una expresión masiva de voluntad democrática, una marea social que ha hecho visibles las desigualdades de género que atraviesan nuestras vidas cotidianas, nuestros empleos, nuestros cuerpos, nuestros cuidados y nuestros derechos. Las mujeres trabajadoras, organizadas y en pie de igualdad, han sido protagonistas de esta historia colectiva que ahora, por fin, se preserva como parte fundamental de nuestra memoria democrática.
Una conquista construida desde las calles
La memoria democrática no es un lujo del pasado. Es un compromiso con el presente y el futuro. Declarar las manifestaciones feministas del 8M como patrimonio cultural inmaterial supone reconocer el valor que han tenido las calles como espacio de reivindicación, de organización y de transformación. Y no olvidemos que en esas calles, año tras año, hemos reclamado el fin de la violencia machista, el derecho a un trabajo digno, igualdad salarial, la corresponsabilidad en los cuidados y el fin de la precariedad que castiga con especial dureza a las mujeres.
Desde el sindicalismo de clase, y especialmente desde UGT, sabemos bien que muchas de esas demandas han nacido y crecido al calor del movimiento feminista. No es casualidad que nuestras movilizaciones del 8M hayan estado siempre marcadas por la defensa del trabajo decente, la igualdad efectiva y el fin de la discriminación laboral y económica hacia las mujeres.
Un reconocimiento que repara, enseña y proyecta
El carácter democrático y pacífico de las manifestaciones del 8 de marzo las convierte, sin duda, en espacios de memoria viva. El hecho de que ahora vayan a contar con una figura de protección y difusión pública es una oportunidad para seguir educando en igualdad, para hacer pedagogía feminista y para homenajear a quienes lucharon antes que nosotras. Porque sin memoria no hay justicia, y sin justicia no hay democracia plena.
Esta declaración también es reparadora. Porque durante mucho tiempo, las mujeres han sido excluidas de los grandes relatos históricos, como si su lucha por los derechos fuera algo menor o anecdótico. Nada más lejos de la realidad. Los logros feministas —como el derecho al voto, la legalización del divorcio, el acceso a la educación o la despenalización del aborto— han sido piedras angulares de la modernización de nuestra sociedad.
El feminismo, pilar de una democracia digna
Desde UGT Madrid insistimos en que el feminismo no es una moda ni una consigna, sino una necesidad democrática. Por eso, este paso dado por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática es una noticia que celebramos con orgullo y responsabilidad. Reconocer la importancia histórica del 8M es blindar el derecho a la igualdad y a la protesta pacífica como herramientas imprescindibles para avanzar como sociedad.
Seguiremos luchando cada 8 de marzo, y cada día del año, por una sociedad más justa, libre e igualitaria. Y ahora, además, sabremos que nuestras voces en la calle ya no solo marcan el presente, sino que quedan grabadas para siempre en la historia.