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Diario de una pesadilla 14 de mayo

jueves 14 de mayo de 2020, 13:32h

“Se apagó mi vida”, eso ha dicho Ana Obregón en Instagram. Y no hace falta decir más cuando una madre despide a su hijo. Ayer y hoy todos pudimos sentir el dolor de Ana. Siempre de la mano de su hijo en los momentos buenos y en los malos. Abandonó su profesión hace dos años y medio por vivir junto a él, en una pelea titánica contra el cáncer. Ella sabía bien de qué se trataba. Ya superó uno siendo muy jovencita. Pero éste era distinto, más largo, más difícil porque lo padecía su hijo.

Hace unos meses coincidí con ella en Sevilla. Nos daban unos premios y allí que nos fuimos pasando una noche muy divertida. Se la veía cansada pero convencida de que todo saldría bien. Siempre Ana tan positiva, tan incombustible, sin perder en ningún momento su sonrisa. No me extraña que su propio hijo Aless, dijera de ella que “nunca la había visto mal”. Era su pilar, su bastón, en el que apoyarse siempre. Hay fotos de ellos dos en el verano, en Navidad, licenciándose en Estados Unidos, yendo juntos a Nueva York para tratarse de la enfermedad en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, regresando con la ilusión de haber dejado atrás los peores momentos. Pero el destino, en plena pandemia del coronavirus, ha querido que la enfermedad diera un paso atrás. Surgió un nuevo tratamiento en Barcelona. Vuelta a empezar…Y ahora, cuando todos estábamos sumidos en esta pesadilla del Covid-19, salta la noticia de que Aless se ha ido. Y a Ana “se le ha apagado la luz”, tal y como dijo en la redes sociales.

Terrible no poder acercarnos a dar un beso a Ana y a Alexandro. Sabemos que no hay en el mundo nada peor que despedir a un hijo. Nada más terrible. Y además, solos en la más absoluta intimidad. Nos ponemos en su piel y comprendemos su dolor. Todo nuestro cariño. Ana es para todos, de la familia. Se metió en nuestros hogares hace muchos años para no irse jamás. Con ella y con Ramón García nos tomábamos las uvas para comenzar un nuevo año. Sin duda, el 2020 ha empezado mal y ha continuado peor.

Necesitamos que cambie la dinámica de este 2020. Que la ciencia nos permita volver a nuestras benditas rutinas. Que podamos despedir a nuestros seres queridos como se merecen. Pero sobre todo, que podamos acompañar a nuestros amigos en momentos tan difíciles. Desde aquí le mando un beso virtual a toda la familia de Aless.

Me quedo con la imagen de ese chicarrón con ganas de vivir. Tan sonriente como su madre; con ese halo regio que le viene por parte de padre. No deja de ser pariente del rey Felipe. Su tatarabuela era hermana de Alfonso XIII. Este punto borbónico le hacía mucha gracia a Anita Obregón. Poca relación en ese sentido ha tenido la familia real actual con este eslabón familiar, descendiente de Beatriz de Borbón y Battemberg, infanta de España, casada con Alejandro Torlonia, y abuela de Alessandro Lecquio.

Hoy el diario de esta pesadilla se ha centrado en el dolor de una madre que podríamos ser todas. Hoy lloramos a nuestro Aless porque ya era un poco de todos. Descanse en paz.

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